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martes, 20 de enero de 2015

EL ENTRENAMIENTO CELULAR


Haciendo un paralelismo entre los tiempos actuales y los tiempos pasados percibimos que, pese a la poca infraestructura y pocos avances que había hace 30,40, o 50 años, los niños de entonces nos poníamos bastante menos enfermos que los de hoy. Recuero que no queríamos estar enfermos para poder salir a jugar al fútbol con los compañeros y, en presencia de algún resfriado, que era la enfermedad más común en aquellas épocas,  los pocos días que nuestras madres nos decían que nos quedáramos dentro de casa nos enfadábamos mucho, pues teníamos la sensación de que nos estábamos perdiendo algo. Cuando nos resfriábamos seguíamos jugando al fútbol con los amigos en la calle, y lo más interesante es que casi no tomábamos fármacos, salvo que fuera alguna anomalía más importante. Para un simple resfriado, nuestras madres preparaban sus pócimas milagrosas aprendidas de sus madres que consistían en cosas naturales como un té de ajo caliente, miel y limón calientes, té de canela y cosas por el estilo. Estos remedios eran aplicados por la noche y al día siguiente ya estábamos recuperados. El estilo de vida que llevábamos era simplemente genial, teníamos una alimentación muy sana, hacíamos mucho ejercicio físico, estábamos siempre en movimiento. El estrés era algo que afortunadamente yo no conocía, y desde luego en aquellos tiempos se daba muy poco espacio a la posibilidad de tener una enfermedad.
El estrés es uno de los mayores impulsores de las enfermedades, puesto que la liberación del ACTH es capaz de inhibir el sistema inmune.
Cada día billones de células mueren, al mismo tiempo que otros billones  se reproducen. Cada tres días el sistema digestivo renueva sus células; cada siete días las células de actina se renuevan, y cada catorce días las de miosina; cada treinta días se renuevan las células del miocardio.  Pero ante la existencia de estrés, todo el proceso de renovación celular se bloquea debido a  que el sistema inmune se inhibe a causa de la liberación de la ACTH (hormona del estrés).
La ACTH apaga el sistema inmunitario. Por ello, en la presencia de estrés, una persona pierde muchas células,  mermando su calidad de vida de una manera muy importante. En otras palabras, se detiene  el crecimiento del cuerpo. Al mismo tiempo, con la inhibición del sistema inmunitario, la energía del cuerpo se debilita de manera sustancial, lo que facilita que los virus  actúen con mayor facilidad.
En nuestro caso, casi nunca nos poníamos enfermos, y cuando ello ocurría nos recuperábamos con tremenda facilidad. Éramos muy activos físicamente, además de que en aquellos tiempos era inaceptable que un niño pasase el día dentro de casa.  No conocíamos los ordenadores, tampoco los videojuegos. Las hamburgueserías casi que no existían y el consumo de azúcar era muy bajo. Durante el día se gastaba muchísima energía, y la obesidad no era una preocupación.   
La clave de nuestra buena salud era el ejercicio físico. El ejercicio físico es capaz de proporcionar una gran cantidad de estímulos que incitan a nuestro cuerpo a reaccionar de manera positiva de cara a cualquier anomalía, y que pueden ser claves en la defensa del organismo frente a una enfermedad más importante.   Y no me canso de decir que la práctica de actividad física nos proporciona una gran liberación de neurotransmisores que se encargan de inhibir el cortisol (hormona del estrés), además de estimular otros neurotransmisores que nos ayudan a tener tranquilidad, alegría y más ganas de hacer ejercicio y de movernos; estos neurotransmisores también pueden ser estimulados  por vía del pensamiento positivo y de la buena energía. La química del cerebro puede ser alterada por el pensamiento, tanto positivo como negativo y, cuando ello ocurre, experimentaremos las mismas sensaciones emocionales que nos son proporcionadas cuando hacemos ejercicio  o cuando estamos enfadados, deprimidos o desanimados. 
En nuestro caso, queríamos estar siempre bien de salud para poder estar con los amigos en la calle,  y ese pensamiento positivo que teníamos,  junto con el amor y la seguridad que nos transmitían nuestras madres y su convicción al confeccionar aquellas formidables pócimas, fomentaban una aceleración de nuestra recuperación.  Las ganas que teníamos de estar bien para poder salir a la calle jugar superaban a cualquier sensación de miedo por estar enfermo. 
De otra parte, yo jugaba al fútbol mismo estando resfriado, y lo único que ocurría era que al comienzo del partido me sentía un poco congestionado,  pero después de la primera carrera detrás del balón ya casi no me acordaba de que estaba enfermo. La ingente entrada de oxígeno que se producía en mi organismo, fomentaba un gran auxilio en la lucha de mis defensas en contra de los virus que estaban en mi cuerpo, al mismo tiempo que al practicar ejercicio físico, los niveles de cortisol bajaban y se fomentaba la estimulación de una gran cantidad de hormonas y neurotransmisores que proporcionan bienestar e inhiben el estrés. Se fomentaba la liberación de enormes cantidades de Dopamina.
La Dopamina es un neurotransmisor  que tiene como funciones principales proporcionar energía mental, mejorar la atención, controlar los impulsos, la motivación, la determinación,  el movimiento, la memoria, las recompensas agradables, el comportamiento y la cognición, la atención, el sueño, el humor, el aprendizaje, etc. Y, entre varias otras cosas, es un neurotransmisor predominante en las áreas del sistema de recompensa mesolímbico: respuestas de euforia y de la estimulación en el cerebro.
Dentro de una enfermedad, desafortunadamente la primera medida que viene a la cabeza de las personas es la ingesta de fármacos, muchas veces sin la prescripción de un facultativo. En los países considerados de “primer mundo”, esta adicción supera límites inimaginables. Hoy en día, al mínimo estornudo de un niño, los padres, como precaución a un posible resfriado, les proporcionan fármacos a sus hijos. Pero el abuso de fármacos puede traer consecuencias negativas. El uso excesivo de una sustancia puede llevar a la adicción.
Es importante recordar que la adicción, no importa cuál, proporciona muchas perturbaciones cognitivas.  Los sistemas cerebrales, los neurotransmisores, los sistemas de recompensa mesolímbico (principales vías del sistema nervioso central), son cruciales en el desarrollo de las manifestaciones  adictivas.
Los neurotransmisores son las sustancias químicas naturales que se responsabilizan de la actividad cerebral: de las emociones, de la motivación, de los instintos, etc. Son sustancias fundamentales en el orden del estado de  ánimo, pudiendo  provocar euforia o inapetencia. Los estados de excitación extrema, provenientes de conductas de estimulación como practicar  ejercicio físico de manera desmesurada o la utilización de drogas,  afectan a los neurotransmisores de manera que el cerebro pasa a producirlos en exceso. Estos cambios pueden ser nefastos y contribuyen de manera significativa  a un desequilibrio bioquímico.
El entrenamiento de las células:
