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miércoles, 23 de enero de 2013

EL DOPING


El deporte es algo mágico que, incluso los que amamos esta práctica, no entendemos muy bien por qué nos produce tal fascinación. Quizás la psicología o algunos estudios antropológicos puedan explicar la lógica que pueda existir en las intensas pasiones que despiertan los equipos de fútbol o la afición ciega por un determinado equipo de baloncesto. Cómo se puede explicar el amor que uno puede tener por la Fórmula 1, o por el sonido de una moto de competición. Desde luego el deporte es algo fascinante, algo que los que vivimos o trabajamos para ello queremos mimar. A los amantes del deporte nos gusta ver lo mejor de esta práctica, los records, los éxitos. ¿A quién no le ha gustado alguna vez ver a Pelé jugando al fútbol (a quienes no lo hayan visto se lo recomiendo), y a Messi, a Michael Jordan, a Roger Federer, a Rafa Nadal o a Tiger Woods en sus respectivos deportes?  ¿A quién no le ha gustado ver a Michael Phelps romper sus records? Esta gente, y muchos otros que están repartidos por todo el mundo, hacen brillar este espectáculo llamado deporte, pero desafortunadamente dicho espectáculo no siempre está provisto de total pulcritud. El deporte hoy es un negocio y, con la llegada de los contratos millonarios,  los requerimientos sobre los resultados de los atletas aumentaron de una manera sustancial. Infelizmente algunos pocos atletas, en la búsqueda de un mejor rendimiento o, mejor dicho, de mejores resultados, utilizan atajos que solo sirven para ensuciar esta práctica.  En la actualidad las exigencias dentro del deporte se incrementaron  significativamente, pero eso no da licencia para que unos pocos puedan hacer uso de prácticas prohibidas  para lograr el éxito. El doping o dopaje es desgraciadamente una de estas prácticas   utilizadas por algunos atletas. Se define como la administración o uso por parte del atleta de cualquier sustancia ajena  al organismo o cualquier sustancia fisiológica ingerida en cantidades anormales con el fin de incrementar de manera fraudulenta su actuación  en las competiciones.
Es sabido que, a lo largo de la década pasada y también de la actual,  esta mala praxis ha sido utilizada por muchos atletas, pero en un 90% de los casos fueron descubiertos. Que se detecte o no, el doping es una  práctica muy peligrosa que puede pasar una factura muy importante en quien lo practica. El doping perjudica la lealtad deportiva, daña la salud, y es un estimulante de la violencia. Aumenta el rendimiento pero, en contrapartida, el doping hace daño al deporte y puede llevar a la adicción; en definitiva, es algo  muy  pernicioso. Consiste en incrementar la potencia del cuerpo artificialmente por vía exógena o endógena, proporcionando así una importante mejoría en el rendimiento del atleta, pero eso no quiere decir que el cuerpo de este atleta esté preparado para ello. Nuestro cuerpo tiene límites y, en el caso de utilización de doping, esa limitación no  es  respetada.
Hay varias maneras de doparse.   
En los días de hoy se empieza a hablar de una nueva clase de doping que  está preocupando mucho a los médicos y al medio científico: el doping genético. Esta forma de dopaje, que sería considerada endógena, significa inyectar genes inteligentes que limiten la producción de miostatina o que aumenten el EPO.  En otras palabras, sería lo mismo que adiestrar un gen para que, de por vida, realice una función específica. EPO o eritropoyetina es una hormona que facilita el aumento de eritrocitos en sangre, consiguiendo así que los músculos dispongan de más oxígeno para el mantenimiento de la energía en el esfuerzo durante un mayor período de tiempo, logrando el retraso de la aparición de la fatiga. 
Si exponemos al cuerpo a exigencias que de una manera natural no aguantaríamos,  podemos provocar  problemas que podrían llegar a ser   importantes. Nuestra estructura ósea, nuestros tendones y articulaciones no soportarían esfuerzos exagerados, al igual que nuestras arterias no aguantarían tan espesa sangre, sin hablar de los perjuicios causados al corazón por la ingente carga de trabajo proporcionada.
Un interesante caso que ha abierto las puertas a la posibilidad de esta clase de doping por mutación, fue el nacimiento de un niño en Alemania. Al nacer llamó  mucho la atención de los médicos, pues padecía  una hiperdefinición muscular, y se llegó a pensar que era una enfermedad; no obstante, lo que ocurría es que tenía desactivados los genes de miostatina, y eso hacía que su desarrollo muscular superase en 4 veces un desarrollo normal. A los 4 años podía mantener una mancuerna de 3 kilos con los brazos estirados.
Al contrario del doping exógeno, que se aplica por ciclos, el doping endógeno se mantendría de por vida y además sería imposible identificarlo, así que en las competiciones un test antidopaje no delataría   al infractor. Ya se ha empezado a investigar sobre esa nueva posibilidad de fraude en el deporte y todos los  estudios que se están haciendo evidencian  los peligros que entraña tal práctica. Es sumamente peligroso, pues conllevaría  la utilización del cuerpo  de una manera descontrolada en los entrenamientos, a la vez que se extralimitarían los lindes anatómicos, fisiológicos y psicológicos del atleta.
El doping debe de ser combatido por: 
Motivos sanitarios: expone al organismo al riesgo de sobrepasar sus límites normales, lo que podría tener efectos desastrosos. Altera las funciones normales y psíquicas, incita a la dependencia y al hábito del uso de las drogas, ocasiona un deterioro físico que puede llegar a ser irreversible.
Éticos: su práctica es contraria a la ética y a la lealtad deportiva. Uno de los objetivos principales de la práctica deportiva es el desarrollo del deportista en la dignidad, honestidad y libertad. El doping anula ese propósito.
Prevención de la violencia: debemos recordar que doparse es drogarse y las drogas son estimulantes que favorecen la agresividad.
Estas son las drogas consideradas prohibidas en el deporte: estimulantes, narcóticos, betabloqueantes, diuréticos, hormonas  peptídicas y sus derivados.  El doping de sangre y la manipulación farmacológica, física o química  de la orina también son métodos prohibidos.
Otras sustancias son: el alcohol, la marihuana, los anestésicos locales, los corticoesteroides. Ciertas federaciones tienen su  propia lista de sustancias prohibidas.
Por fortuna, son pocos los atletas que emplean estas prácticas, pero hemos de estar muy atentos pues, como sabéis, hay una tremenda cantidad de gente seria trabajando para dignificar el deporte: entrenadores, médicos, científicos, preparadores físicos, los propios atletas, etc. Por estos, y muchos otros motivos, no podemos dejar que unos pocos ensucien el deporte, que tanto queremos.     

Ahora también podréis seguir mis publicaciones visitando mi página de Facebook “Prof. Dr. Sergio Simphronio” o en Twitter.

martes, 26 de junio de 2012

LA ACTIVIDAD FÍSICA Y EL ALCOHOL


 Aunque  habitualmente  el alcohol sea  considerado como un producto sedante, actualmente presenta una amplia aparición de efectos contradictorios.  Puede deprimir o estimular, tranquilizar o inquietar.  En medicina, durante mucho tiempo se ha prescrito el alcohol como tónico, calmante o somnífero.  El papel del alcohol en la medicina ha sido reemplazado por los barbitúricos, tranquilizantes y otros productos calmantes e hipnóticos.
El alcohol es un líquido claro e incoloro que se encuentra en bebidas como la cerveza, el vino y los licores. Algunas bebidas contienen más alcohol que otras: la cerveza contiene la menor cantidad, el vino más del doble del contenido de alcohol que la cerveza y los licores contienen hasta ocho veces la cantidad de alcohol de la cerveza.
El alcohol se ha utilizado siempre.  Lo bebían en la antigua Grecia  y Roma, y en la Edad Media. Cuando los puritanos llegaron a América en 1620, introdujeron la práctica de beber alcohol.  En esos tiempos era muy difícil encontrar agua potable, por lo que todo el mundo bebía alcohol en las comidas.
El alcohol representaba más que una simple bebida, era la forma de celebrar importantes acontecimientos como tener una nueva casa, la fiesta de la cosecha, las bodas y los funerales.  También se utilizaba como medicina para aliviar el dolor, bajar la fiebre o calmar la acidez de estómago.
