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martes, 30 de abril de 2013

LA DANZA (NEUROFISIOLOGÍA DEPORTIVA)


Ayer fue el Día Internacional de la Danza que, desde los años 80, es celebrado en todo el mundo por los amantes de este arte tan fabuloso y al mismo tiempo tan sufrido. Yo siempre digo que los bailarines son los “atletas de la  cultura”, puesto que  trabajan su cuerpo con enorme esfuerzo y, en muchos casos, sobreesfuerzo. Al contrario de los atletas de alto nivel, los bailarines no tienen como objetivo la victoria en un partido o en una competición, sino estar en su mejor forma física y representar su mejor función. A los que amamos la danza siempre nos emociona ver grandes  performances. Desafortunadamente, estos profesionales son muy poco valorados.
Bailar no es cosa fácil.
La mayoría de las personas no tiene ni idea de la gran cantidad de horas que estos profesionales dedican a clases de danza con el objetivo de mejorar su técnica y para perfeccionarla. En el momento en el que consigan un nivel técnico aceptable que les permitirá  subir a un escenario, seguramente ya habrán  pasado muchos años. Cuando llegue el momento de dar el salto hacia un nivel profesional, les serán otorgadas  aún más responsabilidades, lo que les obligará a hacer  más clases de mantenimiento y perfeccionamiento.

Las técnicas utilizadas en el mundo de la danza para  conseguir equilibrio, coordinación, sincronización, etc., básicamente siempre fueron las mismas y  han cambiado muy poco.  De una manera general, danzar nos proporciona   una de las mejores herramientas para desarrollar la inteligencia, aspecto éste desconocido por muchos. No importa de qué edad se trate, los estímulos que pueden ser favorecidos a través del movimiento y de la música son incontables. La danza desenvuelve la inteligencia espacial, la inteligencia musical, la memoria auditiva, la memoria visual, la inteligencia interpersonal, la inteligencia intrapersonal, la inteligencia matemática… También controla el cortisol, y estimula la acción de la enzima  AMPK, que se pone en funcionamiento cuando bailamos o hacemos ejercicio. Una de las actividades de dicha enzima es auxiliar  el  aumento  del consumo de  azúcar  y de oxígeno en los músculos. Si estas enzimas dejan de existir en el organismo de una persona por falta de actividad física, ésta tendrá un menor nivel de mitocondrias, que son la central de energía de las células, y eso dificultará la absorción de glucosa en el momento en el que desarrolle algún tipo de actividad como bailar o hacer ejercicio. Al bailar con regularidad o al hacer ejercicio, los niveles de mitocondrias en los músculos suben de manera significativa; al contrario, ante la falta de actividad física, la concentración de ese gen se reduce, dejándonos cada vez más perezosos y en baja forma. La enzima AMPK es la que controla dicha producción y es considerada la “enzima de la pereza”.
Bailar es una actividad muy interesante que posibilita recibir y desenvolver una gran cantidad de estímulos: la sincronización del movimiento con la música, los desplazamientos en todas las direcciones, la  medición  de las distancias con las demás personas para que no existan accidentes, aprender a observar el lenguaje corporal, etc.; y todo ello nos será de gran provecho en nuestras vidas, pues la danza nos proporciona una inmensa cantidad de información corporal.
La danza promueve la inhibición del estrés, de  la ansiedad y del miedo, debido a que mientras se baila se produce una tremenda cantidad de sinapsis entre un incontable número de neuronas.  Cuando una persona baila, ya sea a nivel  profesional o amateur, está centrada en aprender y desarrollar los cánones que fundamentan dicha actividad. Comparando el estado de las personas antes de empezar una sesión de danza y después, es posible comprobar que los cambios anímicos son evidentes.
Estos cambios se producen debido a que la danza es capaz de involucrar varias zonas del cerebro que se encargan de ayudar a nuestro estado de ánimo.  Con la danza se estimula la liberación de dopamina, de serotonina, de oxitocina, etc. Al bailar, se estimula el hipocampo (parte del cerebro que regula el estado anímico y las zonas que comprenden la coordinación motora), se inhibe la depresión con la estimulación de endorfinas, se fortalecen las pautas mentales y la creatividad, se incrementa significativamente el flujo sanguíneo hacia el cerebro y, al mismo tiempo, los niveles de oxígeno, beneficiando así la acción de los neurotransmisores, y se aumenta la transmisión nerviosa. Ayuda en la prevención y combate de las enfermedades cardiovasculares y de muchas neuromusculares;  mejora las habilidades de atención, de memorización y de comunicación, además de incrementar significativamente la coordinación motora.
También colabora en el incremento de neuronas en los niños, favoreciendo un mayor  número de sinapsis a través de los estímulos proporcionados mediante  la unión de los movimientos con la música. La música les incita a pensar rápido y a buscar soluciones psicomotrices a la gran cantidad de impulsos que se proporcionan en una clase de danza. Es una actividad que se adapta a todos los públicos. De otra parte, los lazos sociales que pueden ser desplegados con la danza son realmente interesantes. De una manera general, los que practican esta actividad, son personas libres de estrés y posen  comportamientos positivos. La explicación es que la danza, además de fomentar una buena preparación física, se compone de dos herramientas muy importantes: la música y el movimiento. La unión del ejercicio físico y la música resultan en un compuesto homogéneo que culmina en una gran explosión de energía y sensualidad.


¡FELIZ DIA INTERNACIONAL DE LA DANZA!