En el desarrollo de una enfermedad, la detección del virus o patógeno que la compone es complicada, ya que éstos pueden evolucionar rápidamente produciendo adaptaciones con el fin de penetrar en el sistema inmunitario pudiendo así infectar con éxito a sus huéspedes. Para superar este problema, son  desarrollados en el organismo múltiples mecanismos que reconocen y neutralizan dichos patógenos.
Podemos entrenar nuestras células vía ejercicio físico. Según el estímulo que proporcionemos a nuestro cuerpo, nuestras células responderán de una manera o de otra, y la forma en la que nuestras células se comportan nos facilita una mejor o peor calidad de vida.
Tras la práctica del ejercicio físico se producirá un daño muscular microscópico. Este daño implica la ruptura del sarcómeros (unidad anatómica y funcional del músculo estriado), y de las membranas, lo que facilitará una inflamación,  que es la consecuencia de una respuesta inmunitaria del organismo frente al daño ocasionado. Las células inmunitarias, como por ejemplo los leucocitos, actúan y hacen que aumente el flujo sanguíneo hacia el área dañada, y éste hace que lleguen más nutrientes y más oxígeno a las zonas dañadas para poder eliminar los radicales libres, como por ejemplo el lactato.
Al practicar actividad física dentro de una enfermedad, el equilibrio químico de la célula (la homeostasis celular) se rompe. La homeostasis es la estabilidad orgánica. Con el desequilibrio de la homeostasis, se produce un cambio en el medio químico de la célula alterando así su función fisiológica en el control de los órganos. Los órganos reaccionan en contra del estrés con el fin de controlar la homeostasis y por consiguiente sus funciones orgánicas.
Éstos son los cambios homeostáticos  durante la actividad física: elevación de la temperatura corporal, aumento de la acidez en la sangre, caída del oxigeno contenido en los líquidos corporales, incremento del dióxido de carbono, entre otros. Al recibir estos desórdenes, las células cambian sus funciones para adaptarse al ejercicio físico. Estos ajustes ocurren en el corazón, en los pulmones, en el páncreas, en los  músculos, y los huesos. Todo este desequilibrio temporal ocurre constantemente en nuestro organismo, sobre todo  con la práctica de la actividad física, y dentro de un proceso de enfermedad es beneficioso porque hace reaccionar a las células de manera muy positiva.
En la práctica de ejercicio físico, siempre debemos ver el cuerpo desde dentro hacia fuera, y no desde fuera hacia dentro. Cuando hablamos de prescribir ejercicio físico para tratar o para ayudar a tratar  las más distintas enfermedades, sea un resfriado, la diabetes, la obesidad, el cáncer, etc., en realidad estamos hablando de entrenar las células para que éstas cambien su modus operandi, haciendo que el organismo reaccione de forma positiva para propiciar una mejoría en la salud de la persona afectada.
Pero para que estos beneficios se produzcan, es necesario dar tiempo a las células para su adaptación. Como un ejemplo, la obesidad: no sirve de nada que una persona pierda una gran cantidad de peso de manera rápida y en un corto espacio de tiempo si sus células no se han adaptado a la nueva situación.  Para que los cambios pasen a hacer parte de nuestras vidas, las células necesitan tiempo para su readaptación. Es necesario que la nueva situación se repita una y otra vez, y que nuestro cerebro recalcule y mecanice los nuevos estímulos transformándolos de acción de conducta a rutina. Este cambio puede tardar entre 18 a 260 días, según la persona, además de que es necesario que las nuevas tareas se automaticen durante una media de 60 a 70 reincidentes días (ejercicio, alimentación equilibrada, consumo de agua diario equilibrado, horas de descanso, etc.).
Tanto en el caso de la obesidad, como en el de la diabetes,  es fundamental dar una especial atención a la enzima AMPK,  que es un regulador metabólico y auxilia a los músculos en el consumo de azúcar y de oxígeno. Al hacer ejercicio físico se  estimula la acción de la enzima  AMPK. Una de las actividades de dicha enzima es auxiliar  el  aumento  del consumo de  azúcar  y de oxígeno en los músculos. Si estas enzimas dejan de existir en el organismo de una persona por falta de movimiento, ésta tendrá un menor nivel de mitocondrias, que son la central de energía de las células, y eso dificultará la absorción de glucosa en el momento en el que desarrolle algún tipo de actividad como hacer ejercicio. Al hacer ejercicio físico, los niveles de mitocondrias en los músculos aumentan de manera significativa.
¡El ejercicio es la mejor medicina!
En la existencia de un mínimo de energía, hacer ejercicio físico dentro del proceso de una enfermedad es importante, pues éste es capaz de activar el organismo de manera notable, y de esa forma, las defensas también son activadas, cosa que acelerará la recuperación.
Otro de los motivos importantes para la práctica de actividad física durante una enfermedad, es que el ejercicio físico acelera la necesidad de rehidratación. Normalmente las personas, desafortunadamente no tienen la costumbre de beber las cantidades recomendadas de agua  durante el día, y menos cuando están enfermas. Para que se fomente un “entrenamiento celular” de una manera  satisfactoria, es fundamental que exista un inmejorable aporte hídrico.
El agua compone la mayoría de las células de nuestro cuerpo, es la parte más grande de nuestro sistema sanguíneo y linfático,  desarrolla una función primordial transportando alimento y oxígeno a las células y  desechando intrusos y desperdicios. Limpia nuestros riñones de substancias tóxicas;  balancea nuestros electrolitos  ayudándonos  a controlar la presión sanguínea; nos provee de los minerales que  necesitamos  tales como magnesio, cobalto y cobre.(1) 
Hay muchos casos en los que una mala hidratación y la falta de actividad física pueden hacer que los radicales libres tarden mucho en eliminarse del organismo, sobre todo si esta situación  se acompaña de otros hábitos perjudiciales (dietas inadecuadas, adicción a las drogas, tabaco, alcohol, la utilización excesiva de fármacos, el sedentarismo) y si además se padece alguna enfermedad. Frente a esta situación, las células intentan defenderse de varias maneras antes de ponerse enfermas. Una de esas maneras es la acidosis metabólica. Las células retienen agua con el fin de solventar la situación ácida dentro de su entorno, y eso ocasiona una subida importante en el peso corporal al mismo tiempo que en el volumen de la persona (retención de líquidos).  Ante esta situación, la actividad física gana una especial relevancia puesto que, al mismo tiempo que produce una importante alteración en la situación de acidosis vivida por las células, alteración promovida por la gran entrada de oxígeno en el organismo, es capaz de controlar la retención de líquidos producida por las células como respuesta a dicha situación ácida. Hemos de recordar que son los pulmones y los riñones los que regulan el estado ácido/básico del cuerpo.(2)
La mejor manera de entrenar las células es moverse, y a la vez de estimular el cerebro.