Durante la década de 1920, en los Estados Unidos se declaró ilegal la producción, venta o importación de alcohol, periodo que se denominó Prohibición o Ley Seca y que duró trece años.  En Estados Unidos está prohibido comprar o consumir alcohol a los menores de 21 años.  En España está prohibida la venta de alcohol a los menores de 18 años.
En la sociedad actual se toman bebidas alcohólicas de forma ocasional y con moderación, aunque provocan algunos efectos no deseables. Presenta una viabilidad de daños físicos y psíquicos, haciéndolo una de las drogas más peligrosas para aquellos que son adictos y para los que coquetean con ella. Se estima que entre el 10 y el 12 por ciento de las personas que beben son alcohólicos o tienen problemas de alcoholismo.
La adicción al alcohol está en segundo lugar, después de la adicción a la nicotina.  Los adictos al alcohol son incapaces de abstenerse de esta droga incluso cuando deciden que quieren e intentan dejar de beber.  La posibilidad inmediata de una recaída es enorme.  También hay que tener en cuenta la cantidad de personas que no son adictas pero que se emborrachan con regularidad. El alcohol es una puerta abierta a la drogadicción, puede causar problemas de alcoholismo e  incluso predisponer al consumo de otras drogas.
Cuando se bebe alcohol éste pasa directamente al estómago, pues no necesita ser digerido.  Del estómago va directamente al intestino y al torrente sanguíneo, que lo transporta por todo el organismo. El responsable de eliminar el alcohol del cuerpo es el hígado, que lo transforma en agua y dióxido de carbono y tarda alrededor de una hora en procesar el alcohol contenido en una sola bebida.  Una persona se emborracha o se intoxica cuando ingiere alcohol más deprisa de lo que el hígado lo procesa.
El alcoholismo es absolutamente destructivo para la mente humana e igualmente para el organismo.  Su abuso puede derivar en daños irreparables en el cerebro y el hígado.  La mayoría de las personas saben que el alcohol provoca dolor de cabeza y vómitos, pero además puede dañar el corazón, el hígado, los riñones, el cerebro y el estómago.  Puede provocar pérdida de memoria y algunos tipos de cáncer.  Cuando una mujer embarazada bebe alcohol, éste pasa al feto que se está desarrollando.  Esto deriva con frecuencia en problemas mentales o físicos del niño.
Uno de los peores problemas del alcohol es la tolerancia.  La falta de alcohol en los alcohólicos les provoca un estado enfermizo: dolores de cabeza, nauseas, nerviosismo, confusión.  Es muy difícil vencer este estado y una vez que se ha dejado de beber alcohol se les considera recuperados para siempre.
El alcohol es un factor significativo del síndrome "apalear a los niños o a la esposa".  En muchos de los casos en  que alguien es fuertemente golpeado y necesita hospitalización o incluso se muere, un borracho está involucrado. También es muy alta la relación que existe entre el alcohol y el número de suicidios.
En el caso de los atletas o de las personas que practican actividad física, el alcohol  también  puede tener  efectos extremadamente negativos. En pequeñas cantidades puede ocasionar la rigidez de las fibras musculares haciendo que el músculo pierda fuerza. El alcohol puede reducir  la resistencia, la capacidad aeróbica, la fuerza, la recuperación cardiorrespiratoria, la metabolización de la grasa, y el crecimiento muscular. Tiene un efecto muy dañino para el  sistema nervioso y el cerebro. El deterioro del sistema nervioso central será inevitable en el caso de que su consumo persista por mucho tiempo. A corto plazo también puede afectar el sistema neuromuscular y en consecuencia ocasionar la pérdida de fuerza. Consumirlo con regularidad puede provocar la pérdida de las contracciones musculares debido a que las células musculares se inflaman y pueden llegar a morir con el uso de esta droga. Con el consumo de alcohol se puede producir  un retraso en la recuperación de los entrenamientos. Tiene efectos muy negativos en el corazón y en la circulación de la sangre. El alcohol reduce la resistencia cardíaca. El alcohol endurece la grasa haciendo que sea más difícil su liberación y en consecuencia bajar de peso: esto ocurre porque con la liberación de  insulina que ocasiona,  aumenta el metabolismo del glucógeno, y ese hecho endurece  la grasa. Puede ocasionar anemia o hasta la deficiencia de vitamina B. Puede causar importantes daños al hígado, pues éste es el gran laboratorio del cuerpo y también se encarga de degradar el alcohol ingerido. Si esa  ingesta es muy abundante, tendrá dificultad en eliminar las toxinas de los demás alimentos, fármacos, etc. Eso le ocasionará un importante  esfuerzo que podrá resultar incluso en la destruición de algunas células.  Puede producir  una mayor retención de líquido debido a que el alcohol es diurético, hecho que hará que el sujeto beba más agua. Durante la actividad diurética  se producen hormonas aumentando así la retención de líquido, y eso hará que los riñones trabajen mucho más.
Si optas por beber, es imprescindible que lo hagas con moderación y nunca cerca de la práctica deportiva, es decir: ni antes ni después. Si es antes, el entrenamiento se verá muy afectado por la falta de equilibrio y de cordura. Si es después, el  cerebro estará demasiado ocupado con la estabilización del organismo y del metabolismo,  así que beber después de entrenar, mismo que sea en pequeñas cantidades,  podrá  traer consecuencias muy dañinas.

martes, 19 de junio de 2012

EL EMBARAZO EN LAS ATLETAS


Este es un tema que sigue llamando la atención de mucha gente en el medio deportivo, pues infelizmente aún hay muchas personas  que creen que ser madre es sinónimo de final de carrera, y sin embargo es más bien lo contrario. La mayor parte de las  atletas retrasan su embarazo al máximo. Desafortunadamente existe mucho mito  al respecto por puro desconocimiento. Para la mujer, el embarazo debe ser una de las situaciones mágicas de la vida. La mujer embarazada sufre una ingente cantidad de transformaciones en su cuerpo en el momento  del desarrollo del ejercicio del embarazo, al mismo tiempo que su fisiología experimenta una revolución sin igual.  En el caso en que se queden embarazadas en el momento óptimo de su carrera, y quieran seguir con su entrenamiento normal  y sus competiciones durante el embarazo el máximo de tiempo posible, esto es algo muy positivo, al contrario de lo que muchas personas piensan. Tenemos que valorar qué clase de deporte  practica, y lo más importante, la atleta debe estar bajo la supervisión de un médico que evaluará su estado físico y, estando en condiciones normales, seguir entrenando será beneficioso.
 El embarazo es el resultado de la fecundación de un óvulo por un espermatozoide.  Con la fecundación comienza la división celular y el huevo fecundado se desarrolla dando lugar a una masa de células llamada mórula (masa de células embrionarias formadas como resultado de la división  y desarrollo de un óvulo fecundado) que se desplaza desde el ovario por la trompa de Falopio hasta el útero.  La mórula continúa su división hasta formar un grupo hueco de alrededor de cien células, llamado blastocisto (es una fase temprana del desarrollo embrionario: cuando el óvulo es fecundado y se inicia la división para formar el conjunto de células. La implantación del óvulo en el útero ocurre en la fase de blastocisto).  Siete u ocho días aproximadamente después de la fecundación, el blastocisto se instala en la pared del útero.  Algunas de las células que cubren el blastocisto, conocidas como trofoblasto, comienzan a alimentarse dentro del revestimiento del útero y crecen en cordones que sujetan al blastocisto a las paredes del útero.  El trofoblasto dará lugar a la placenta.
El blastocisto se compone de dos capas, la capa superior o ectodermo y la capa inferior o endodermo.  En el blastocisto aparece una cavidad amniótica y una cavidad vitelina.  El amnios (amnios: capa fina que bordea la lámina corial y produce el líquido amniótico, líquido que rodea al feto durante el embarazo) bordea la lámina corial  (la lámina corial: es la capa más externa del óvulo fecundado por un espermatozoide “cigoto”, que le proporciona una cobertura protectora y nutritiva, y produce el líquido amniótico.  Este líquido protege al embrión,  después al feto durante el embarazo, siendo la  ruptura del saco amniótico  uno de los primeros síntomas del comienzo del parto.  Durante éste, el líquido amniótico lubrifica el canal cervical, facilitando el paso de la cabeza del bebé a través del mismo). El disco embrionario, un área lisa en la hendidura del óvulo en la que se ven los primeros vestigios del embrión, está suspendido desde la lámina corial y se compone de tres capas celulares, el ectodermo, el mesodermo y el endodermo.  Todos los órganos del embrión se desarrollan a partir de estas tres capas.
A partir del ectodermo se desarrolla el sistema nervioso, los órganos sensoriales y la epidermis, entre otros.  A partir del mesodermo (capa intermedia en el desarrollo de la célula, ubicada entre el ectodermo y el endodermo), se desarrollan el sistema circulatorio, el aparato excretor, el esqueleto, el sistema muscular y el sistema reproductivo.  A partir del endodermo se desarrolla el sistema respiratorio y el digestivo junto con sus revestimientos.
Un embarazo dura alrededor de nueve meses y puede dividirse en partes casi  iguales denominadas trimestres.  El primer trimestre es el periodo en el cual se forman las diferentes partes del feto.  Durante el segundo y tercer trimestre se desarrollan y maduran los órganos que el bebé necesitará para sobrevivir en el exterior, y el feto continúa aumentando de tamaño y peso.
El primer síntoma del embarazo, en general es la falta del periodo menstrual, puesto  que este ciclo  queda interrumpido en consecuencia de la fecundación e implantación de la célula embrionaria en el útero.  Otros síntomas al principio del embarazo son: náuseas, frecuentes micciones (acto de orinar) y la sensación de hinchazón o sensibilidad en las mamas, especialmente alrededor de los pezones.  Las náuseas aparecen generalmente por la mañana temprano y pronto desaparecen, pero algunas mujeres pueden sufrir vómitos.  Las náuseas y vómitos normalmente desaparecen después de los tres meses de embarazo.
Si sospechas  estar embarazada, debes ir al médico para que te lo confirme.  Existen también varias pruebas de embarazo, que pueden  ser realizadas en casa, adquiriéndolas en la farmacia. Aunque los resultados positivos de estas pruebas  suelen ser precisos, también pueden dar resultados negativos o falsos.
Probablemente el médico necesite examinarla físicamente, además de realizar un análisis de orina o de sangre para confirmar el embarazo.  El médico buscará varios síntomas en su reconocimiento: el tejido de los pechos de una mujer embarazada es firme y puede estar más sensible de lo habitual.  Una exploración  interna  detectará los cambios de la forma, tamaño del útero y los cambios en el revestimiento vaginal y en el cuello del útero (cérvix).  En las mujeres embarazadas el revestimiento de la vagina se vuelve azul como resultado del incremento de la sangre que fluye hasta allí, y el cuello del útero se ablanda, por lo que es posible sentir a través de él el resto del útero. El útero también se ablanda, se dilata y es más redondeado de lo habitual.  Por la exploración interna del médico es posible determinar de cuántas semanas  una mujer puede estar embarazada.  Durante el primer trimestre el útero crece rápidamente y  podemos  notarlo  con más precisión que en las fases más avanzadas del embarazo.
El embarazo dura aproximadamente 267 días.  Como no siempre se conoce el día de la concepción, se calcula la fecha de parto desde el comienzo del último periodo menstrual.  Cuando no se anota la fecha del último periodo o anteriormente  no se han utilizado métodos anticonceptivos, el médico puede determinar la edad del feto mediante un examen con ultrasonidos.  Inclusive si se conoce la fecha exacta de la concepción, el médico dará un periodo de 2 a 3 semanas en la estimación de la fecha del parto.
Ser madre es algo que casi todas las mujeres quieren, pero en algunas poblaciones aún existen  dudas y mala  información al respecto. En el mundo  deportivo  por ejemplo,  muchas mujeres todavía se resisten a la gravidez justo por no saber si puede ser compatible con los entrenamientos  que desarrollan o el deporte que practican, sobre todo si son atletas de alto nivel. Hace mucho que se investiga sobre este tema, y a cada día que pasa se descubren más cosas en este sentido.
Alrededor  de los años 70, el médico alemán Ernst Von Aaken, uno de los  principales investigadores de medicina deportiva, especialista en esfuerzo y resistencia,  fue uno de los primeros en escribir estudios sobre los posibles beneficios que el embarazo puede proporcionar a la mejoría de rendimiento de las atletas. Realizó una  rápida investigación con 15 atletas que habían quedado embarazadas. En el resultado final de este escueto estudio, 8 de ellas habían mejorado su rendimiento bajando sus marcas justo 1 año después del embarazo. La razón de esa mejoría está en que la gestación provoca un aumento  del consumo de oxígeno, hay un mayor volumen sanguíneo y por tanto una mayor aportación de energía.
Al contrario de pensar que el embarazo podría ser un problema  para la atleta, si hablamos en términos fisiológicos, ofrece una  serie de beneficios para su rendimiento. La variación de las concentraciones hormonales (progesterona y gonadotrofina coriónica humana), el crecimiento del volumen plasmático y de glóbulos rojos, y la intensificación de la respuesta ventilatoria son algunas de las ventajas del embarazo, por lo menos en el primer trimestre de gestación.  
El ejercicio materno progresivo durante el embarazo tiene un efecto beneficioso sobre el flujo sanguíneo del feto. El Profesor  Doctor Thomas Reilly de la Universidad John Moores de Liverpool (Inglaterra), ha hecho una interesante  investigación. Durante el estudio se monitorizó y se midió dicho flujo mientras la madre se ejercitaba en una bicicleta estática horizontal. Los resultados  indicaron que el ejercicio mejoraba  la circulación fetal más que estar de reposo en la cama, lo que beneficiaría al feto. El resultado de estas investigaciones determinó que se  debería recomendar  el ejercicio físico a las mujeres sanas y  con  embarazos sin complicaciones. No obstante, muchas  actividades  no son aconsejables, al igual que es recomendable evitar el ejercicio cuando hace mucho calor. En el caso de  corredoras que toman muy  en serio su entrenamiento, éstas  deberían reducir la actividad  si sienten molestias  por el peso corporal extra (niño) a ser movido contra la gravedad. Los signos de peligro incluyen dolor, hemorragias, ruptura de membranas, y ausencia de movimientos fetales.  Actualmente, muchas deportistas desean mantener sus rutinas de entrenamiento durante el embarazo y si el ejercicio es suave, sin golpes, resulta especialmente beneficioso tanto para la madre como para el bebé. Siempre  debe de estar bajo una rigurosa supervisión médica y haber  ausencia de  complicaciones. Muchas son las mejorías por mantener el ejercicio durante el embarazo: previene el exceso de peso, el dolor, la diabetes  gestacional  y la incontinencia de orina. También aumenta la sensación de bienestar físico y psíquico, disminuye el estrés y estimula la circulación sanguínea. El ejercicio físico y el entrenamiento están perfectamente indicados en el posparto porque ayudan a anticipar  la recuperación de la forma física, facilitando así  la tonificación de la musculatura.
El embarazo provoca una mejoría cardiovascular generalizada, además de un  avance en la forma física sin precedentes El ejercicio físico moderado y con poco impacto es especialmente beneficioso en el primer trimestre de embarazo, periodo durante el cual las diferentes partes del feto todavía se  están  formando. En atletas de alto nivel el rendimiento debe bajar significativamente a partir del segundo trimestre, siendo algunas de las  mejores  recomendaciones  nadar,  practicar ejercicios libres de impacto o de movimientos que puedan ser dañinos al feto. En esa fase se deben suspender  las competiciones. Sin embargo,  en el posparto es muy  posible que ocurra un aumento del rendimiento físico. Después de un  embarazo algunas capacidades se afloran en las mujeres: mayor tolerancia, menos ansiedad, mayor espíritu de sacrificio, más resistencia y capacidad de lucha, y eso puede ser positivo para su  recuperación y en el caso de las atletas, además de ayudar en la rehabilitación, también podrá influir  en la  mejoría de su rendimiento deportivo. Pero todo eso no asegura de ninguna manera  el éxito en las competiciones, pues  para ganar se involucran  muchos otros factores.
Estudios posteriores han demostrado que una atleta de élite, si mantiene mínimamente su tono muscular, después del posparto podría ganar  hasta un 7% de capacidad aeróbica o de resistencia.




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