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martes, 12 de marzo de 2013

EL DEPORTE Y EL DESARROLLO DE LA BILATERALIDAD DE LOS MOVIMIENTOS


En los deportes en grupo, sobre todo en los que requieren gran destreza de movimientos, las personas que se dedican a ellos normalmente  son entrenadas desde pequeños para desarrollar las  habilidades corporales precisas para que puedan defenderse con éxito en las más distintas situaciones. La bilateralidad del movimiento, ya sea en el fútbol o en baloncesto, es de suma importancia para la aplicación de los controles de un balón.
Antiguamente a los atletas que eran zurdos se les entrenaba dando preferencia al lado izquierdo y a los que eran diestros al lado derecho. Con el tiempo los entrenadores se han dado cuenta de que es posible potenciar ambos lados por igual y con la misma intensidad. Empezaron a entrenar a los niños con ejercicios de fundamento para el desarrollo de agilidad y control en ambos  lados y de igual manera. En el caso del fútbol por ejemplo, la mayor parte de los jugadores utilizan hábilmente las dos piernas  y con la misma intensidad. En el baloncesto, debido a las características de este deporte,  la utilización de los dos lados se intensifica.  Hago alusión a estos dos deportes pues, de los deportes de balón, son los que más evidencias presentan en el desarrollo de la coordinación motora.
En cuanto al  baloncesto, en los días hoy  es inviable  que una persona sea un atleta de alto nivel en este deporte sin saber moverse con las dos manos.
En varios de mis artículos hice mención a la plasticidad del cerebro frente a nuevos aprendizajes. Si examinamos los deportes, los profesionales enfocan cada vez más sus entrenamientos hacia la mejora de la coordinación motora y la bilateralidad de los movimientos en los atletas, además de otras evidentes necesidades como potenciar la fuerza, la resistencia, la velocidad, etc.
“El lado izquierdo del cerebro humano controla el discurso y el lenguaje mientras que  el derecho controla las emociones. En el caso de los zurdos, éstos suelen intercambiarlos. Ésta fue una  investigación realizada por científicos de Oxford, quienes descubrieron  el primer gen relacionado con el uso de las manos, el LRRTM1. Este  gen modifica la simetría del cerebro” (1).
Si el gen LRRTM1 invierte las funciones del cerebro  en las personas que son zurdas, también será posible fomentar el desarrollo de habilidades en las piernas, pies y manos no preferentes de los atletas y de las personas que no se dedican al deporte por vía del entrenamiento y de la repetición de movimientos. Es importante recordar que el movimiento de las manos es tan complejo que, en la parte del cerebro relacionada con los movimientos, las manos reclaman  la mitad. Se ha comprobado que las personas ambidiestras tienen un mejor desarrollo de su inteligencia muscular, lo que en otras palabras quiere decir un mejor funcionamiento de su sistema neuromuscular y de la coordinación motora. Esa mejoría fomenta un aprendizaje más rápido del sujeto, afectando directamente a la inteligencia musical del individuo (las personas que aprenden  más rápido escuchando).
En las personas adultas las neuronas no se reproducen y sí se regeneran a partir de células madre pluripotenciales que se localizan en las cavidades del cerebro. Pueden migrar desde los ventrículos cerebrales hasta el hipocampo de 500 a 1000 neuronas. En 21 días las células madre se convierten en neuronas. El hipocampo es importante no  solo para el aprendizaje, sino también  para controlar el pánico que procede del centro del núcleo de la amígdala y está muy conectada con la dopamina (hormona que estimula la exploración y la curiosidad)” (2). Por este motivo es fundamental que tengamos en cuenta que siempre podemos aprender cosas nuevas y que la edad no debe ser un impedimento para ello. Es la mejor manera de mantenerse biológicamente joven.    
En la actualidad, ese entrenamiento ambidiestro se hace desde las primeras edades, siendo posible de esta forma proporcionar a los niños un ingente  desarrollo de las habilidades dentro del deporte que practican, cosa que a la larga, con la práctica de estos movimientos y de los debidos ejercicios,  fomentará  la velocidad de los mismos. Dicho  estímulos son geniales para los niños, pues facilitarán la reproducción de una enorme cantidad de hormonas que, a su vez y con los entrenamientos pertinentes, provocará una gran cantidad de sinapsis entre ellas. Este hecho proporcionará un  estupendo desarrollo de la inteligencia de estos críos, al mismo tiempo que consolidará las habilidades entrenadas para un mejor progreso dentro de su deporte. Por otro lado, hay que tener en cuenta que los entrenamientos varían en función de la posición en la que juega cada atleta, así que en el caso del fútbol normalmente los atacantes  son los que desarrollan mejores habilidades con el balón y, además, tienen la  necesidad de hacerlo con mucha velocidad pues los defensas también deben ser rápidos y además fuertes.
En el caso del baloncesto, en su mayoría, todos los jugadores deben ser veloces y, a la vez, tener muy bien controlados los dos lados del cuerpo, no teniendo distinciones para el control del balón. Deben tener el mismo dominio  tanto en la derecha como en la izquierda y actuar con mucha fuerza, coordinación de movimientos y velocidad.
Deportes como éstos proporcionan una gran cantidad de estímulos que son muy beneficiosos para el cerebro y en consecuencia para nuestra inteligencia. Con el gran desconocimiento acerca del cerebro que infelizmente todavía  vivimos, muchas personas aún piensan que el deporte o la práctica de la actividad física no sirven para promover la inteligencia en las personas. Es un tremendo error, pues el ejercicio físico o los deportes favorecen una gran actividad cerebral, estimulando en la mayor parte de los casos las mismas zonas que utilizamos para estudiar matemáticas, física o para escribir un libro.
Todos tenemos las mismas capacidades, la cuestión está en el interés en desarrollarlas.  
Tanto los trabajos de coordinación motora como los de bilateralidad de movimientos dentro de los entrenamientos o dentro de los trabajos de preparación en las categorías inferiores a la adulta, o en las categorías adultas, otorgan un gran desarrollo neuromuscular, que a la vez fomenta la inteligencia; pero no podemos olvidar que la práctica deportiva también incita al cerebro a estimular varias hormonas capaces de inhibir la depresión, la ansiedad, el estrés, el miedo, etc., provocando el bienestar, además de proporcionar mucha calidad de vida a los atletas y a sus practicantes.       


