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martes, 28 de mayo de 2013

LA IMPORTANCIA DE LOS ESTÍMULOS MUSICALES EN EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA, DEL LENGUAJE Y DEL MOVIMIENTO

Se ha comprobado que el cerebro no distingue entre música y lenguaje, principalmente el de los niños. En el aprendizaje de los pequeños es fundamental la utilización del lenguaje musical, pues aprenden más rápido las habilidades que involucran la escucha y el lenguaje  dentro del proceso cognitivo; sin embargo, si añadimos el lenguaje corporal a todo este proceso el desarrollo cognitivo se hará de una manera espectacular, en niños y niñas. Es la fórmula que utilizan los países que están en los primeros puestos del mundo en materia educativa.
Nuestro cerebro es musical, y la música estimula el movimiento, hecho que propicia el desarrollo de la inteligencia, siendo una combinación perfecta para el aprendizaje.
La música es capaz de llegar a cualquier función cognitiva  y afectiva en la estructura del cerebro. Hay muchas investigaciones que están enfocadas a los aspectos terapéuticos de la música y del movimiento, y se direccionan a pacientes con párkinson, depresión, ansiedad, fibromialgia, etc. La música está directamente relacionada con nuestro cerebro primitivo, y es capaz de provocar distintas reacciones emotivas en las más diferentes situaciones. Proporciona la alteración del ritmo cardiaco, al mismo tiempo que puede cambiar el funcionamiento de los órganos internos dentro de sus tareas, cosa que puede pasar incluso estando el individuo en sedestación. Por este motivo muchas personas no consiguen salir a hacer footing sin llevar sus auriculares, pues les hace el entrenamiento más leve ya que entrenar oyendo su música preferida es algo muy estimulante y placentero.
De otra parte, la música puede proporcionar los más diferentes efectos en las más distintas personas.  Es capaz de deprimir o de enfadar a niveles jamás esperados.  Escuchar una música muy mala y a un elevado nivel puede constituir una auténtica tortura, al mismo tiempo que una música sombría  puede transmitirnos miedo. La música es capaz de incrementar la ansiedad,  pero también puede proporcionar paz, placer, alegría, y felicidad. La relación  entre el ser humano y la música es muy grande, y se remonta a la época en la que  estábamos en la barriga de nuestras madres, pues durante los nueve meses  de gestación escuchamos el sonido de su corazón latiendo a ritmo compasado (1). Por ello, una buena asociación de música con movimiento puede ayudar a mucha gente. Si los profesores de educación física y los entrenadores fuesen conscientes de la importancia de su trabajo, y de la inmensa posibilidad que tienen de poder ayudar a las personas por vía de la música y del movimiento; pero no me refiero solo con respeto a la preparación física, sino y sobre todo, con un enfoque direccionado al desarrollo cognitivo de sus alumnos, no importa la edad,  les podrían ayudar a superar una gran cantidad de  enfermedades como las anteriormente mencionadas. Un buen entrenamiento acompañado de buena música puede ser una estupenda alianza. Y si se acompañan de estímulos coreografiados, mejor.
