martes, 28 de mayo de 2013

LA IMPORTANCIA DE LOS ESTÍMULOS MUSICALES EN EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA, DEL LENGUAJE Y DEL MOVIMIENTO

Se ha comprobado que el cerebro no distingue entre música y lenguaje, principalmente el de los niños. En el aprendizaje de los pequeños es fundamental la utilización del lenguaje musical, pues aprenden más rápido las habilidades que involucran la escucha y el lenguaje  dentro del proceso cognitivo; sin embargo, si añadimos el lenguaje corporal a todo este proceso el desarrollo cognitivo se hará de una manera espectacular, en niños y niñas. Es la fórmula que utilizan los países que están en los primeros puestos del mundo en materia educativa.
Nuestro cerebro es musical, y la música estimula el movimiento, hecho que propicia el desarrollo de la inteligencia, siendo una combinación perfecta para el aprendizaje.
La música es capaz de llegar a cualquier función cognitiva  y afectiva en la estructura del cerebro. Hay muchas investigaciones que están enfocadas a los aspectos terapéuticos de la música y del movimiento, y se direccionan a pacientes con párkinson, depresión, ansiedad, fibromialgia, etc. La música está directamente relacionada con nuestro cerebro primitivo, y es capaz de provocar distintas reacciones emotivas en las más diferentes situaciones. Proporciona la alteración del ritmo cardiaco, al mismo tiempo que puede cambiar el funcionamiento de los órganos internos dentro de sus tareas, cosa que puede pasar incluso estando el individuo en sedestación. Por este motivo muchas personas no consiguen salir a hacer footing sin llevar sus auriculares, pues les hace el entrenamiento más leve ya que entrenar oyendo su música preferida es algo muy estimulante y placentero.
De otra parte, la música puede proporcionar los más diferentes efectos en las más distintas personas.  Es capaz de deprimir o de enfadar a niveles jamás esperados.  Escuchar una música muy mala y a un elevado nivel puede constituir una auténtica tortura, al mismo tiempo que una música sombría  puede transmitirnos miedo. La música es capaz de incrementar la ansiedad,  pero también puede proporcionar paz, placer, alegría, y felicidad. La relación  entre el ser humano y la música es muy grande, y se remonta a la época en la que  estábamos en la barriga de nuestras madres, pues durante los nueve meses  de gestación escuchamos el sonido de su corazón latiendo a ritmo compasado (1). Por ello, una buena asociación de música con movimiento puede ayudar a mucha gente. Si los profesores de educación física y los entrenadores fuesen conscientes de la importancia de su trabajo, y de la inmensa posibilidad que tienen de poder ayudar a las personas por vía de la música y del movimiento; pero no me refiero solo con respeto a la preparación física, sino y sobre todo, con un enfoque direccionado al desarrollo cognitivo de sus alumnos, no importa la edad,  les podrían ayudar a superar una gran cantidad de  enfermedades como las anteriormente mencionadas. Un buen entrenamiento acompañado de buena música puede ser una estupenda alianza. Y si se acompañan de estímulos coreografiados, mejor.
El cerebro de los hombres recibe la música de manera diferente que el de las mujeres, pero esto no tiene nada que ver con una mayor o menor inteligencia, sino con su morfología. Las mujeres normalmente se comunican más eficazmente que los hombres. Habitualmente los hombres no somos todo lo comunicativos que deberíamos   ser. Ellas tienen mejor desarrollada la utilización de las emociones, que en muchos casos intuyen, mientras que los hombres se centran en tareas más específicas. La mayor parte de los hombres tienen mayor dificultad en comprender las emociones no verbalizadas. Los