(1) LA IMPORTANCIA DEL AGUA EN NUESTRAS VIDAS - El blog del Dr. Sergio Simphronio
(2) EL EJERCICIO FÍSICO ES LA MEJOR MEDICINA El blog del Dr. Sergio Simphronio







jueves, 10 de abril de 2014

LA ACTIVIDAD FÍSICA Y EL ESTRÉS: LAS SEÑALES QUE NO VEMOS

El estrés puede desencadenar muchas enfermedades, tanto en las edades tempranas, como principalmente en las edades adultas.  Muchas veces podemos haber estado padeciendo estrés desde mucho antes de darnos cuenta de ello, y ese hecho puede haber pasado con un gran número de personas, pudiendo estar acompañándolas  toda la vida sin que se den cuenta. Solemos hablar del estrés como algo totalmente normal y cotidiano; padecer  esta enfermedad está socialmente aceptado al igual que fumar, pero tanto uno como  otro pueden provocar problemas muy importantes para la salud, además de ser grandes socios y de complementarse  a la perfección. En los días de hoy, existen muchos fármacos químicos para los efectos que el estrés ocasiona en la salud, pero el único fármaco realmente capaz de curar esta enfermedad, además de sus efectos, es la actividad física y el deporte, acompañados de una alimentación sana, balanceada, horas de sueño pertinentes para que el individuo se sienta descansado, y una vida libre de malas costumbres. Es fundamental tener en cuenta que cuanto antes se empiece la práctica del ejercicio físico y de una alimentación equilibrada, mejor. Y eso también, y sobre todo, se aplica a los niños. Es de sentido común pensar que si hacemos ejercicio físico desde las primeras edades fomentaremos una vida más equilibrada, con una gran posibilidad de que ésta esté libre de problemas de salud, tanto en la infancia, como en adolescencia o en las edades adultas. Estando en tratamiento de alguna enfermedad, el estrés supone un hándicap importante en la recuperación de la misma, pues su presencia dentro del proceso de recuperación dificultará dicho procedimiento debido a que inhibe el sistema inmune y ocasiona la bajada de las defensas de la persona que lo sufre, aumentando de una forma desmesurada la posibilidad de tener otras enfermedades o recaídas. En casos como los de la recuperación de una enfermedad, la práctica de ejercicio físico controlado y direccionado a las necesidades de la persona en cuestión podrá ayudar en su recuperación.
Una gran cantidad de las enfermedades que conocemos son ocasionadas por un mal estilo de vida y, en su gran mayoría, se desarrollan a lo largo tiempo. Son silenciosas y cuando se manifiestan, muchas veces se presentan de una forma muy agresiva. Es el caso del estrés, la hipertensión, algunos problemas cardiacos y muchas otras. Es importante que desaprendamos ciertas costumbres que nunca nos hemos preguntado por qué las asumimos. Si nos paramos a pensar, eso se remonta a las primeras edades, cuando a los niños desde muy pequeños, en la mayor parte de los casos, se les proporciona un gran estrés sin que se perciba. Muchos comportamientos de los adultos frente a los niños son cuestionables. Me refiero a niños de todas las edades, pero principalmente en las primeras edades. Los niños observan todo y estudian a los mayores constantemente. Es de suma importancia  que también aprendamos a observarles, pero no sólo las señales fundamentales que ellos manifiestan de una manera clara (hambre, sueño, etc.), sino aquellas  referencias más sutiles que ellos nos facilitan en cada momento. Muchas veces los adultos estamos insistiendo a un niño para que repita palabras, o que aprenda cosas, y eso es normal, pero es importante que estemos atentos a que ése realmente sea el momento más oportuno para hacerlo.  Algunas personas  hablan con los niños  con un tono de voz muy  alto, y se olvidan de que estos pequeños tienen una tremenda sensibilidad sensorial, y que en la ausencia de alguna anomalía auditiva, son capaces de escuchar en tonos muy, muy bajos.
Los niños también se agobian, se enfadan, son altamente sensibles a todo, y sobre todo, también se estresan, aunque mucha gente piense que esto no pasa. Lo más curioso es que cuando un bebé que apenas sabe hablar se enfada por algún motivo, los adultos se ríen por parecerles algo gracioso y no lo toman en serio, y la mayor parte de las veces siguen insistiendo en la misma acción móvil del enfado del bebe. Ésta es una manera muy  típica de fomentar estrés al pequeño. Lo más inteligente, en situaciones parecidas,  es dar atención al motivo del enfado y respetarle no repitiendo la acción. También es interesante estar atentos a las situaciones donde las informaciones se colapsan; es decir, televisión encendida con volumen alto, varias personas hablando a la vez, teléfono sonando, personas desplazándose en el ambiente, más de una persona llamando al nombre  del bebe requiriendo su  atención…Son típicas situaciones que son capaces de facilitar estrés al bebe, y que podrían ser evitadas.    
A medida que el niño va creciendo, seguirá facilitándonos muchas señales.
Desde las primeras edades es fundamental enseñar el equilibrio a los niños en todos los sentidos. Enseñarles, por ejemplo,  la costumbre de despertarse con tiempo suficiente a que no tengan que levantarse de la cama corriendo, que no necesiten  desayunar con velocidad y que no tengan que salir corriendo de casa para no llegar tarde a clase. Educarles para los deberes de casa, y los tiempos utilizados para estudiar.
Es menos estresante para nuestra salud dormir una hora menos, y tener una hora a más de tiempo para poder desayunar y preparar el día con más tranquilidad.
Desde luego los que dejan todo para la última hora nunca tendrán  tranquilidad ni equilibrio, puesto que siempre estarán corriendo detrás del tiempo que ya pasó.  De seguir así, cuando sean adultos, esa actitud ya será una constante en su vida, y lo más normal es que estas personas se hayan acostumbrado a vivir de esa manera, siempre corriendo, y que padezcan estrés sin saberlo, y desde hace mucho tiempo. Pero en los tiempos que corren esto sería una situación normal.
¿Será que nos hemos acostumbrados a estar estresados desde pequeños y nunca hemos dado cuenta de ello?
Desaprender procedimientos impuestos que carecen de un objetivo lógico es algo fundamental, pues si recordamos las situaciones anteriormente citadas, muchas personas pueden tener el estrés ya reflejado en su ADN, pues lo padecen desde las primeras edades sin saberlo. De ahí muchas veces el motivo por el que algunas personas se ponen enfermas con extremada  facilidad, máxime si añadimos la falta de actividad física, una mala dieta y los vicios. Cuando existen problemas hay que buscar soluciones, pero es imprescindible conocer la procedencia de la anomalía y los motivos por lo cuales ésta se ha manifestado; y en la solución de la misma, es primordial tener en cuenta todos los factores involucrados.   




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jueves, 27 de febrero de 2014

¿POR QUÉ LOS GOBERNANTES NO VALORAN LA EDUCACIÓN FÍSICA ESCOLAR?