El cerebro de los hombres recibe la música de manera diferente que el de las mujeres, pero esto no tiene nada que ver con una mayor o menor inteligencia, sino con su morfología. Las mujeres normalmente se comunican más eficazmente que los hombres. Habitualmente los hombres no somos todo lo comunicativos que deberíamos   ser. Ellas tienen mejor desarrollada la utilización de las emociones, que en muchos casos intuyen, mientras que los hombres se centran en tareas más específicas. La mayor parte de los hombres tienen mayor dificultad en comprender las emociones no verbalizadas. Los hombres tienden a procesar mejor con el hemisferio izquierdo del cerebro, mientras que las mujeres lo hacen con los dos por igual. Eso explica por qué las mujeres tienden a solventar los problemas de una manera más creativa, son más flexibles y más consecuentes con los sentimientos. De otra parte, se ha descubierto que el lóbulo parietal inferior (IPL) es mucho mayor en los hombres que en las mujeres en el lado izquierdo. Es la zona en la que se encuentra el cerebro racional, procesa la orientación sensorial, los cálculos matemáticos mentales, etc. El cerebro racional corresponde a la corteza cerebral, que desarrolla las funciones intelectuales. Se encarga del análisis racional. Al mismo tiempo, las mujeres tienen el lado derecho más grande, lo que les faculta a tener mejor desarrollados los estímulos emocionales. Es la zona donde se encuentra el cerebro primitivo. El cerebro primitivo controla las zonas mediadoras de las emociones, el estado anímico, la generación del instinto de supervivencia, la regulación corporal, etc. Es el área de las funciones vitales (2).
El lado izquierdo del cerebro humano controla el discurso y el lenguaje, mientras que  el derecho controla las emociones.
Es importante recordar que los hombres procesan el lenguaje y la música en su hemisferio dominante (lado izquierdo), mientras que las mujeres en los dos hemisferios, cosa que nos lleva a pensar en el motivo por el cual gran parte de los hombres presentan poco interés en moverse al ritmo de la música,  debido a que lo mismo pasa con el lenguaje corporal; de ahí la mayor facilidad de las mujeres en los temas relacionados con las coreografías, pero esto no quiere decir que un hombre no pueda bailar o ser un buen bailarín. En lo referente a la danza, o a las actividades con música, lo que con frecuencia ocurre es que los hombres piensan demasiado en el momento en que están bailando o aprendiendo una coreografía, mientras que las mujeres simplemente la disfrutan dejando fluir la emoción de lo que están haciendo. Es un hecho que nos aclara algunos entresijos relacionados con el mundo de la actividad física, como por ejemplo, el motivo por lo que siempre ha habido  menos hombres en las clases coreografiadas en relación al número de mujeres que buscan estos tipos de entrenamiento.
Si ponemos el foco en el lenguaje, estos problemas suceden en mayor parte en los niños que en las niñas. Ante un trauma físico o mental en el hemisferio izquierdo, los hombres tienen más dificultad en volver a aprender  a desarrollar el lenguaje, puesto que es la parte dominante en el sexo masculino.  Al  haber el mismo problema en las mujeres, éstas tienen la posibilidad de recuperarse más rápido y de mejor manera, ya que utilizan los dos hemisferios para procesar el lenguaje. En los casos de accidentes  cerebro vasculares, esta diferencia  proporciona a las mujeres un poco más de protección en el desarrollo de esta enfermedad;  y en el caso de que se produzca, ellas podrán ser capaces de recuperarse de los graves problemas que afectan al lenguaje causados por la misma, y además  esa recuperación se hará de una manera más completa.
Existen muchos casos de personas con afasia (personas que no pueden hablar, pero pueden cantar: los terapeutas les enseñan a cantar frases, luego las modulan hasta que consiguen recitarlas). Si es posible hacerlo con el lenguaje, también se puede hacer con el movimiento. Debido a traumatismos importantes, una persona puede perder la movilidad, pero en algunos casos es posible recuperar el movimiento por medio de terapias donde son empleados la música junto con los movimientos. Con la unión de estas dos importantes herramientas estamos consiguiendo resultados nunca antes creíbles.