hombres tienden a procesar mejor con el hemisferio izquierdo del cerebro, mientras que las mujeres lo hacen con los dos por igual. Eso explica por qué las mujeres tienden a solventar los problemas de una manera más creativa, son más flexibles y más consecuentes con los sentimientos. De otra parte, se ha descubierto que el lóbulo parietal inferior (IPL) es mucho mayor en los hombres que en las mujeres en el lado izquierdo. Es la zona en la que se encuentra el cerebro racional, procesa la orientación sensorial, los cálculos matemáticos mentales, etc. El cerebro racional corresponde a la corteza cerebral, que desarrolla las funciones intelectuales. Se encarga del análisis racional. Al mismo tiempo, las mujeres tienen el lado derecho más grande, lo que les faculta a tener mejor desarrollados los estímulos emocionales. Es la zona donde se encuentra el cerebro primitivo. El cerebro primitivo controla las zonas mediadoras de las emociones, el estado anímico, la generación del instinto de supervivencia, la regulación corporal, etc. Es el área de las funciones vitales (2).
El lado izquierdo del cerebro humano controla el discurso y el lenguaje, mientras que  el derecho controla las emociones.
Es importante recordar que los hombres procesan el lenguaje y la música en su hemisferio dominante (lado izquierdo), mientras que las mujeres en los dos hemisferios, cosa que nos lleva a pensar en el motivo por el cual gran parte de los hombres presentan poco interés en moverse al ritmo de la música,  debido a que lo mismo pasa con el lenguaje corporal; de ahí la mayor facilidad de las mujeres en los temas relacionados con las coreografías, pero esto no quiere decir que un hombre no pueda bailar o ser un buen bailarín. En lo referente a la danza, o a las actividades con música, lo que con frecuencia ocurre es que los hombres piensan demasiado en el momento en que están bailando o aprendiendo una coreografía, mientras que las mujeres simplemente la disfrutan dejando fluir la emoción de lo que están haciendo. Es un hecho que nos aclara algunos entresijos relacionados con el mundo de la actividad física, como por ejemplo, el motivo por lo que siempre ha habido  menos hombres en las clases coreografiadas en relación al número de mujeres que buscan estos tipos de entrenamiento.
Si ponemos el foco en el lenguaje, estos problemas suceden en mayor parte en los niños que en las niñas. Ante un trauma físico o mental en el hemisferio izquierdo, los hombres tienen más dificultad en volver a aprender  a desarrollar el lenguaje, puesto que es la parte dominante en el sexo masculino.  Al  haber el mismo problema en las mujeres, éstas tienen la posibilidad de recuperarse más rápido y de mejor manera, ya que utilizan los dos hemisferios para procesar el lenguaje. En los casos de accidentes  cerebro vasculares, esta diferencia  proporciona a las mujeres un poco más de protección en el desarrollo de esta enfermedad;  y en el caso de que se produzca, ellas podrán ser capaces de recuperarse de los graves problemas que afectan al lenguaje causados por la misma, y además  esa recuperación se hará de una manera más completa.
Existen muchos casos de personas con afasia (personas que no pueden hablar, pero pueden cantar: los terapeutas les enseñan a cantar frases, luego las modulan hasta que consiguen recitarlas). Si es posible hacerlo con el lenguaje, también se puede hacer con el movimiento. Debido a traumatismos importantes, una persona puede perder la movilidad, pero en algunos casos es posible recuperar el movimiento por medio de terapias donde son empleados la música junto con los movimientos. Con la unión de estas dos importantes herramientas estamos consiguiendo resultados nunca antes creíbles.