El cuerpo humano está diseñado para moverse. Esta maravillosa máquina, en  ausencia de alguna anomalía,  está programada para funcionar de forma inteligente y autónoma. Desde luego, tiene una fecha de caducidad que se hace visible con el tiempo; pero no nos equivoquemos, lo que se ve por fuera en muchos casos no representa lo que puede ser por dentro. Como cualquier otra máquina, puede funcionar mejor o peor. Y su buen funcionamiento estará supeditado a los cuidados que le demos desde los primeros momentos de vida, incluso estando todavía en formación. En el cuerpo humano todas las cosas están conectadas, y desde luego es un gran error enfocar la calidad de vida desde un sólo aspecto. La alimentación no puede y no debe funcionar sin la actividad física, al mismo paso que el ejercicio físico sin la alimentación equilibrada no servirá de mucho para lograr una buena salud. En el caso de los niños, los padres tienen claro que sus hijos deben alimentarse, pero por lo visto hay algunos padres que no tienen muy claro qué clase de alimentación es la más adecuada para sus pequeños. Basta ver los índices de obesidad infantil. En los días de hoy España supera a los Estados Unidos con un 19% de niños obesos, frente a un 16% en Estados Unidos. Los riesgos de la obesidad, tanto infantil como en adultos, son la hipertensión, el infarto, la diabetes, pero desafortunadamente las personas que padecen esta enfermedad, o los padres que tienen hijos con obesidad, piensan que no es tan serio y que cosas como estas nunca les ocurrirán ni a ellos ni a sus hijos. De otra parte, los gobiernos dicen que están preocupados con la salud y los resultados académicos de los niños y jóvenes, pero podemos ver en todas partes y en varios países del mundo, incluyendo España, la falta de respeto y de sentido común con en la área de Educación Física. Se eliminan horas de clases de educación física y de gimnasia enalteciendo otras áreas como matemáticas, lenguas, etc., que no son menos importantes, tampoco las más.

Seguir pensando así es un gran error.
 
Debemos fomentar desde las primeras edades la costumbre de practicar actividad física, pues la inactividad y el sedentarismo siempre caminan muy próximas al sobrepeso, la obesidad, y a todas las enfermedades resultantes. Es fundamental que los padres estén muy atentos a sus hijos y que, a la vez que les facilitan buenos ejemplos nutricionales y de vida,  les estimulen a practicar ejercicio físico. La práctica de actividad física es muy importante pues, cuando entrenamos, se pone en marcha una proteína llamada AMPK. Una de sus actividades es auxiliar el consumo de azúcar y de oxígeno en los músculos. En la falta de esos genes, los niveles de mitocondrias (la central energética de las células) bajarán, y ello ocasionará una mayor dificultad de absorción de glucosa por parte de los músculos en el momento del ejercicio físico. Al practicar actividad física con regularidad, los niveles de mitocondria en los músculos aumentan de manera muy significativa, pero ante la falta de ejercicio, estos niveles se reducen de forma alarmante.     
Los que piensan que la práctica de ejercicio físico es una pérdida de tiempo están muy equivocados, al igual que equivocados están los que creen que el ejercicio físico sirve únicamente para propósitos estéticos y para hacer que luzcamos una buena figura, cosa que también hace. Hay una gran cantidad de evidencias científicas que prueban que los niños que hacen más educación física tienen mejores resultados académicos.

Al aprender algo nuevo, como por ejemplo un movimiento, un ejercicio, o una coreografía, se produce una modificación bioquímica en el cerebro que es esencial para la producción de cambios en la conectividad de las neuronas. Y es en esa conectividad donde está la respuesta para el aprendizaje. Ese es el motivo por el cual nunca debemos dejar de aprender. Y en el caso de los niños, siempre deben recibir nuevos y diferentes estímulos, además de muy buenos ejemplos pues, sobretodo en estas edades, están tremendamente ansiosos por aprender, y en su caso, la manera más fácil de hacerlo es observando y copiando. En los seres humanos este tipo de mecanismos de espejo se cree que participan directamente en la comprensión de las conductas de los demás, intervienen en el aprendizaje por imitación y en el procesamiento del lenguaje. La capacidad de imitar es la base de la cultura humana y de la transmisión del conocimiento, por lo que constituye un importante recurso educativo. En eso se basa la educación moderna (o por lo menos debería basarse): que el alumno no sea un mero espectador, sino que participe activamente en su propio aprendizaje, sea en casa o en la escuela. Es la activación de las neuronas espejo.
En todo ese proceso de aprendizaje también es fundamental destacar que en una clase de educación física, o al empezar la práctica del ejercicio físico, la circulación de la sangre aumenta de velocidad, alterando así el metabolismo. El cerebro va tomando medidas de acuerdo con la subida de presión de sangre en el corazón. Esta situación de estrés es solventada con la liberación de una proteína llamada BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro). El BDNF contiene elementos reparadores y a la vez protectores para las neuronas, sobre todo las encargadas de la memoria, y actúa como una llave de reinicio. [1] Es una respuesta al estrés desde un punto de vista molecular.

¿Tenéis idea de la cantidad de estímulos que una buena clase de Educación Física puede generar en los niños, principalmente en las primeras edades?

No tengo muy claro si los gobernantes de algunos países realmente no son conscientes de la importancia de la educación física impartida en las escuelas desde las primeras edades, por un profesor preparado. La inopia que existe en estos casos me hace dudar entre sí realmente no actúan por ignorancia, o por miedo a que se formen cabezas pensantes y con muy buena salud además.
En el proceso de cognición, la parte del cerebro que utilizamos para aprender matemáticas, física o química, es la misma que utilizamos para aprender movimientos y para el desarrollo de la coordinación motora y la psicomotricidad. Se llama Corteza Cerebral  y tiene el 85% del peso del cerebro. En sociedades donde la educación está en los primeros puestos del mundo, las clases de Educación Física y las actividades prácticas y al aire libre tienen una importante relevancia desde las primeras edades. De otra parte, la práctica de actividad física estimula en los niños, y en todas las personas, la liberación de una gran cantidad de sustancias que sirven para bloquear el estrés, al mismo tiempo que les proporciona tranquilidad, alegría y bienestar. Un niño tranquilo y libre de estrés estudia mejor y aprende con mayor facilidad. El ejercicio físico es un gran estimulante para la prevención, mejoría de la salud, y en algunos casos para la recuperación de la misma. El aumento de la producción de las endorfinas ocasionada por la práctica de la actividad física nos produce mayor sensación de placer y bienestar facilitando así el control del estrés. También nos proporciona una subida importante de autoestima haciendo que la persona en cuestión se sienta genial. En el caso de los niños, esto es fundamental, tanto para el aprendizaje como para las relaciones sociales.
Los receptores sobre los que la adrenalina actúa son más sensibles a las moléculas debido a la actividad física; en otras palabras, con el ejercicio físico tendremos una  mejoría de la condición física del individuo, pero con un importante descenso de los niveles de adrenalina. Esto será  beneficioso para la disminución del estrés y también para reducir los factores de riesgo como la hipertensión arterial. La actividad física juega un papel fundamental en el rol de las enfermedades, puesto que es capaz de estimular el cerebro de manera que se haga posible el cambio de la naturaleza de las células, sobre todo por vía del gran flujo de oxígeno que pasa a circular por las arterias con la práctica del ejercicio físico. Eso promueve un ambiente totalmente alcalino en el organismo, haciendo mucho más difícil la propagación de muchas enfermedades y facilitando la recuperación de muchas otras.