¿Cómo puede no ser posible que una persona libre de problemas neuromusculares diga que no puede bailar?


1. Los sonidos musicales (El blog del Dr. Sergio Simphronio)
2. La adicción a la actividad física (El blog del Dr. Sergio Simphronio)


Ahora también podréis seguir mis publicaciones visitando mi página de Facebook  “Prof.Dr.Sergio Simphronio” o en Twitter.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

LA INTELIGENCIA A TRAVES DE LA DANZA

Danzar es una de las cosas más placenteras que existen. Aunque uno no se vea coordinado y piense que no tenga las condiciones óptimas para mover el cuerpo al ritmo de una música, todos somos capaces hacerlo. Además de ser una estupenda herramienta para mejorar la condición física, el hecho de bailar también puede favorecernos en varios factores. Un de esos factores, y el más relevante, es la mejoría de nuestra capacidad intelectual por medio del aumento de las sinapsis neuronales que los estímulos ocasionados por la música y el movimiento pueden ocasionar en las personas que bailan. Sea profesionalmente o por diversión, los efectos químicos que el cuerpo sufre mientras bailamos son increíbles.
Al  escuchar una música que nos gusta muchas emociones afloran y con ello se produce la liberación de algunos neurotransmisores. La atención, la memoria, la emoción, la sensibilidad, la voluntad, son algunos de los elementos implicados cuando se baila. En todo este proceso, el Lóbulo Frontal es accionado y  con sus neuronas se encarga de los músculos del cuerpo, de la reproducción del habla, de la elaboración del pensamiento y de la emoción. El Lóbulo Parietal influye en la  ubicación espacio-temporal, que se relaciona con los sonidos y la memoria, además de participar en el desplazamiento de la persona que baila, fomentando la integración espacio / individuo. También calcula el espacio entre el bailarín en cuestión  y los  demás mientras  están en movimiento. El Lóbulo Occipital interpreta las imágenes y figuras coreográficas. El Lóbulo Temporal se encarga de complejas tareas como el reconocimiento de procesos auditivos y visuales. Se ocupa de la audición y del lenguaje, entre otras funciones. Al escuchar la música que utilizamos para bailar, el lóbulo temporal se encarga de descifrar todas las informaciones que recibimos.  Al hablar con otra persona pasa lo mismo: todo el proceso de memorización auditiva y  la gestión de las informaciones que recibimos  pasa por ese interesante órgano, que recibe, procesa e identifica la información que entra a través del oído. Además, también ayuda en la gestión del equilibrio y regula las emociones, tanto positivas como negativas (la motivación, la ansiedad, el placer y la ira), emociones que afloran muy fácilmente cuando se baila.
El Cerebelo también ayuda a controlar el equilibrio del cuerpo estando parados, desplazando el cuerpo, o aplicando un giro dentro de un baile.
El contagio emocional que proporciona una coreografía bien estructurada puede ser un afortunado espectáculo, tanto para las personas que están bailando como para las que lo están contemplando. Esto ocurre debido a que se activan las “neuronas espejo”, que son capaces de infundir placer a los espectadores  mediante  las emociones visuales ocasionadas por la coreografía en cuestión, al mismo tiempo que los bailarines que disfrutan de la misma  emoción, desde otro punto de vista. Interpretar esas emociones a través de la música, sincronizar los movimientos con la información auditiva que recibimos,  interpretar los cambios melódicos a través de estos mismos movimientos y respetar los patrones espaciales sin chocar con las demás  personas que tenemos a nuestro alrededor, no es tarea fácil. El mejor ordenador del mundo no conseguiría hacerlo, pues además de la exactitud de los cálculos espaciales dentro del movimiento coreografiado, las emociones recibidas y emitidas que ocurren  cuando uno baila son algo que sólo la maquina más perfecta jamás creada  es capaz de hacer: el ser humano.