¿Cómo puede no ser posible que una persona libre de problemas neuromusculares diga que no puede bailar?


1. Los sonidos musicales (El blog del Dr. Sergio Simphronio)
2. La adicción a la actividad física (El blog del Dr. Sergio Simphronio)


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martes, 21 de mayo de 2013

LESIÓN DEPORTIVA O LESIÓN PSICOLÓGICA (neurofisiología deportiva)

A veces en nuestra vida  ocurren  infortunios que son capaces de cambiar el rumbo que estábamos siguiendo. Las adversidades pueden marcarnos de una manera muy importante, y si no somos conscientes de la necesidad de buscar una solución efectiva que nos ayude a solventar esa situación, en el momento menos pensado estaremos inmersos en un problema todavía mayor. Los problemas, sean de la índole que sean, siempre repercuten en nuestra salud.
Si nos referimos a las lesiones tanto dentro como fuera del deporte, ante la presencia de factores psicológicos importantes fruto de algún problema previo a la lesión, o añadido al mismo tiempo que se produjera dicho daño, su  recuperación puede hacerse muy complicada si no se administran los debidos cuidados enfocados a la atención psicológica del mismo; es decir, además de los pertinentes tratamientos para solucionar la lesión en sí, es fundamental dar una especial atención al estado psicológico de la persona que la sufre. Está comprobado que un enfoque mental positivo en el tratamiento de una lesión o  de una enfermedad  es una estupenda herramienta para su recuperación.
Hace un tiempo tuve dos casos de lesión articular en los cuales fueron aplicados tratamientos de  larga duración que no consiguieron el efecto esperado, haciendo que estos   pacientes siguiesen  padeciendo  dolor crónico (empeora debido a factores ambientales y psicológicos y persiste durante largo periodo de tiempo) e incomodidades. Los fármacos casi no hacían efecto. Al investigar el motivo, me di cuenta de que para tener éxito en el tratamiento que se aplicaba era necesario poner el foco en el factor psicológico como procedimiento principal. Es importante señalar que en ambos casos la intervención quirúrgica estaba descartada debido a que, en una situación normal, el tratamiento debería dar resultado. A parte del importante problema articular que tenían, descubrí que los dos padecían sustanciales problemas psicológicos. Uno de ellos sufría  un trauma psicológico muy significativo que le llevaba a tener trastornos de estrés postraumático en función de las graves adversidades que ocurrieron en su vida casi en momentos paralelos a la aparición de la lesión.
Los traumas postraumáticos pueden implicar importantes cambios en la química del cerebro.
En los dos casos, la ayuda de otros profesionales fue fundamental para que pudiéramos remitir el proceso de empeoramiento de calidad de vida de los pacientes. Profesionales como los psiquiatras, los psicólogos y los fisioterapeutas, son de suma importancia en muchos casos relacionados con la actividad física y el deporte, mucho más de lo que se imagina. Fue un trabajo en equipo  donde, en un corto espacio de tiempo, los resultados fueron muy significativos tanto a nivel psicológico como, sobre todo, articular; mas el trabajo no  terminaba allí. Al explorar la movilidad articular de los pacientes y al constatar que habían ganado movimiento con ausencia de dolor, les orienté a que hiciesen un entrenamiento físico controlado.  Les indique un profesional de educación física, al que pedí que desarrollase un entrenamiento con estos pacientes teniendo en cuenta los debidos cuidados con la articulación afectada y su grado de movilidad en aquel momento. Los resultados fueron geniales.

Muchas enfermedades tardan en curarse debido a que el cerebro no está en consonancia con el cuerpo.    
La actividad física es de suma importancia, sobre todo en casos como éstos, pues el ejercicio físico modifica la composición del hipocampo (de entre varias funciones, regula la respuesta al estrés), disminuyendo así la depresión y la ansiedad, debido al incremento de las capacidades de reestructuración de las redes neuronales.  Es un hecho maravilloso, pues con la actividad física es posible reducir los problemas de conducta ocasionados por un suceso traumático, debido al aumento del flujo sanguíneo en las arterias y a la liberación de una ingente cantidad de neurotransmisores que ayudan a remitir el dolor, el estrés, la ansiedad, que fomentan la alegría, las ganas de moverse y de entrenar, etc.  El ejercicio físico contribuye al aumento de los niveles de BDNF (factores neurotrópicos: familia de proteínas que facilitan la supervivencia de las neuronas). Este hecho nos facilita indicios fehacientes sobre la forma de tratar numerosas enfermedades que afectan el estado de ánimo y al comportamiento de las personas. El gran dilema es que, como en los casos planteados anteriormente, las personas  afectadas se abstienen de entrenar, pues  no tienen la fuerza necesaria en la parte que ha sido dañada y el dolor ejerce sobre ellas un gran control de manera que las inutiliza, disminuyendo drásticamente su calidad de vida. De otra parte, cuando experimentan mínimas reducciones del dolor, tiene miedo a que con la práctica del ejercicio éste vuelva. Por este motivo, la práctica de la actividad física se hace muy difícil, pero no tiene porque ser así. En los días de hoy, para casos como éstos, tenemos varias clases de entrenamiento que son muy eficaces: entre ellos, los que se desarrollan dentro de la piscina cubierta.
¿Por qué los atletas de alto nivel se recuperan de las lesiones tan rápidamente?
La respuesta es sencilla: en primer lugar, porque se toman muy en serio sus lesiones; en segundo lugar,  porque exploran todos los medio viables, objetivando que la recuperación sea lo más rápida posible; y en tercer  lugar, al ser una recuperación  funcional, nunca paran totalmente sus actividades, sino que siguen entrenando a un ritmo diferente, y este hecho hace que sigan proporcionando estímulos al cerebro, a los músculos, y a las partes afectadas por la lesión.  Y este último es uno de los factores más relevantes para que la recuperación sea rápida.   

El movimiento es parte de la idiosincrasia humana, e incluso en los momentos de enfermedad y/o lesión, no existiendo  incapacidad de movimiento, la persona debe seguir practicando su movilidad. El cuerpo es una máquina tan perfecta que nuestro cerebro siempre encuentra la manera de hacer que nos sintamos mejor, no importa la situación en que nos encontremos. La cuestión es:
¿Estás  tú proporcionando a tu cuerpo los medios adecuados para que éste funcione cada vez mejor?  