1. El cerebro y la bilateralidad del movimiento (El blog del Dr. Sergio Simphronio)
2. La Inteligencia (El blog del Dr. Sergio Simphronio)


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miércoles, 12 de diciembre de 2012

LA INTELIGENCIA A TRAVES DE LA DANZA

Danzar es una de las cosas más placenteras que existen. Aunque uno no se vea coordinado y piense que no tenga las condiciones óptimas para mover el cuerpo al ritmo de una música, todos somos capaces hacerlo. Además de ser una estupenda herramienta para mejorar la condición física, el hecho de bailar también puede favorecernos en varios factores. Un de esos factores, y el más relevante, es la mejoría de nuestra capacidad intelectual por medio del aumento de las sinapsis neuronales que los estímulos ocasionados por la música y el movimiento pueden ocasionar en las personas que bailan. Sea profesionalmente o por diversión, los efectos químicos que el cuerpo sufre mientras bailamos son increíbles.
Al  escuchar una música que nos gusta muchas emociones afloran y con ello se produce la liberación de algunos neurotransmisores. La atención, la memoria, la emoción, la sensibilidad, la voluntad, son algunos de los elementos implicados cuando se baila. En todo este proceso, el Lóbulo Frontal es accionado y  con sus neuronas se encarga de los músculos del cuerpo, de la reproducción del habla, de la elaboración del pensamiento y de la emoción. El Lóbulo Parietal influye en la  ubicación espacio-temporal, que se relaciona con los sonidos y la memoria, además de participar en el desplazamiento de la persona que baila, fomentando la integración espacio / individuo. También calcula el espacio entre el bailarín en cuestión  y los  demás mientras  están en movimiento. El Lóbulo Occipital interpreta las imágenes y figuras coreográficas. El Lóbulo Temporal se encarga de complejas tareas como el reconocimiento de procesos auditivos y visuales. Se ocupa de la audición y del lenguaje, entre otras funciones. Al escuchar la música que utilizamos para bailar, el lóbulo temporal se encarga de descifrar todas las informaciones que recibimos.  Al hablar con otra persona pasa lo mismo: todo el proceso de memorización auditiva y  la gestión de las informaciones que recibimos  pasa por ese interesante órgano, que recibe, procesa e identifica la información que entra a través del oído. Además, también ayuda en la gestión del equilibrio y regula las emociones, tanto positivas como negativas (la motivación, la ansiedad, el placer y la ira), emociones que afloran muy fácilmente cuando se baila.
El Cerebelo también ayuda a controlar el equilibrio del cuerpo estando parados, desplazando el cuerpo, o aplicando un giro dentro de un baile.
El contagio emocional que proporciona una coreografía bien estructurada puede ser un afortunado espectáculo, tanto para las personas que están bailando como para las que lo están contemplando. Esto ocurre debido a que se activan las “neuronas espejo”, que son capaces de infundir placer a los espectadores  mediante  las emociones visuales ocasionadas por la coreografía en cuestión, al mismo tiempo que los bailarines que disfrutan de la misma  emoción, desde otro punto de vista. Interpretar esas emociones a través de la música, sincronizar los movimientos con la información auditiva que recibimos,  interpretar los cambios melódicos a través de estos mismos movimientos y respetar los patrones espaciales sin chocar con las demás  personas que tenemos a nuestro alrededor, no es tarea fácil. El mejor ordenador del mundo no conseguiría hacerlo, pues además de la exactitud de los cálculos espaciales dentro del movimiento coreografiado, las emociones recibidas y emitidas que ocurren  cuando uno baila son algo que sólo la maquina más perfecta jamás creada  es capaz de hacer: el ser humano.
Cuando bailamos, aceleramos la cantidad de procesos químicos en nuestro organismo y promovemos la liberación de una cantidad inusual de neurotransmisores. Estos neurotransmisores facilitarán un efecto muy positivo para nuestro organismo, pues todas esas sensaciones placenteras que sentimos ocurren debido a la liberación de las endorfinas, de la noradrenalina, de la oxitocina, etc. Estos neurotransmisores también sirven para disminuir el estrés, mejoran el ánimo y son importantes para conseguir un mejor aprendizaje. 
“Con la disminución del estrés, la cognición mejora, pues el estrés es una respuesta de defensa del organismo frente a un posible peligro”. (1)
En el caso de la oxitocina, estimula la alegría y el placer. La oxitocina tiene un efecto muy interesante en nuestro organismo, pues es fundamental para que consigamos estabilidad emocional, para combatir la ansiedad, el estrés, las fobias, etc. Solo con el simple hecho de bailar, conseguimos la liberación de este importante neurotransmisor en nuestro organismo. De ahí viene la sensación de bienestar y la alegría que sentimos después de una sesión de danza. La danza también mejora, y mucho, la coordinación motora.
“Cuanto mejor es la coordinación motora, mejores serán las respuestas neurofisiológicas de cara a los estímulos musculares. La coordinación motora proporciona una mejor acción muscular y a la vez perfecciona la interpretación nerviosa del movimiento. Estando el cerebro en equilibrio con el cuerpo, cualquier clase de estímulo que recibamos será rápidamente asimilada. Las sinapsis cerebrales funcionarán de una manera bastante más acelerada y las respuestas musculares se harán de una forma inmediata” (2). Al bailar el metabolismo se  acelera y, en consecuencia,  habrá un incremento en la cantidad de riego sanguíneo. “Cuanto mayor la cantidad de riego sanguíneo, mayor la claridad de ver las cosas y de la toma de decisiones. Otra de las cosas interesantes que ocurren con la subida del riego sanguíneo, es el aumento de la neuroplasticidad, en otras palabras, una mayor conexión entre neuronas”  (3).
 Es sabido que existen varios tipos de inteligencia. En el caso de la danza, las personas son  estimuladas  de una manera muy importante a utilizar  su  inteligencia visual espacial  y la inteligencia musical. Al bailar, estas inteligencias  no solo son estimuladas, sino también entrenadas. Lo interesante es que las personas con una  predisposición a tener como modus operandi la utilización de otras clases de inteligencias, también desarrollarán estas dos que son fundamentales para la danza. Al mismo tiempo, estimularán una gran cantidad  de sinapsis neuronales y, en el caso de las personas adultas,  también fomentarán  la regeneración de las  neuronas fomentando una mayor facilidad para nuevos  aprendizajes en todos los ámbitos.
En algunas partes del mundo, muchas instalaciones deportivas y gimnasios empiezan a dejar de ofrecer las clases dirigidas a sus clientes, y eso me produce una tremenda tristeza.  Aparte de la danza, las clases de aeróbic, las de Funk y Hip Hop, las clases donde existan músicas y coreografías  son de suma importancia, no solo por la alegría que puedan producir en las personas, sino también para el mejor desarrollo de la inteligencia a través de un mayor uso de las varias herramientas encefálicas que tenemos y que,  en muchas situaciones,  no utilizamos. Al contrario de lo que mucha gente piensa, los ejercicios coreografiados, la danza, y todas las actividades que contienen música y movimiento, son fundamentales para el incremento de nuestra inteligencia, no importa la edad.         