Cuando bailamos, aceleramos la cantidad de procesos químicos en nuestro organismo y promovemos la liberación de una cantidad inusual de neurotransmisores. Estos neurotransmisores facilitarán un efecto muy positivo para nuestro organismo, pues todas esas sensaciones placenteras que sentimos ocurren debido a la liberación de las endorfinas, de la noradrenalina, de la oxitocina, etc. Estos neurotransmisores también sirven para disminuir el estrés, mejoran el ánimo y son importantes para conseguir un mejor aprendizaje. 
“Con la disminución del estrés, la cognición mejora, pues el estrés es una respuesta de defensa del organismo frente a un posible peligro”. (1)
En el caso de la oxitocina, estimula la alegría y el placer. La oxitocina tiene un efecto muy interesante en nuestro organismo, pues es fundamental para que consigamos estabilidad emocional, para combatir la ansiedad, el estrés, las fobias, etc. Solo con el simple hecho de bailar, conseguimos la liberación de este importante neurotransmisor en nuestro organismo. De ahí viene la sensación de bienestar y la alegría que sentimos después de una sesión de danza. La danza también mejora, y mucho, la coordinación motora.
“Cuanto mejor es la coordinación motora, mejores serán las respuestas neurofisiológicas de cara a los estímulos musculares. La coordinación motora proporciona una mejor acción muscular y a la vez perfecciona la interpretación nerviosa del movimiento. Estando el cerebro en equilibrio con el cuerpo, cualquier clase de estímulo que recibamos será rápidamente asimilada. Las sinapsis cerebrales funcionarán de una manera bastante más acelerada y las respuestas musculares se harán de una forma inmediata” (2). Al bailar el metabolismo se  acelera y, en consecuencia,  habrá un incremento en la cantidad de riego sanguíneo. “Cuanto mayor la cantidad de riego sanguíneo, mayor la claridad de ver las cosas y de la toma de decisiones. Otra de las cosas interesantes que ocurren con la subida del riego sanguíneo, es el aumento de la neuroplasticidad, en otras palabras, una mayor conexión entre neuronas”  (3).
 Es sabido que existen varios tipos de inteligencia. En el caso de la danza, las personas son  estimuladas  de una manera muy importante a utilizar  su  inteligencia visual espacial  y la inteligencia musical. Al bailar, estas inteligencias  no solo son estimuladas, sino también entrenadas. Lo interesante es que las personas con una  predisposición a tener como modus operandi la utilización de otras clases de inteligencias, también desarrollarán estas dos que son fundamentales para la danza. Al mismo tiempo, estimularán una gran cantidad  de sinapsis neuronales y, en el caso de las personas adultas,  también fomentarán  la regeneración de las  neuronas fomentando una mayor facilidad para nuevos  aprendizajes en todos los ámbitos.
En algunas partes del mundo, muchas instalaciones deportivas y gimnasios empiezan a dejar de ofrecer las clases dirigidas a sus clientes, y eso me produce una tremenda tristeza.  Aparte de la danza, las clases de aeróbic, las de Funk y Hip Hop, las clases donde existan músicas y coreografías  son de suma importancia, no solo por la alegría que puedan producir en las personas, sino también para el mejor desarrollo de la inteligencia a través de un mayor uso de las varias herramientas encefálicas que tenemos y que,  en muchas situaciones,  no utilizamos. Al contrario de lo que mucha gente piensa, los ejercicios coreografiados, la danza, y todas las actividades que contienen música y movimiento, son fundamentales para el incremento de nuestra inteligencia, no importa la edad.         