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martes, 14 de mayo de 2013

EL EQUILIBRIO: LA IMPORTANCIA DEL SISTEMA VESTIBULAR EN EL MOVIMIENTO (neurofisiología deportiva)


Cuando pensamos en equilibrio nos suele venir a la cabeza la imagen de estar de pie apoyados sobre una de las piernas, pero tener equilibrio va mucho más allá que eso. Estar equilibrado es algo esencial, pues sirve para  proporcionarnos  calidad de vida; mas el equilibrio se debe trabajar, y es posible incrementarlo  por medio de ejercicio físico y de los estímulos externos. Cuanto más nos movamos, mayor será la cantidad de impulsos que estaremos  proporcionando a nuestro cerebro. De otra parte, es cierto que hay  mucha gente a la que le gusta ir al gimnasio y sudar la gota gorda, cosa que está muy bien dentro y cuando sea un entrenamiento equilibrado, pero también es importante proporcionar a nuestro cuerpo otras clases de estímulos que puedan favorecer una mejor armonía, como por ejemplo las clases de Pilates, las de Yoga, de estiramientos, las de reeducación postural y los  trabajos que puedan dar un diferente enfoque a la musculatura, al mismo tiempo que servirán para invitar al cerebro a encarar diferentes desafíos. Esto no quiere decir que uno tenga que dejar de practicar la actividad que le guste, sino estar abierto a nuevas posibilidades y añadirlas a su agenda de entrenamiento. Los cambios  son siempre positivos, pues excitan el cerebro y nos proporcionan diferentes enfoques en todos los sentidos.
Las actividades con las cuales es posible entrenar el equilibrio estimulan de interesante manera al sistema vestibular, que es el sentido de la movilidad que procesa la información respecto a la fuerza de gravedad y el  movimiento, en estrecha asociación con los sistemas  propioceptivo  y visual.

El sistema vestibular se encuentra en el oído interno y revela el movimiento a través del aparato otolítico,  formado por el utrículo (1)  y el sáculo (2), que se responsabilizan de las funciones estáticas, detectan la posición de la cabeza y del cuerpo en el espacio, controlan la postura y registran los movimientos lineales en el plano horizontal naso occipital, es decir, hacía delante y hacia atrás. Es muy difícil practicar algún deporte en ausencia del sistema vestibular.
A medida que los niños crecen, las sinapsis neuronales se incrementan de acuerdo con los estímulos que reciben, al mismo tiempo que el sistema vestibular se va afinando. Cuanto mayor es la cantidad de desafíos que proporcionamos a nuestro cerebro por medio del movimiento vía ejercicio físico, mejores serán las capacidades de acción de nuestro sistema vestibular  y, al mismo tiempo, fomentaremos una buena postura corporal,  evitando muchos posibles  problemas de salud relacionados con las caderas, la espalda y, en particular, con los cervicales.
Igual de importantes son los canales semicirculares, que detectan los cambios en la dirección de la velocidad de aceleración y desaceleración angular tridimensional. Dentro podemos encontrar  las endolinfas (3)  y las células ciliadas  (4), que se desplazan según el movimiento de la cabeza transmitiendo impulsos hasta las partes específicas del cerebro. 
Cualquier movimiento de cabeza estimula alguna combinación de células  ciliadas receptoras vestibulares. Los canales y los órganos  otolíticos (sáculo y utrículo) trabajan juntos para una percepción adecuada de la posición. Es la relación de ubicación de uno dentro del mundo.
Sería meramente imposible jugar al futbol sin el auxilio del sistema vestibular.
¿Podéis imaginar la frenética actividad cerebral, en especial del sistema vestibular, en el instante en el que un bailarín esté desarrollando su actividad,  justo en el momento de las de piruetas? Al dar una pirueta, el bailarín debe utilizar el brazo como impulso para que el cuerpo gire en torno a sí mismo. La cabeza desarrolla el trabajo más importante, puesto que el bailarín debe fijar la mirada en un punto y, dentro de ese movimiento, la cabeza debe ser la última en salir y la primera en llegar, y en el momento de retorno la mirada debe estar marcando el mismo punto de la salida. En la danza, la cabeza es la que marca la pirueta y proporciona el equilibrio práctico a todo el cuerpo; es uno de los momentos donde mejor podemos entender la importancia del sistema vestibular en el equilibrio y en la postura. Al contemplar  a un bailarín dando 3, 4, 5 o más piruetas, sin salir del mismo eje, y terminando el ejercicio con la velocidad debida y en la dirección que quiere, sin perder el ritmo de la música, sin marearse y, lo más importante, sin perder el  equilibrio, nos damos cuenta de la maravillosa máquina que es el cuerpo humano.
¿Qué decir de los patinadores de hielo, con sus incontables piruetas?
El sistema vestibular interviene también en el control de la postura, en la habilidad de asumir diferentes posiciones contra la gravedad, en el tono muscular, en la coordinación motora bilateral, en la rectificación de la posición de la cabeza en respuesta a los movimientos y la gravedad, en la destreza para proyectar órdenes de acción en el espacio y en el tiempo, en el desarrollo del lenguaje, en el control de los movimientos de equivalencia de los ojos en la estabilización del campo visual (control óculo  motor). El último punto es bastante estimulado  cuando vamos en bicicleta o en moto.
Por otro lado, si el oído interno o el cerebro sufren alguna clase de accidente o son afectados por alguna enfermedad, pueden presentarse desórdenes vestibulares. Entre estos desordenes están el vértigo posicional, el mal de Miniere (5), las infecciones en el oído interno, los daños causados por golpes en la cabeza, etc.     
Es importante tener en cuenta que dentro del equilibrio están involucradas varias acciones que hacen parte de la naturaleza humana, al mismo tiempo que es sustancialmente importante decir que para describir todas las funciones  del sistema vestibular  necesitaríamos muchas más  páginas. El sistema vestibular es fundamental para  la práctica de la actividad física y de los deportes, pero a su vez, la práctica de estas actividades es de suma importancia para afinar este procedimiento neurofisiológico; de ahí la importancia de moverse. Es muy importante que encaremos la práctica de actividad física no solo como una manera de mantener la forma, sino también de combatir importantes enfermedades y/o para la prevención de posibles problemas físicos, y sobre todo, de incrementar nuestra inteligencia.           