Los niños que tienen clases de Educación Física desde las primeras edades, tienen una menor probabilidad de ponerse enfermos ya que el ejercicio físico inhibe la liberación de la ACTH (hormona del estrés), como se ha dicho anteriormente. Al contrario de lo que muchos padres piensan, los niños también pueden sufrir estrés no importando su edad, siendo que muchas veces los niveles pueden ser muy respetables. El estrés inhibe el sistema inmune y ocasiona la bajada de las defensas de la persona que lo sufre, aumentando de una manera desmesurada la posibilidad de tener enfermedades, y si se da el caso de que el niño en cuestión padezca sobrepeso u obesidad, las cosas pueden complicarse aún más. Los médicos recomendamos la práctica de actividad física de manera preventiva a todas las personas, y en los días de hoy, varias investigaciones han comprobado que podemos tratar algunas enfermedades por medio del ejercicio físico y de la alimentación equilibrada. Es de sentido común pensar que si hacemos ejercicio físico desde las primeras edades, fomentaremos una vida más equilibrada, con una gran posibilidad de que ésta esté libre de problemas de salud, tanto en la infancia, como en adolescencia o en las edades adultas.

Como médico, científico, y profesor de educación física, acabo de dar algunas POCAS RAZONES que pueden probar la importancia de la educación física en las primeras edades; y por las “poquísimas” razones que acabo de exponer, me resulta patético escuchar o leer a personas decir que la educación física en la primaria no sirve para nada. Me gustaría que me dieran algunas razones fidedignas, que aporten datos reales de parte de algún gobernante o político que pudiera probarme la lógica de la reducción de horas lectivas de educación física en los currículos escolares, o evidencias de que la educación física no es importante en primaria, o la explicación de afirmaciones que dicen que personas sin la debida formación pueden impartir clases a alumnos de  entre 3 a 5 años, o que cualquier persona pueda dar clases de actividad física y de deportes, aunque no tenga la debida preparación.
En mi vida siempre llevé conmigo una teoría, que es mi manera de pensar en todo lo que hago y que siempre será así:

“Si te propones hacer algo, que sea bien hecho; de no ser así, mejor no hacerlo”.

Ésta sería una estupenda máxima si nos referimos a algunos políticos, o mismo a la educación de un niño.




[1]El blog del Dr.Sergio Simphronio LOS CAMBIOS QUÍMICOS DEL CEREBRO EN EL EJERCICIO FÍSICO Y EL HIPOTIROIDISMO








jueves, 19 de septiembre de 2013

ALGUNOS EFECTOS SECUNDARIOS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

En los tiempos que corren la información  se comparte a gran velocidad: unos dicen que es la era de la comunicación; yo más bien creo que es la era de la información pues la comunicación, en mi manera de ver, está escaseando cada vez más. Está claro que la vida ha cambiado mucho en los últimos años, y que las personas que no sepan moverse por internet  tendrán una gran dificultad en adaptarse a los nuevos tiempos. Hay todavía algunas personas que se resisten a acceder a ese mundo, pero afortunadamente o desafortunadamente, parece que éste será el futuro. Es muy curioso, pues muchos de los llamados “Gurús” de la tecnología mundial vaticinan que los ordenadores y sus programas informáticos serán como las estrellas del rock.
¿Tendrán la razón?
Lo que está bastante claro  es que estamos inmersos en ese mundo y que cada vez más dependemos de la red para poder funcionar. En realidad es un mundo fascinante, pues las posibilidades son ilimitadas: poder hablar con gente de Japón, ver a las personas en tiempo real, poder compartir una intervención quirúrgica en directo con todo el mundo, o ser capaz de hacer una conferencia y emitirla “ in streaming” para todos los continentes, y muchas otras cosas realmente fantásticas que podemos hacer en los días de hoy. La tecnología avanza de una manera realmente asombrosa. En la actualidad, la mayor parte de los niños aprenden a jugar con videoconsolas antes mismo de aprender a escribir; y si hablamos de expresión escrita, éste ya está siendo uno de los problemas de la vida contemporánea: muchos jóvenes ya no saben escribir, y esa es una de las inconveniencias  que nos ha proporcionado  este fulminante avance.
Desde luego todas las cosas tienen su lado positivo y su lado negativo. Estos cambios no están dando mucho tiempo a que las personas asimilen con total claridad lo que está pasando; en realidad nos vamos adaptando. Pero una cosa con la que realmente no estoy de acuerdo es con que la vida se resuma a las nuevas tecnologías. Hay muchas personas que están verdaderamente poseídas por los ordenadores, las redes sociales, los  juegos, los chats, etc., pero no debemos olvidar que el mal uso de cualquier característica y en cualquier ámbito puede ser muy perjudicial, y eso también engloba a las nuevas tecnologías.
Hoy es normal ver a niños de poquísima edad en la calle buscando puntos dónde pueden acceder a las redes wi-fi para poder chatear con sus amigos.