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martes, 21 de agosto de 2012

LA IMPORTANCIA DEL PROFESOR DE EDUCACIÓN FÍSICA



Hace pocos días atrás he leído una reflexión muy interesante de un amigo de Brasil que se llama Mauro Guiselini (Mestre en Educación Física y Director del Instituto Mauro Guiselini). Llamaba la atención sobre un mejor equilibrio de la distribución del  presupuesto que se destina al deporte de alto nivel, en un  ejemplo actual: las olimpiadas o la liga de fútbol. El profesor Mauro proponía que se destine un poco de ese presupuesto o una partida de dinero  a la confección  polideportivos y/o la rehabilitación y construcción de canchas para la mejoría de la calidad del trabajo de los profesionales de la E. Física.
Desde mi punto de vista esto no es mucho pedir, sino la obligación de los dirigentes de cualquier parte del mundo: suministrar los medios necesarios para que los profesionales puedan proporcionar la mejor educación para el desarrollo de una sociedad avanzada. En algunos países que presumen de ser de “primer mundo” se habla de suprimir la Educación Física en la primaria, sobre algunos otros he leído que ciertos políticos decían que el profesional de E. Física es un gasto innecesario y que una buena educación no necesita de esa clase de profesionales. Aquellos  que piensan que la Educación Física es algo innecesario, están muy equivocados; además me asusta la falta de información de esas personas y la abrupta ignorancia de semejante pensamiento.
Hace muy poco se empezó a descubrir más sobre el cerebro humano y su proceso de aprendizaje. Uno de los descubrimientos interesantes del proceso de cognición fue que la parte del cerebro que utilizamos para aprender matemáticas, física o química es la misma que utilizamos para aprender movimientos y para el desarrollo de la coordinación motora y la psicomotricidad. Se llama Corteza Cerebral  y tiene el 85% del peso del cerebro. En sociedades donde la educación está en los primeros puestos del mudo como Finlandia o Noruega, las actividades prácticas tienen una importante relevancia desde las primeras edades. Los niños reciben una ingente cantidad de informaciones por vía de los movimientos, y lo más interesante es que aunque sea inverno y que la temperatura esté bajo cero, ellos no dejan de salir a la naturaleza para tener clases de ciencias o mismo de matemáticas. Es una interesante manera de plantear la educación. En estas sociedades desde las primeras edades se les presenta la Educación Física como algo importante. He conocido más de un cole en Noruega donde  enseñaban la capoeira a los peques. La capoeira para los críos es fantástica, no por el enfoque de la autodefensa, sino por la perspectiva de la conexión del movimiento con el ritmo de la música, acelera el proceso cognitivo, además de incrementar la coordinación de los movimientos. Al mismo tiempo se les enseñaba a cantar estas músicas tan características de la capoeira,  por supuesto  en idioma portugués. Los niños noruegos que no tenían más de 6 años de edad, no entendían lo que estaban cantando, pero  cantaban la música con un auténtico interés y alegría. Yo estaba encantado y al mismo tiempo sorprendido. El desarrollo y entrenamiento neuromuscular es algo imprescindible para incrementar  nuestro desenvolvimiento intelectual y eso los nórdicos lo tienen muy claro. En estos países un profesor puede disfrutar de una vida decente con su sueldo,  y al mismo tiempo es valorado y respetado por su trabajo.
En ausencia de anomalías al nacer, todos tenemos las mismas posibilidades neuromusculares y psicomotrices. Lo que cambia son las informaciones que recibimos a lo largo de nuestra infancia y adolescencia. Nadie nace con coordinación motora. En los primeros años de vida tenemos una ingente descoordinación neuromuscular debido a que las sinápsis neuronales en los bebes no están del todo desarrolladas  y  todavía son imperfectas.  Al paso del tiempo con su desenvolvimiento y crecimiento, éstas se hacen perfectas  haciendo que mejoren las informaciones neuromusculares y teniendo como producto final el control del movimiento. Como un ejemplo, cuando el niño empieza a caminar solo.
La naturaleza hace su trabajo de una manera magnífica, compete a nosotros seguir desenvolviéndonos
Música y coreografía son mecanismos claves para la mejoría de la coordinación motora y para el desenvolvimiento de la psicomotricidad.
Nuestro cerebro necesita desafíos constantemente. Dar estímulos al encéfalo es la mejor manera de entrenarlo. Los estímulos que se refieren  al sistema neuromuscular son los que favorecen el desarrollo y mejoría de nuestra coordinación motora. Infelizmente poco se hace para el avance de este departamento.