1. Pequeña vesícula aplanada transversalmente pegada a la fosita semiovoídea.
2. Pequeña vesícula redondeada pegada a la fosita hemisférica. Está situado por debajo del utrículo,  
3. Líquido contenido en el oído interno que engloba el laberinto membranoso, que es compuesto  por el utrículo y el sáculo, los canales semicirculares, el conducto coclear, el saco endolinfático, conducto utriculosacular, y el conducto reuniens.
4. Receptores  que generan el impulso nervioso que llega al centro de audición del cerebro.
5. Afecta al oído interno: episodios periódicos de vértigos, pérdida progresiva de audición, súbita aparición de náuseas, zumbido en los oídos y sensación de que todo da vueltas. Los síntomas de esa enfermedad tanto pueden ocurrir diariamente, como presentarse una sola vez al año.       


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martes, 7 de mayo de 2013

LA FRUSTRACIÓN DEPORTIVA DE LOS PADRES DESCARGADA EN SUS HIJOS


Por fortuna, en todo el mundo hay una gran cantidad de niños que empiezan a practicar deporte desde las primeras edades, pero desafortunadamente vemos cómo muchos padres se dejan llevar por la pasión por el deporte que practican sus hijos y se comportan de una manera totalmente irresponsable desde un punto de vista deportivo y, sobretodo, educativo. Es muy normal que los padres acompañen a sus hijos a los entrenamientos o a los partidos, en el caso de los deportes de balón, pero lo que no es normal es verlos discutiendo con los entrenadores sobre la mejor táctica para determinado partido, o peor aún, echando monumentales broncas a sus hijos por no haber hecho una buena jugada o un buen partido, o por alguna otra cosa desde su inexperto y fanático  punto de vista. Respecto al  fútbol en concreto, recuerdo  la época en la que fui médico de un equipo de una ciudad de la Comunidad Valenciana, en España: el fanatismo por parte de todas las personas involucradas era tremendo, y no me refiero solo a la afición.
Algunos deportes despiertan verdaderas pasiones, pero ese tema lo dejaremos para que los antropólogos lo estudien; lo que es verdaderamente preocupante es que se ha perdido el norte, y  parece ser que la preocupación de algunos padres no es la formación moral y deportiva de sus hijos, que debería  estar basada en el respeto, la disciplina,  la responsabilidad,  la bondad,  el amor por el deporte que practican y el desarrollo del espíritu  deportivo (el que por cierto dura toda la vida, os lo puedo asegurar). 
Observando desde fuera, la sensación que me daba es que la preocupación de algunos padres se centraba en la victoria en los partidos, pero no en la del equipo, sino en la victoria personal de sus hijos; en definitiva, la gran preocupación era que sus pequeños hiciesen un buen partido y destacasen frente a los demás. Es importante recordar que el cuidado del rendimiento de los atletas debe ser tarea de los entrenadores, y es realmente inverosímil ver, en las categorías inferiores, el tamaño estrés al que están sometidos estos pobres niños, principalmente por parte de sus padres. Por parte del entrenador, las exigencias a los niños terminan con el fin del entrenamiento o del partido, pero los padres trasladan estas exigencias más allá. He conocido muchos casos en los que los padres, después del partido del domingo por la mañana, hacían entrenar a sus hijos la corrección de los errores de ese partido por la tarde, y me contaban que se tiraban horas dando patadas al balón. Estoy hablando de niños de 6 o 7 años de edad.