¿Por qué no están practicando algún deporte?
Casi que es una costumbre ver a grupos de personas sentadas en una misma mesa en una terraza, bebiendo una cerveza y chateando con terceras personas. Hace muy poco he presenciado una escena un tanto “cómica”: las personas en cuestión no emitían palabra entre ellas, al mismo tiempo que en algunos momentos se echaban buenas risas de manera individual, pero con el interlocutor del teléfono, durante bastante tiempo. Era curioso, pues me parecía que ninguna de ellas se daba cuenta de lo que estaban haciendo. Yo estaba en una mesa al lado de aquellas chicas, y fue una de aquellas situaciones inverosímiles que, si fueran  parte de una película, te reirías un buen rato. Fue una de las situaciones más absurdas que he presenciado en mi vida, pues con lo positivo que es intercambiar impresiones con los amigos en situaciones reales, algunas personas prefieren insistir en seguir “encerradas” en una pantalla.
De otra parte, debemos prestar atención al incremento de los problemas de salud que siguen en aumento, y en la mayor parte en función de la falta de movimiento, de la mala alimentación, las malas posturas (principalmente en  los niños). El incremento del estrés también es uno de los temas que debemos tener en cuenta, pero hay otro problema que verdaderamente está llamando la atención del medio sanitario: la aparición de muchos casos de anemia en niños y adultos sedentarios, y que no tienen ninguna relación con la crisis, sino con las malas costumbres alimentarias y la falta de ejercicio físico.
Una  alimentación con deficiencias en el aporte de hierro es el desencadenante de algunos casos de anemia. El hierro es el principal componente de la hemoglobina cuando se une con el oxígeno. El organismo, al no absorber  el mínimo necesario de hierro por el aparato digestivo, o por perder ese hierro en exceso, fabrica una cantidad insuficiente de hemoglobina y  produce menos hematíes o hematíes de poca calidad. Al ocurrir esto la sangre se debilita en la realización de sus funciones  y en la capacidad de oxigenar los tejidos. Esta clase de anemia se denomina anemia por ferropenia. Además de hierro, en la fabricación de los glóbulos rojos también son necesarias la vitamina B12 y el ácido fólico. La falta de por lo menos uno de ellos también puede provocar otras clases de anemias.
Al mismo tiempo que muchos niños y adolescentes permanecen  gran cantidad de horas delante del ordenador, la videoconsola, o el teléfono móvil, se ha constatado que junto con la obesidad, la anemia representa un gran problema que debe ser subsanado.
 Hay muchos casos de niños obesos con anemia.
Al contrario de la obesidad, la anemia es silenciosa y sus síntomas se manifiestan con el tiempo. Entre estos síntomas están el cansancio, la sensación de agotamiento, dificultad para respirar, mareos, dolor de cabeza, frío en las manos, piel o membranas mucosas más pálidas de lo normal, color amarillo en la parte  blanca de los ojos y también en el tono de piel. En el caso de ser aguda, falta de ánimo (astenia), palpitaciones y falta de aire unida al esfuerzo (disnea). También pueden surgir síntomas cardiovasculares como las taquicardias, angina de pecho, disnea de esfuerzo, etc. En algunos casos pueden ocurrir cambios de carácter, irritabilidad, tristeza, falta de sueño, y abatimiento. En el caso de ser crónica, muchas personas se adaptan  a la situación y sienten muy pocos síntomas, salvo que exista una bajada repentina de los niveles de hemoglobina.
En el ámbito deportivo es normal presenciar la bajada de los niveles de hierro, sobre todo en aquéllos que practican deportes como la natación, el ciclismo, los triatletas, los maratonianos, etc. Es normal y frecuente encontrar  bajos niveles de ferritina sérica en esta clase de atletas, pero es importante tener en cuenta que los niveles de hemoglobina y otros indicadores pueden ser normales. Éstos sufren un déficit de hierro sin la presencia de anemia. En ese caso no hay ni descenso de glóbulos rojos, ni disminución de la capacidad de trasportar oxígeno.
No obstante, también es interesante exponer un caso real que se relaciona con la inactividad física y el vicio de los ordenadores. Una vez se presentó en mi consulta un joven con una tremenda contractura en la zona dorsal. No era una persona obesa, pero si sedentaria. Hablando con el paciente sobre la procedencia de la misma, para mi sorpresa, me comentaba que tenía la costumbre de pasar la noche delante del ordenador disfrutando de uno de estos juegos de puntuación. El tema era que no quería despertar a sus padres mientras jugaba, pues a éstos no les hacía ninguna gracia que el joven pasara toda la noche delante del ordenador; por ese motivo, se ponía los auriculares e intentaba emitir el mínimo de ruido posible. Por alguna alergia que padecía, de la que no había averiguado la procedencia, estornudaba fuertemente y con mucha frecuencia, y para no despertar a nadie en su casa, reprimía el estornudo tapando la boca y la nariz, y fue justamente lo que ocasionó la contractura del chico. Es importante saber que un estornudo puede alcanzar hasta 160 kilómetros por hora. Al tapar la nariz o la boca, se puede crear una gran presión de aire. En el caso de mi paciente, que además dijo que en el momento de dicho estornudo estaba sentado en una mala postura, la presión de aire reprimida le ocasionó una buena contractura dorsal, pero esa misma acción también puede ocasionar importantes infecciones, puesto que al haber tapado la boca y nariz en el momento del estornudo, esa presión inversa puede forzar a que las bacterias de la nariz regresen a las cavidades que están cubiertas de mucosa, o mismo hacia dentro de los oídos. Desde luego la contractura fue una gran lección para aquel chico, pues se le notaba muy incómodo. Una vez solucionado su problema, me garantizó que no seguiría pasando tanto tiempo delante de una pantalla, y que empezaría a practicar alguna actividad física para fortalecer su musculatura.

Las nuevas tecnologías son verdaderamente geniales si damos el uso debido, pero como en todo, la mesura y el sentido común son fundamentales, pues para que se fomente una buena calidad de vida es importante que estemos equilibrados, y que aprendamos a gestionar nuestras emociones, y la mejor manera para promover dicho equilibrio es mantener una buena alimentación, tener las horas de descanso necesarias,  ejercitar la  mente, proporcionar ejercicio al cuerpo y mantener una disciplina de entrenamiento; vivir libre de estrés, tener horas de ocio para disfrutar de la familia y amigos, tener horas de ocio para disfrutar de uno mismo. Todo esto sí es posible, basta proponértelo, basta quererlo.

   
    
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miércoles, 9 de enero de 2013