El movimiento es similar a los libros. Los libros mejoran nuestros  conocimientos, nuestra  lectura, nuestro  raciocinio, nuestra manera de hablar   y de pensar. El aprendizaje y entrenamiento de los movimientos mejoran la  acción neuromuscular haciendo que nuestro cerebro haga que los músculos reaccionen de una manera bastante más rápida a todos los estímulos que reciba.  Cuanto mayor la cantidad  de estímulos diferentes,  mejor será el desarrollo de nuestra coordinación motora (1).
Quien tiene la maravillosa tarea de proporcionar a los niños, de una manera  práctica, todas las clases de estímulos para su desarrollo es el profesor de Educación Física. En una clase de educación física pueden ser proporcionados  varios estímulos a los niños  por medio de los ejercicios: la reactivación del lóbulo frontal (movimiento y locomoción), del lóbulo temporal (memoria y audición),  la reactivación del sistema vestibular (controla el equilibrio), y la reactivación del sistema extrapiramidal (controla  la regulación fina del movimiento).
En los países más desarrollados la Educación Física es un gran aliado en el combate a algunas enfermedades, y la Medicina en estos países lo tiene muy en cuenta. En muchas patologías leves se están suprimiendo los fármacos y se está recomendando ejercicio físico. En los últimos años hemos descubierto una interesante cantidad de cosas que serán de gran importancia para el futuro de las personas, y si hablamos de vejez y longevidad de vida, la actividad física viene por delante. El área de la Educación Física gana una tremenda relevancia en este campo, pues de qué vale disfrutar de una vejez insana. Esto puede relacionarse  con una interesante investigación sobre la longevidad de la vida desarrollada por la Universidad de California.  Ha sido descubierto un gen de la longevidad de la vida que hace posible extenderla en los mamíferos en más de un 15%.Es un gen que se llama “Sirtuinas”,  que contiene  proteínas capaces de retrasar el envejecimiento. Científicos de la Universidad de Bar – Ilan(Israel) revelaron que los ratones que tenían Sirtuinas  vivían un 15% más de los que no tenían esta proteína. Los científicos de todo el mundo  siguen  investigando de una manera muy efusiva para conocer cada vez más detalles de este hallazgo. En este campo, las biólogas Cynthia Kenyon y Julie Pinkston de la Universidad de California (San Francisco) son las que más lejos han llegado. Ellas  consiguieron encontrar la forma de hacer hibernar ésta proteínas de manera que se  bloquearía el proceso de envejecimiento aumentando así la longevidad de la vida humana hasta 500 años (2). ¿De qué servirá tener tantos años y carecer de una buena salud? Los profesionales de Educación Física hoy son fundamentales y en un futuro muy próximo serán esenciales  en nuestras vidas.
Si hablamos de obesidad infantil, que crece a cada día, la importancia de estos profesionales se dispararía.
En un 50 % de los casos, la edad de aparición de la obesidad se produce antes de los dos años; los demás casos se observan en épocas de mayor crecimiento, como la pubertad y la adolescencia.
La obesidad está asociada a más de 300 mil muertes al año. Un 80 % de los adolescentes obesos seguirán siéndolo en la edad adulta, menos de un 5 % de los adultos que pierden peso son capaces de mantenerse en su peso ideal durante cinco años después del tratamiento y  un 6 % recupera el peso perdido en los primeros seis a doce meses. La obesidad contribuye entre otras causas a aumentar la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, alteraciones esqueléticas, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, e inadaptación psicosocial (3). El trabajo de los médicos, nutricionistas, psicólogos  infantiles es de suma importancia, pero el del profesor de Educación Física puede que repercuta a lo largo de toda la vida de este niño. Al hablar de la importancia de la Educación Física, estoy seguro de que me he quedado corto.
Me resulta repugnante la falta de respeto (por parte de algunas personas) que recibe ese colectivo de  profesionales, del que muchos años hice parte activamente y al  que en los días de hoy me orgullece seguir haciéndolo, aunque sea de una manera diferente. Los políticos que no valoran la Educación Física, o lo hacen por ignorancia o por miedo de que los profesionales de la educación,  dentro de los cuales se incluyen los de la Educación Física, formen a personas muy preparadas, con buena salud y con excelente opinión acerca de todo, sobre todo acerca de los problemas que engloban el día a día de su país. Cuánto mejor la preparación educativa y sanitaria de un pueblo, mayor será la exigencia a los gobernantes, y esto podría ser genial, pues ganaríamos todos. Los políticos que estén en contra de esta idea  no deberían estar en un cargo público, pues se supone que deben gobernar para los ciudadanos.       