En aquella época de mi vida en la que trabajaba para el fútbol,  atendía en mi consulta a jugadores de todas las categorías, y lo que más me llamaba la atención era que, la mayor incidencia de casos de pubalgias (inflamación en el pubis que se da a acciones repetidas de los tendones involucrados; en el caso de los futbolistas, ocurre con mayor frecuencia en los abductores) se daba en niños de entre 7 y 10 años, y en cantidades alarmantes. Al hablar con los entrenadores sobre el tema, me decían que las cargas de entrenamiento eran las normales para los niños de esa edad; lo que efectivamente era cierto, pues que fui testigo de unos cuantos entrenamientos. Al hablar con los padres, nos hemos dado cuenta de que la carga de entrenamiento de los niños afectados extrapolaba  lo normal pues, por exigencia de éstos, los niños seguían entrenando durante muchas horas aparte de los entrenamientos en grupo. Además de que su alimentación no era la adecuada para el gasto energético que tenía, de ahí la procedencia de la inflamación que padecían.
La pregunta que les planteé fue: ¿Qué necesidad hay de que estos niños pasen por estas situaciones  límite a tan corta edad?

Es interesante fomentar el deporte en los niños desde las primeras edades, pero sobre todo, y lo más importante, es que ellos se diviertan. Aprender con la diversión es más sano y mucho más efectivo que con la imposición. Al mismo tiempo que el deporte es una incomparable  herramienta para desenvolver la inteligencia de los niños, si es mal aplicado, también es capaz de bloquearles a niveles inimaginables. Por este motivo, las personas más importantes para un  niño de esta edad, que son los padres, deben fomentar en ellos las buenas prácticas y darles la oportunidad de elegir el deporte que más les guste.  
Los elevados grados de presión y estrés en las primeras edades deportivas no son positivos. Tampoco es positivo ver a padres desequilibrados insultando a árbitros y gritando negativamente con el fin de reprender a sus hijos al final  del partido. Las acciones de los padres se les quedarán grabadas a los pequeños de por vida, ya sean buenas o malas, sobre todo debido a la activación de la proteína PKMZ,  que permite la creación de nuevos recuerdos y su transformación en recuerdos a largo plazo. Muchas veces los niños, al ganar un poco más de edad, dejan de practicar el deporte impuesto por  sus padres,  o cambian de actividad debido a la mala influencia de sus progenitores en determinado momento de sus vidas. Hay una tremenda cantidad de casos de niños a los que no les gusta practicar un deporte, pero lo hacen por la imposición de sus padres. Y a lo mejor, ocurre que estos niños son regulares en el fútbol, pero podrían ser estupendos atletas del tenis, o fantásticos gimnastas, o nadadores; o quizá el deporte no sea lo suyo, pero no tienen la oportunidad de elegir por la terquedad de sus padres.
Un padre o una madre nunca deben trasladar su pasión o su frustración a su hijo. Dar la mejor educación no siempre es seguir un camino recto; a veces hemos de enseñarles que la vida está compuesta de varios caminos, y que es fundamental saber elegir el que nos traiga más felicidad y realizaciones, pero es esencial dejar que ellos elijan su deporte. Es importante enseñarles que nunca podemos olvidar que hay que luchar a cada momento para conseguir el derecho a ser el vencedor, y que la derrota es parte de ese proceso. Y si les enseñamos a hacerlo con alegría y disfrutando de cada minuto, la lucha estará motivada y más bien será una diversión.    
       


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