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miércoles, 28 de noviembre de 2012

LA INTELIGENCIA Y EL APRENDIZAJE

Por fortuna, con el paso del tiempo todo evoluciona.  Cada día que pasa se dan a conocer nuevas investigaciones que nos facilitan la manera de vivir. Uno de los temas que actualmente despierta mucho la curiosidad de los científicos es el estudio del cerebro enfocado a la inteligencia humana. Desafortunadamente,  aún existe mucho desconocimiento a este respecto. Hemos sido criados y educados bajo el prisma del negativismo: infelizmente en nuestras vidas, aún destacamos más las cosas malas que las buenas, y siempre ponemos los errores en evidencia, pero nunca damos la real importancia a los aciertos. La inteligencia no puede basarse en etiquetas que se dan a ciertas habilidades de algunas personas. Todos somos capaces y todos somos inteligentes, la cuestión es la manera  cómo se aprende y la manera cómo se gestiona el error. Cada persona vive en su tiempo personal, que es diferente al de los demás, así que las cosas que son fáciles para unos no lo serán para otros, pero eso no quiere decir que exista incapacidad para aprender.
Recuerdo que en mis tiempos de cole, los listos eran los que aprendían matemáticas con facilidad. Muchos de los profesores de mi  época enfocaban una  mayor  atención a estos compañeros  pues, de una cierta manera, los pobres mortales como yo estábamos sentenciados al fracaso. En mi época de estudiante de primaria en Brasil, todavía se vivía la dictadura militar y el ambiente que se respiraba era el del autoritarismo, de la crítica negativa, los castigos, el aprendizaje basado en el miedo por parte de algunos profesores,  etc. Desafortunadamente,  el ser humano aprende a ser negativo desde pequeño. En las primeras edades, cuando un niño está aprendiendo a andar, muchos padres bromean con sus hijos cuando se caen al  suelo diciendo: “que torpe es mi niño”. Por qué no decirles “levántate campeón”. El “no” es de las primeras palabras que escuchamos en las edades iniciales y, si lo trasladamos a la inteligencia, el negativismo infelizmente sigue siendo algo natural.
¿Por qué? 
¡Menudo error!
Hay una gran cantidad de casos en los  que alumnos mediocres se volvieron grandes profesionales de la medicina, de la física, de la filosofía, de la psicología, grandes arquitectos, e incluso hay casos en que dejaron que saliera el genio que habitaba dentro de ellos. Como un ejemplo de ello: Albert Einstein, y muchos otros.
Afortunadamente el concepto de la inteligencia ha cambiado. La inteligencia es similar a un abanico que se puede abrir o mantenerse cerrado. Cuándo ese abanico se abre, se empieza a comprender cosas, a asociarlas, a crearlas.      ¿Cómo puede ser posible que supuestos alumnos torpes terminaran siendo grandes profesionales o genios? La respuesta es muy sencilla: esas personas consideradas menos capaces intelectualmente, en un dado momento  de su vida en que sintieron la necesidad de aprender y a la vez estimuladas por otras personas,  dejaron que  se abriera su abanico. Cuando existe la necesidad de aprender, el cerebro se pone en marcha y cambia su fisiología e incluso su anatomía. Esa misma necesidad cambia el cerebro no solo de los niños, sino también de los adultos. Con la afortunada decisión de querer aprender, aumentará el riego sanguíneo en la corteza prefrontal (parte del cerebro que se localiza por encima de los ojos y por detrás de la frente). Cuanto mayor la cantidad de riego sanguíneo, mayor la claridad de ver las cosas y de la toma de decisiones. Otra de las cosas interesantes que ocurren con la subida del riego sanguíneo, es el aumento de la neuroplasticidad, en otras palabras, una mayor conexión entre neuronas.
Esto también pasa con las personas adultas. Las neuronas no se reproducen, y sí se regeneran a partir de células madre pluripotenciales que se localizan en las cavidades del cerebro. Pueden migrar desde los ventrículos cerebrales hasta el hipocampo de 500 a 1000 neuronas. En 21 días las células madres se convierten en neuronas. El Hipocampo es importante no  solo para el aprendizaje, sino también  para controlar el pánico que procede del centro del núcleo de la amígdala y está muy conectada con la Dopamina (hormona que estimula la exploración y la curiosidad).      
Cuando una persona se siente animada y apoyada, su cuerpo segrega hormonas que son capaces de bloquear en las amígdalas cerebrales el núcleo del miedo que es capaz de paralizar una persona. El apoyo y la positividad en el aprendizaje son fundamentales.
En la actividad física o en el deporte pasa lo mismo. El proceso de aprendizaje puede ser fácil o difícil, según las habilidades de la persona en cuestión, pero sobre todo, según la psicología aplicada por el entrenador o por el profesor. Los bloqueos de rendimiento ocurren no solo por la condición física del atleta, sino que suceden principalmente por su condición  psicológica. En el deporte las sinapsis neuronales ocurren de una manera muy rápida, sobre todo en los deportes  con balón y en aquéllos donde el atleta debe dar rápidas respuestas a las situaciones de estrés que se le presenten, como es el caso de las artes marciales.  
Ha sido descubierto que hay varios tipos de inteligencia, más bien 8, lo que me produce una tremenda alegría, pues de ninguna manera se puede decir que una persona no es inteligente. En el aprendizaje es importante nivelar lo que se pretende enseñar en base a la capacidad de comprensión del interlocutor. De esta manera se puede mesurar el tipo de comunicación que se debe utilizar según el caso que se encuentre, para conseguir lograr el cumplimiento del objetivo que es hacer que la persona en cuestión aprenda.
Están las personas que entienden las cosas de forma lógica (inteligencia matemática); otras entienden de manera más rápida  viendo lo que se explica de una manera global (inteligencia visual espacial); las personas que entienden más fácilmente tocando cosas (inteligencia kinestésica);  las personas que aprenden  más rápido escuchando (inteligencia musical); las que tienen que estar en contacto con otras personas (inteligencia interpersonal); otras que tienen que reflexionar ( inteligencia intrapersonal); las que tienen que estar en contacto con la naturaleza ( inteligencia naturista); otras tienen que ver un propósito en las cosas (inteligencia transcendental).  Esto tampoco quiere decir que cada persona sea etiquetada con un tipo de inteligencia de los anteriormente citados, ya que estas inteligencias pueden existir simultáneamente en una misma persona.
Todas las personas son inteligentes y todas las personas son capaces, no importa la edad, la cuestión es saber gestionar el error. Hay un dicho que dice: “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. En mi opinión, el problema no está en tropezar dos veces en la misma piedra, el problema surge  cuando uno deja de moverse por miedo a tropezar por tercera vez.
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