NEUROFISIOLOGIA DEPORTIVA: EL MOVIMIENTO Y EL APRENDIZAJE

Hace muy poco tiempo atrás fue espectador de una clase de tenis muy peculiar. Había  un señor que parecía ser el profesor o el padre de un niño que no tenía más de 4 años de edad. Era inverosímil la falta de psicología y de tacto deportivo que mostraba  aquél señor para lidiar con el reto de hacer  que el pequeño alumno devolviera la pelota de la manera que se le requería. Era evidente que el niño no estaba disfrutando de la clase, y se le notaba el estrés.  Se apreciaba claramente la falta de paciencia que el profesor  tenía con el pobre niño. A cada pelota perdida le gritaba, echándole unas broncas monumentales.
No  todas las personas sirven para enseñar.      
No importa de qué materia se trate; dar clases es un arte donde la persona que se involucra con ese reto debe  estar preparada y además  poseer los conocimientos pertinentes que se  propone enseñar. Es fundamental tener mucha psicología y saber cómo llegar hasta el alumno  sacando  el máximo rendimiento posible durante el tiempo que dura la sesión. Estoy convencido de que en el caso de ese pobre niño, su profesor tenía las mejores de las intenciones, pero los métodos que presencié no eran los más adecuados. En los niños, sobre todo con esas edades, los músculos, al igual que su cerebro, están en pleno desarrollo. Su psicomotricidad no es perfecta, motivo por el cual la coordinación motora en esas edades es escasa.  
Salvo que sea un genio del deporte, es meramente imposible que un niño de 4 años tenga una perfecta sincronía neuromuscular. Además, ese profesor lo que estará consiguiendo es hacer que este pequeño odie el tenis, pues la enseñanza basada en la coacción  no es de lo más efectivo. 
En el aprendizaje es fundamental fomentar la necesidad de aprender, sobre todo en los niños. “Cuando existe la necesidad de aprender, el cerebro se pone en marcha y cambia su fisiología e incluso su anatomía. Esa misma necesidad cambia el cerebro no solo de los niños, sino también de los adultos.” (2)
No somos verdaderamente conscientes del increíble funcionamiento del cuerpo humano. Pasamos nuestras vidas aprendiendo.  Con referencia al deporte, un atleta, no importa de qué edad, en la práctica  de su deporte proporciona una cantidad inusual de estímulos que a su vez su cerebro tendrá procesar y facilitar las respuestas adecuadas para que sus músculos y su organismo puedan responder  convenientemente a dichos estímulos.
La arquitectura de la máquina humana presenta la más perfecta estructura; infelizmente pocas son las personas que son consecuentes con este hecho. Ninguno de los  músculos que tenemos trabaja de una manera aislada, todos están interconectados, y cuando nos movemos necesitamos gran cantidad de estos músculos para concretar la acción. Al caminar, por ejemplo, solicitamos 200 músculos diferentes; para conducir un coche, 100 músculos; levantar una taza de café, 70 músculos.     
Los músculos de la parte posterior de las piernas, que son los más voluminosos, requieren las órdenes de  500 nervios. Son los músculos de mayor tracción. Lo que es realmente interesante no es la manera en que controlamos los músculos grandes, sino cómo  controlamos los pequeños. Los músculos más complejos, como es el caso  de los de las manos, necesitan de 4.000 nervios para el control de sus movimientos. Cada mano cuenta con 27 huesos, 39 diferentes músculos y más de 1.600 kilómetros de fibras nerviosas y vasos sanguíneos. La coordinación de ese trabajo supone una gran labor por parte del cerebro: el hecho de controlar nuestras manos ocupa casi la mitad de la parte de nuestro cerebro destinada al control del movimiento. ¿Podéis imaginar la frenética actividad cerebral que debería estar sufriendo el niño de 4 años que intentaba aprender a jugar el tenis, además de tener que lidiar con un profesor que le estresaba?
Una serie de conexiones de nuestras células cerebrales controla cada una de nuestras acciones; sin embargo, no hemos nacido con esas capacidades, tenemos que aprenderlas. Aprendemos y desarrollamos estas facultades a lo largo de nuestras vidas y desenvolvemos la posibilidad de dominar ese poder, incluso mientras dormimos. Como un ejemplo, cada vez que un jugador de fútbol  da una patada al balón, el cerebro registra y almacena la fuerza y la coordinación de sus músculos haciendo así que cada próximo intento sea cada vez más fácil y más perfecto. Con la repetición, sin ni siquiera pensarlo, las señales saldrán disparadas hacia los músculos a más de 10.000 cm. por segundo, y el movimiento se volverá    automático. Lo interesante del aprendizaje de los movimientos es que ese entrenamiento se mantiene por la noche mientras dormimos. El sueño no solo sirve para descansar: mientras uno duerme, las actividades que tenemos durante el día se ven reforzadas, pues las conexiones neuronales se consolidan en el cerebro. Nuestra actividad cerebral mientras dormimos es tan importante como la que tenemos cuando estamos despiertos. Durante el sueño es cuando más cosas aprendemos y,  cuanto más tiempo  dediquemos a enviar señales mentales a nuestro cuerpo, mayores capacidades conseguiremos para mejorar nuestras actividades deportivas o diarias,  aunque estemos durmiendo. “Mientras soñamos consolidamos el control que tenemos sobre nuestros músculos. La fase del sueño en la que más aprendemos es la fase MOR (Movimiento Ocular Rápido). En esta fase del sueño hay tanta actividad cerebral que el flujo sanguíneo se duplica en esta zona”. (1)
Es fundamental que seamos conscientes de que todos somos inteligentes y todos somos capaces de aprender, solo hay que respetar la individualidad de cada uno, pues somos diferentes y cada uno de nosotros hemos recibido estímulos desiguales. Por ese motivo, dentro del aprendizaje, es importante que fomentemos en todos los ámbitos una enseñanza basada en el respeto y en el desarrollo de la creatividad, sobre todo para los niños. En el mundo del deporte y de la actividad física, esto debería ser una norma a seguir.

(1) Aprender durmiendo Blog del Dr. Sergio Simphronio  
(2) La Inteligencia Blog del Dr. Sergio Simphronio
(3) Los músculos, el estrés  y la ansiedad