(1)El blog del Dr. Sergio Simphronio . ¿Será la coordinación motora cosa de pocos?
(2) El blog del Dr. Sergio Simphronio. Vaso medio lleno o medio vacío.
(3)El blog del Dr. Sergio Simphronio. La obesidad en los niños
                                           

martes, 27 de marzo de 2012

¿SERÁ LA COORDINACIÓN MOTORA COSA DE POCOS?

A menudo vemos en los gimnasios personas descoordinadas que son capaces de desentonar dentro de un grupo y de ser la diana de todas las miradas.  Normalmente son individuos con poca flexibilidad y extinta musicalidad. De una  manera general son personas que  tuvieron muy poco o nulo contacto con los trabajos de psicomotricidad cuando eran niños.
En ausencia de anomalías al nacer, todos tenemos las mismas posibilidades neuromusculares y psicomotrices. Lo que cambia son las informaciones que recibimos a lo largo de nuestra infancia y adolescencia. Nadie nace con coordinación motora. En los primeros años de vida tenemos una ingente descoordinación neuromuscular debido a que las sinápsis neuronales en los bebes no están del todo desarrolladas  y  todavía son imperfectas.  Al paso del tiempo con su desenvolvimiento y crecimiento, éstas se hacen perfectas  haciendo que mejoren las informaciones neuromusculares y teniendo como producto final el control del movimiento. Como un ejemplo, cuando el niño empieza a caminar solo.
La naturaleza hace su trabajo de una manera magnífica, compete a nosotros seguir desenvolviéndonos. Si un padre apunta a su hijo desde edad temprana  a la práctica de un deporte, como por ejemplo el tenis, si este niño será  un campeón o no, eso no lo sabemos, pero está claro que con el paso de los años dominará la raqueta con una gran destreza. Lo mismo pasaría con los demás deportes. Si este mismo padre apunta su hijo o hija a clases de danza desde las primeras edades, con el tiempo puede que este crío se haga  un estupendo bailarín, o como mínimo bailará muy bien. En otras palabras, el movimiento se aprende y  se entrena. Todo depende de la información que recibimos y de lo que hacemos con ella. Sin embargo las personas que no tuvieron la posibilidad de practicar alguna actividad  desde pequeños, deberían  hacerlo en la edad adulta. Está claro que los niños tienen una tremenda facilidad para  el aprendizaje y asimilación  de nuevas informaciones, pero los adultos también son capaces aprender nuevos trucos...El cerebro siempre está dispuesto a recibir información, no importa la edad.
La coordinación motora  es una cuestión de información y entrenamiento neuromuscular, no importa el sexo, tampoco la edad. A medida que pasan los años, más nos damos cuenta de que tanto el hombre como la mujer tienen las mismas capacidades de aprendizaje y de desarrollo de la información recibida. Las aptitudes intelectuales tanto de uno como del otro son las mismas. Referente  al desarrollo neuromotor pasa lo mismo. Un hombre puede ser un estupendo bailarín, así como una mujer  una fantástica jugadora de fútbol.
De otra parte, en los temas que versan respeto al entrenamiento y desarrollo  de la coordinación motora en las edades adultas, las mujeres salen ganando, pues los hombres todavía tienen un cierto rechazo al aprendizaje de actividades que unen  ritmo y movimiento; por otro lado, las mujeres  prefieren   actividades donde  existan elementos como  la música y la coreografía. Música y coreografía son mecanismos claves para la mejoría de la coordinación motora y para el desenvolvimiento de la psicomotricidad.
Desafortunadamente en algunos países  aún existe un cierto preconcepto respeto a las actividades coreografiadas.
Nuestro cerebro necesita desafíos constantemente. Dar estímulos al encéfalo es la mejor manera de entrenarlo. Los estímulos que se refieren  al sistema neuromuscular son los que favorecen el desarrollo y mejoría de nuestra coordinación motora. Infelizmente poco se hace para el avance de este departamento.
Un gran amigo mío, doctor en química y presidente de una importante empresa de esta rama en México, cierta vez se  propuso como un  desafío personal empezar a hacer clases de Hip Hop. Él nunca había entrado en una clase de gimnasia en la vida y el único contacto que había  tenido  con la danza, fue  como espectador en los musicales de Broadway  y en  los espectáculos a los  que asistía. El punto positivo que tenía era que la danza le encantaba, pero soy consciente que  mi amigo no era la persona más agraciada para dicha actividad.  Para mí era un experimento, para él un reto.
En sus primeras clases su cuerpo no respondía a las informaciones que recibía. Le costaba mucho asimilar  los movimientos y su cerebro se bloqueaba constantemente. Me di cuenta de que su problema no era timidez, tampoco  vergüenza; el problema que tenía era que pensaba demasiado. Intentaba buscar una lógica para todo, al igual que hacen los químicos como él. A los movimientos no hay que entenderlos, sino ejecutarlos y  mecanizarlos. El cerebro se encarga de codificarlos. Mi amigo  entrenaba  las coreografías después de su trabajo en la empresa durante 1 hora  todos los  días.
El movimiento es similar a los libros. Los libros mejoran nuestros  conocimientos, nuestra  lectura, nuestro  raciocinio, nuestra manera de hablar   y de pensar. El aprendizaje y entrenamiento de los movimientos mejoran la  acción neuromuscular haciendo que nuestro cerebro haga que los músculos reaccionen de una manera bastante más rápida a todos los estímulos que reciba.  Cuanto mayor la cantidad  de estímulos diferentes,  mejor será el desarrollo de nuestra coordinación motora.
En el caso de mi amigo, el resultado fue sorprendente, además de muy satisfactorio. Al cabo de dos meses lograba seguir las coreografías como todos los demás; por supuesto con sus limitaciones, pero lo más importante de este estudio es que conseguí comprobar que una persona aparentemente descoordinada, sin flexibilidad, sin musicalidad, y  de raciocinio radicalmente lógico consiguiera bailar ejecutando movimientos difíciles y de extremada dificultad   coreográfica. De otra parte me decía que el haber empezado con las clases de danza, hizo que le resultara más agradable para sus piernas hacer footing, además que se sentía tremendamente más coordinado.
En este momento era consciente de que no podía parar ahí, y planteé el mismo estudio con una persona que tenía una gran comodidad con en la ejecución de movimientos difíciles. Era una bailarina profesional y  presumía de una envidiable  coordinación motora, además de tener una musculatura y  flexibilidad muy bien  trabajadas. Le he planteado movimientos que huían totalmente de lo que ella estaba acostumbrada. Se diseñaron  movimientos coreografiados  con y sin música, pero nada dentro del radio de conocimiento de esta profesional. El objetivo era evaluar su capacidad  psicomotriz. Fue realmente sorprendente, pues sus  reacciones fueron exactamente iguales a las de mi amigo en el principio del experimento. Su cuerpo se bloqueaba en casi todos los estímulos planteados. Una vez que se familiarizaba con los ejercicios a través de la repetición, conseguía ejecutarlos, pero con más tensión e inseguridad de la que experimentó  mi querido  ingeniero químico.
En el caso de mi amigo, la asincronía  de los músculos, del movimiento y de sus oídos al recibir las informaciones auditivas, le hacía perderse dentro de unos estímulos que en su vida había probado. De otra parte, una vez que se familiarizó con las  nuevas  informaciones recibidas, se puso a entrenarlas facilitando así  la sincronía muscular para dichos  estímulos. En el caso de la bailarina la cosa era diferente, pues ésta ya gozaba de una estupenda sincronía muscular y tenía todos los elementos para disfrutar de un inusitado  control del movimiento. El tema era que ella estaba acostumbrada con otra clase de información auditiva y coreográfica, hecho que le supuso una tremenda dificultad en la asimilación de nuevos estímulos a la vez que le provocó una colosal inseguridad. De la misma manera que sucedió a mi amigo, la bailarina se sumergió en sus deberes de casa y entrenó  los nuevos movimientos de la manera que se le sugería. Al final logró realizar los movimientos.
Lo que el estudio nos ha dejado claro es que en las funciones regulares  del sistema nervioso, todos funcionamos de la misma manera. Los que tengan un  mejor desarrollo motor tendrán una  mejor respuesta neuromuscular y en consecuencia mejor coordinación motora. Eso depende de cada uno.      
 
         

martes, 15 de noviembre de 2011

EL CEREBRO Y LA BILATERALIDAD DEL MOVIMIENTO

 ¿Por qué siempre utilizamos la misma pierna para empezar a subir una escalera?
Si utilizamos siempre la misma pierna para esta clase de acción, desarrollaremos mayor fuerza y resistencia en los glúteos y femorales de ese lado.
Saber utilizar el lado derecho o el izquierdo del cuerpo es una cuestión de elección y de entrenamiento.  
Me acuerdo de los tiempos en que me dedicaba a mi segunda  profesión (Educación Física) dando  clases en gimnasios en Brasil y en Estados Unidos. Cuando trabajábamos  de frente a los alumnos, a los  profesores se nos recomendaba que utilizásemos la pierna izquierda para empezar los ejercicios o coreografías. Lo mismo se hace en las  convenciones. Eso hacía que los alumnos, que estaban de frente  empezasen con la pierna derecha. Se piensa  que de esa manera  les facilitamos la vida.
Es esta  una costumbre mundial que en la verdad no tiene ningún sentido, pues se inhibe una importante fase  del desarrollo neuromuscular.
Mucho tiempo atrás hice una investigación con algunos alumnos. Seleccioné a los mejores  de una clase de  funk y hip hop, los más avanzados que había en este momento. Era gente muy buena, estaban listos  para participar en cualquier espectáculo que se les plantease, de hecho muchos de ellos se dedicaban a ello. Les preparé una coreografía no muy difícil, pero bastante vistosa, con una música muy estimulante. Y nos pusimos a trabajar.
Era una coreografía que tenía la misma  duración que las que se hacen  en una  clase normal. He empleado  los mismos moldes y protocolos de los trabajos que se hacen en los gimnasios y escuelas de danza. Entre enseñar, corregir y limpiar la coreografía, hemos tardado 3 clases de 60 minutos.
Una vez terminado, dediqué una clase más para que los alumnos disfrutasen del baile. Aparentemente ya lo tenían en la cabeza y en el cuerpo, pues los movimientos ya estaban asimilados.
En la clase siguiente utilicé la misma música, les puse en la misma posición, marqué las mismas distancias, pero el ejercicio era el siguiente: con la misma coreografía, todos los movimientos que empezaran para la derecha, tenían que hacerse hacia la izquierda y al revés.
 En el momento en que les planteé  el desafío, escuché un  silencio de defunción,  a la vez que fui  testigo de unas expresiones faciales de enorme desconsuelo. Al  principio no  se  creían lo que les estaba pidiendo, cosa que yo no  entendía, pues el único cambio que iban a experimentar con ese ejercicio era la reactivación del lóbulo frontal (movimiento y locomoción), del lóbulo temporal (memoria y audición),  la reactivación del sistema vestibular (controla el equilibrio), y la reactivación del sistema extrapiramidal (controla  la regulación fina del movimiento). En otras palabras solo tenían que  transferir los  estímulos que  habían aprendido y entrenado  anteriormente.
Ha sido muy interesante, pues el resultado de este magnífico experimento fue tener que tardar 4 clases más para volver a  enseñarles  lo ya aprendido (recuerdo que era una coreografía asimétrica).
Ocurrieron  dos  cosas muy  curiosas: primero la inseguridad de desafiar la seguridad, es decir, ya tenían aprendida  una coreografía que  ya dominaban, y  tuvieron que lidiar con las mismas informaciones, pero al revés. Esa inseguridad afloró por la falta de costumbre de entrenar la bilateralidad, cosa que en este momento me hizo darme cuenta de  que estaba fallando como profesor  y me alertó de las necesidades de mis alumnos. Hasta  conseguir gozar de  la misma seguridad que tenían con la pierna derecha, estuvieron  pisando “en campo de minas”.
La segunda el rechazo a lo desconocido, la no aceptación de nuevos retos y nuevos desafíos sobre todo cuando estos ya habían sido conquistados.
En algunos centros  suele ocurrir  que los profesionales  trabajan sus coreografías de una manera simétrica, es decir, lo que se hace para la derecha, luego se repite hacia la izquierda, y en actividades como es el caso del funk y  hip hop las coreografías son asimétricas. El cerebro reconoce la pierna que sale primero como la de la dirección, y  aunque se repita toda la coreografía hacia el otro lado, la primera sigue siendo la que marca el control. He citado la  pierna, pero podría referirme a los  brazos.
Para el cerebro el lado que empieza es el referente. Marca la dirección y proporciona los cánones del desplazamiento, estando en formato  de coreografía  o no.
El movimiento nada tiene que ver con ser diestro o zurdo. El cerebro reconoce el desplazamiento como bilateral, así que el hecho de empezar los movimientos hacia la derecha o izquierda es una mera cuestión de preferencia. En el caso de los gimnasios, escuelas y centros, sería estupendo que los monitores planteasen su trabajo de una manera que pudiesen intercambiar los lados en que empiezan sus coreografías: un día con la derecha y otro con la izquierda.  Desde  un punto de vista Neuromuscular estarán ayudando al desarrollo de sus alumnos de una manera extraordinaria.  En cuanto a la utilización de la “Inteligencia Muscular”, invito a las personas a que entrenen sus cerebros a la utilización consciente de los dos lados del cuerpo por igual. Una manera  interesante de hacerlo es plantearse empezar los movimientos cada día por un lado diferente. Si empiezas a subir la escalera con la pierna  derecha  el lunes, el martes empezarás con la izquierda. Puede parecer algo inusual, pero es una manera muy inteligente de equilibrar el cuerpo a la vez de mejorar la coordinación motora y la sincronía de los músculos.   
 El lado izquierdo del cerebro humano controla el discurso y el lenguaje mientras que  el derecho controla las emociones. En el caso de los zurdos, estos suelen intercambiarlos. Esta fue una  investigación realizada por científicos de Oxford, quienes descubrieron  el primer gen relacionado con el uso de las manos, el LRRTM1. Este  gen modifica la simetría del cerebro.
Dicho esto, quiero hacer incapié en las posibilidades que tiene el cerebro de readaptar situaciones neuromusculares. Un gran ejemplo de ello es el tenista  Rafa Nadal, que a pesar de ser diestro  fue entrenado para jugar con la mano izquierda.

martes, 11 de octubre de 2011

Coordinación Motora = Sincronía Muscular

El sistema neuromuscular es la unión del sistema nervioso y los músculos del cuerpo. Dicha unión permite que podamos movernos y disfrutar de nuestro aparato locomotor de una manera  plena y positiva.
Los seres humanos tenemos una inteligencia intrínseca y  una  creativa. El gran problema  surge cuando la inteligencia creativa está  poco desarrollada. Podemos calificar como inteligencia intrínseca todo aquello que hacemos de una manera innata. Todas las cosas que la naturaleza nos ha proporcionado nada más nacer y que  hacemos de una manera natural e inconsciente: caminar, sentarse, tumbarse,  levantarse, comer, la capacidad del lenguaje, etc.
La  inteligencia creativa es  la capacidad de sincronizar las emociones, la creatividad y la creación.  Es todo aquello que hacemos de una manera consciente (toma de decisiones, acciones concretas, entrenamiento, etc.)
La cuestión es: ¿Estaremos desarrollando nuestra inteligencia creativa de una manera efectiva utilizando nuestra capacidad encefálica de una manera eficiente?

Desde de que somos niños nos enseñan  que debemos ir a la escuela para aprender. Lo que no nos han dicho es por qué debemos aprender.
Recuerdo que cuando era niño, los profesores a los que más respetaba, más quería y con los que sacaba las mejores notas, eran los que me enseñaban a pensar. Cuando hablo de “Inteligencia Muscular” a eso me refiero. Nuestra vida se ha vuelto demasiado  técnica: muchas veces hacemos cosas sin tener claro   por qué  las hacemos; otras veces nos preguntamos si hemos cerrado la puerta del coche después de llevar 3 horas dentro de la oficina. Hacemos las cosas sin pensar al  igual que hacíamos cuando íbamos al colegio a estudiar. Sabíamos que debíamos sacar nota y no suspender, pero no teníamos conciencia de la importancia de aprender biología o matemáticas.
 Si me preguntan qué es lo que más recuerdo de mi primera etapa educativa, contestaría que lo que más me marcó fue haber conocido al profesor de Educación Física  Sr. Amaurí Oliveira Nunes.  Él  fue la persona que a mis 11 años de edad me enseñó a pensar de una manera racional y lógica.  Aparte de transmitirme valores muy importantes para la vida, me enseñó a conocer e interpretar el cuerpo y su lenguaje a través de todo tipo de actividad física que se pueda desarrollar con niños de esta edad: ejercicios con balón (fútbol, volley, handball, etc.), ejercicios de psicomotricidad,  de coordinación motora, ejercicios coreografiados, etc.; siempre de  una manera didáctica y  divertida, pero no menos seria. Éramos un grupo de 18 chicos y en esa época lo único que pensábamos era en jugar al fútbol, pero la manera inteligente de trabajar, la entrega, el respeto hacia nosotros y el conocimiento técnico y didáctico de ese profesor, superaba nuestras exigencias e incomprensión. Le queríamos además de tenerle mucho respecto. No me acuerdo verle levantando la voz a nadie, nunca. Su mirada era suficiente para ponernos firmes a todos. Hoy me doy cuenta que parte del respecto que teníamos hacia este señor se atribuía al respecto que él tenía por nosotros. La otra parte era por sus conocimientos. ¡Teníamos solamente 11 años! Y él llegaría a ser Vicesecretario de Educación de Brasil en el año 2000.
Después de estudiar Danza, Educación física, Medicina, Bioingeniería, de  pasar 20 años estudiando el movimiento humano y de dedicar mis últimos 15 años a la medicina y a estudios biomecánicos, me doy cuenta de que mi viejo profesor de primaria era un genio de la educación, pues casi todos los conceptos y protocolos existentes en el mundo del movimiento,  los cuales tuve la oportunidad de investigar, este señor los utilizaba de una manera educativa ya en estos tiempos. Aprendí que los resultados de las técnicas aplicadas por mi profesor eran más psicológicos que propiamente físicos. Al borde de una pre adolescencia, lo que él inconscientemente logró fue que nuestras células estuviesen revolucionadas debido a  la gran  cantidad de sinapsis neuronales  que cada día de clase nos hacia tener. De una manera muy divertida nos proporcionaba desafíos cerebrales increíbles. En los días que alguno de nosotros no conseguía hacer los trabajos en la clase por no haber entendido o por falta de coordinación motora, la frustración era tremenda, pero ahí entraba el trabajo en equipo y el compañerismo. Así que nos ayudábamos unos a otros quedando en algún momento del día  para repasar los ejercicios. Esa era otra de las cosas que nos enseñaba: “hoy por ti, mañana por mí”. La vida en sociedad y el respeto hacia los demás.
Cuando no consigues de ninguna manera entender  y  asimilar un proceso físico (neuromotor) como algún movimiento o coreografía, ocurre de una manera automática la disminución de la liberación de  serotonina, que es uno de los neurotransmisores más importantes para la inhibición de la depresión. A su vez,  en casos como este  el cerebelo estimula la liberación de adrenalina. Los desafíos mentales en formato físico son de suma importancia para nuestro desarrollo psicológico, pues es una de las maneras más eficientes de intentar mantener el control de las  diversas  áreas del encéfalo. Cuando uno consigue sobreponerse a una frustración, la liberación de serotonina que se produce es el doble que cuando hay una inhibición de la misma debido a  una frustración. Cuando ocurre esto las endorfinas y la oxitocina también son liberadas. Las endorfinas son neurotransmisores que inhiben el dolor. La oxitocina es una  hormona que inhibe el miedo,  entre otras funciones.
Esta es una de las principales  aplicaciones  del concepto “Inteligencia Muscular”: proporcionar desafíos al cerebro que hagan que las personas tengan que pensar sobre las actividades del día a día, y  sean más conscientes de ello, y que sigamos desarrollando el cerebro con un mayor autocontrol y  de una manera más eficaz.
                              
                      (Bioingeniería Neuromuscular)