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martes, 31 de enero de 2012

FUMAR DELANTE DE LOS NIÑOS

El tabaco es el responsables de una cantidad inusual de muertes en el mundo: ocho personas mueren cada segundo  en el planeta  a causa de alguna enfermedad  relacionada con el tabaquismo,  según datos divulgados  durante la XI  Conferencia Mundial  sobre Tabaco y Salud.
Cuando una persona es consciente de lo que hace, también se debe atener a   las  consecuencias  de estos actos. En los días de hoy  tenemos  muchísima  información  respecto al tabaco y  lo perjudicial para la salud que es fumar. El tabaco es uno de los más efectivos estimuladores del estrés. Es un gran impulsor de los problemas cardíacos, un estupendo debilitador de la salud dentaria, y de entre varios atractivos, es el  mayor  causante de cáncer de pulmón.
Este pseudo placer también es el culpable  de una  enfermedad llamada EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Ésta engloba una serie de enfermedades con un solo objetivo: limitar de forma permanente el flujo de aire a los pulmones. El enfisema, la bronquitis crónica o la llamada  EVAP (enfermedad de la vías aéreas pequeñas) forman parte de este inventario asfixiante que es ocasionado por el tabaco. Las enfermedades respiratorias se sitúan como segunda causa de muerte en España, tras las enfermedades isquémicas del corazón  y  la  insuficiencia cardíaca. En España cada año mueren 18.000 personas a causa del EPOC. Estas cifras convierten a esta patología en la primera causa de muerte evitable en este país.
La limitación crónica del flujo aéreo se relaciona con una  inflamación  anormal del pulmón, que está vinculada sobre todo con el humo del tabaco. Somos conscientes de que fumar es perjudicial, sin embargo mucha gente se empeña en rebatir el sentido común y se oponen a dejarlo.
Fumar es  algo innecesario, además de ser una de las peores invenciones que  el hombre ha podido idear.  Aunque muchas personas estén atrapadas por esta  adicción,  como todos los demás  vicios, puede ser tratada. Para ello hace falta actitud, buena voluntad y sobre todo querer dejarlo de verdad. Una buena razón para hacerlo son los hijos.
El respeto a los niños debe  estar por encima de cualquier adicción.
Resulta  chocante ver  a padres fumando  delante de sus hijos. Es una actitud ignominiosa  además de desatenta, máxime cuando a los niños debemos cuidarles y protegerles. Salvaguardar la salud de los hijos debe  ser uno de los  cometidos  más importantes de los padres, hecho que me resulta difícil entender cuando veo madres empujando coches de bebés con un cigarrillo en las manos, padres que llevan sus hijos en los brazos echando humo por la boca como si fuesen una chimenea  o   peor aún, mujeres embarazadas que siguen fumando en la gestación. Son situaciones verdaderamente surrealistas.
Con respecto a fumar en la gestación, el feto humano no dispone de capacidad hemática para acomodarse al hábito de fumar de sus madres, por ese motivo son muy  sensibles a los efectos del humo durante el embarazo. Esta falta de adaptación eficaz a la exposición de CO2  puede ser la explicación del reducido peso al nacer que presentan los hijos de madres fumadoras. 
El 15% de los partos prematuros se debe al consumo de tabaco durante el embarazo. Fumar también incrementa el riesgo de hemorragia,  aborto, además  del riesgo de muerte súbita del bebé.
El humo del tabaco dificulta el desarrollo de los pulmones del feto, y los niños expuestos al tabaco sufren más enfermedades agudas y crónicas de las vías respiratorias: asma, alergias, etc. Recientes investigaciones han comprobado que fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de malformaciones congénitas.  Además, los  hijos de madres que han fumado durante el embarazo tienen un riesgo mayor  de padecer algunos  tipos de cáncer  como de riñones y vejiga.
El 30 por ciento  de las fumadoras sigue fumando en las primeras semanas de embarazo. De las que lo dejan, el 50 por ciento  vuelve  a fumar a los 6 meses de haber dado la luz,  y un año después la cifra sube a un 80 por ciento. ¡Y encima dan el pecho siendo fumadoras!
Los niños no pueden elegir un entorno favorable para vivir, esto es tarea de los padres. Un entorno libre de humo le proporcionará  una entrada limpia  de aire a sus pulmones.
Hace poco tiempo, en la época en que todavía se podía fumar en los restaurantes de España, veía padres que no se cortaban al encender un cigarrillo en la mesa  después de terminar de comer.
Los padres que fuman delante de sus hijos, hacen que sus pequeños ingieran este desagradable humo haciéndoles partícipes de su vicio, al mismo tiempo les  inducen  a ser fumadores  pasivos. Igual que el tabaco afecta a un adulto con la ingente cantidad de enfermedades  anteriormente  citadas, también puede afectar  nocivamente  a los niños en el caso de haber una exposición directa a ese humo.
Desde mi  punto de vista, fumar es deteriorarse por el afán de suplir una necesidad fisiológica ocasionada por el proprio tabaco.
Tragar humo hacia dentro plagando los pulmones de impurezas  y sustancias químicas adictivas y perjudiciales para la salud,  y acto seguido  echar ese mismo humo  hacia fuera una y otra vez durante todo el día contaminando el aire de las demás personas, es la acción más absurda que el  ser humano puede realizar. Si paramos para pensar fríamente llegaremos a la conclusión de que esto es incoherente. Mires por donde mires, encontrar la lógica de esta acción es algo imposible. 
Si el hecho de fumar produce  efectos relajantes como afirman  muchas personas, estoy convencido de que es posible  reemplazar el tabaco por  alguna otra clase de acción que produjera el mismo efecto, como por ejemplo hacer ejercicio de una manera regular. Tengo pleno convencimiento de que  resultará bastante más barato, y por supuesto  más sano. De otra parte, si una persona toma la inteligente actitud de efectuar  un cambio como éste, ganará en salud y calidad de vida.
Me inclino a pensar que los fumadores no son verdaderamente conscientes de la cantidad de sustancias perjudiciales  que componen el tabaco. Por si no son conocedores de lo que están introduciendo en su cuerpo, aquí les proporciono  algunas informaciones sobre el tema:   
La nicotina: tiene un efecto estimulante sobre los ganglios del sistema nervioso vegetativo en el caso de dosis  moderada, a la vez que si la dosis es elevada  tiene un efecto contrario; bloquea la trasmisión nerviosa a través de los ganglios, de ahí el efecto relajante que muchas personas dicen sentir. Cuando actúa  sobre el sistema nervioso central, la acción de la nicotina es la culpable de estimular  la dependencia psíquica del tabaco
El Monóxido de carbono. Es un gas que procede de la quema incompleta de la fibra del tabaco.
Gases irritantes. Afectan principalmente al aparato respiratorio,  aumentando la producción de mucosidad.
Sustancias cancerígenas. En el humo del cigarrillo existen diversas sustancias cancerígenas como el Benzopireno, que se forma durante el encendido del tabaco o del papel de los cigarrillos.
Otros productos químicos. El humo del tabaco contiene cerca de 4000 productos químicos,  entre ellos  unos 70 agentes carcinógenos (sustancias que pueden producir cáncer) conocidos  y otros venenos.  Estos productos se almacenan en los pulmones, acto seguido pasan a los vasos sanguíneos y de ahí a otras partes del cuerpo.
Algunos de estos productos son:
Alquitrán (utilizado para asfaltar), Arsénico (veneno mortal muy potente), Cadmio y Níquel (metales utilizados en las baterías), Cloruro de Vinilo (fabricación de PVC) Cleosota (componente de alquitrán), Formaldehído(conservante orgánico usado en laboratorios forenses y de anatomía patológica, sirve para conservar cadáveres), Polonio 210 (elemento químico radiactivo), Uretano (utilizado para embalajes), Amoníaco (utilizado en los limpiacristales), Acetona (disolvente tóxico), Acroneleína (potente irritante bronquial y causa de enfisemas), Cianuro de Hidrógeno (veneno mortal utilizado como mata ratas), Metanol (utilizado como combustible), Tolueno (disolvente tóxico).
La industria del tabaco lleva años jugueteando con cerca de 600 adictivos diferentes con el objetivo de lograr dos cosas: aumentar la adicción a la nicotina y hacer el sabor del tabaco más  interesante; no obstante los fumadores no conocen la existencia de estos ingredientes.
Entre las sustancias propias de la planta del tabaco y las que son generadas en el proceso de combustión en los pulmones de los fumadores,  al final llegan a entrar en el organismo cerca de 400 compuestos muy dañinos para la salud.
En la hoja del tabaco se acumulan algunas  sustancias a través de los fertilizantes, tales  como el arsénico, el cloruro de vinilo, el elemento radiactivo polonio 210, o el benceno.
El gerente de la Iniciativa Libre de Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Armando Peruga, afirma que  “un fumador de un paquete y medio diario inhala cada año polonio  equivalente a la radiación producida por 360 radiografías de tórax”.

Después de estas pocas informaciones acerca del tabaco, te planteo dos preguntas:
¿Seguirás fumando?
¿Volverás a fumar delante de tu hijo?






Fuentes: The University of Arizona; United States Department of Health and Human Services; Iniciativa Libre de Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS).