miércoles, 16 de enero de 2013

ESTUDIO COMPARATIVO DEL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EN LOS NIÑOS A TRAVES DEL MOVIMIENTO


Hace algunos años dirigí un estudio sobre  el incremento de la inteligencia en los niños por medio de estímulos neuromusculares. Es sabido que en el desarrollo del movimiento, el cerebro debe enviar una cantidad inusual de órdenes a los demás órganos para que la sincronía neuromuscular sea la esperada. De otra parte, cuanto mayor es la cantidad de estímulos que recibamos por medio de los movimientos (la actividad física o el deporte) y de otras herramientas como la música sincronizada con el movimiento (la danza), mejores serán las capacidades de nuestro cerebro, a la vez que aumentaremos las sinapsis neuronales e incrementaremos nuestra inteligencia.
Este estudio fue desarrollado en niños de países en vías de desarrollo y en países de los considerados de  “primer  mundo”. La idea era tener parámetros de comparación en el nivel de aprendizaje a través del movimiento y el desarrollo cognitivo de los niños de estas dos clases de países. Durante 4 años fueron estudiados 1.200 niños de edades comprendidas entre los 7 y los 12 años. Fijé estas edades por el motivo de que a los 7 años es la edad en la que  está casi consolidado el carácter del niño, y los 12 años por entrar en la  adolescencia. También tenía como objetivo estudiar la influencia de la  revolución hormonal que sufre el preadolescente en el desarrollo de la inteligencia.
Ha sido estudiado el rendimiento escolar de cada uno de los niños, junto con su nivel de atención en las clases, las actividades extraescolares, el número de clases de Educación Física que tenían en la escuela a la semana y su programa de ejercicios. También se medía la práctica de actividad física fuera de la escuela, su nivel de psicomotricidad, el número de horas que destinaban para estudiar en casa, si eran hiperactivos y, en caso afirmativo, el nivel de hiperactividad que tenían, si padecían estrés o ansiedad y, principalmente, si tenían una buena dieta.
La disparidad entre la ingesta calórica  y la falta de actividad física, es uno de los hechos responsables del estrés y  la ansiedad que padecen muchos niños en el mundo. En la existencia de esta desarmonía, el ser humano nunca gozará del equilibrio en su plenitud. Estos desequilibrios pueden ocasionar enfermedades, además de otros problemas que podrían ser fácilmente solucionados corrigiendo estas desigualdades. Ante tal desequilibrio, el metabolismo debe adaptarse a la situación con el fin de propiciar el mejor funcionamiento del organismo y el cerebro debe trabajar de una manera resolutiva para garantizar el mejor desempeño de todos los órganos y del flujo sanguíneo.  
La energía que adquieren los niños diariamente por medio de la alimentación no debe acumularse, sino que debe  ser consumida por medio de actividades que permitan ese hecho y que también les proporcione un incremento en su cognición por medio del fomento de nuevos y diferentes estímulos que les permitan aumentar el número  de  neuronas y  las sinapsis entre ellas. Entre las actividades más recomendables para ello están la práctica deportiva o de actividad física.
En ausencia de actividades que fomenten dicho estímulos y si además la ingesta calórica no es condecente con el gasto, aparte de los posibles problemas de salud que se pueden derivar, también pueden surgir inconveniencias para el desarrollo de un aprendizaje más efectivo. La actividad física o el deporte favorecen el aumento de flujo sanguíneo, y eso también ocurrirá en los vasos que se conectan con el cerebro; consecuentemente el cerebro recibirá más sangre y aumentará su capacidad de cognición, impulsando así  una mayor cantidad de sinapsis. Por otro lado, para los niños el deporte es muy interesante por  la inhibición que ocasiona en la hormona del estrés, la ACTH. Otro de los puntos importantes que hay que resaltar sobre la importancia de la actividad física o del deporte en los niños, es el incremento de la coordinación motora que se adquiere con su práctica: es un hecho incontestable el aumento de la psicomotricidad que se genera. También es sabido que la falta de ejercicio físico propicia el descontrol del peso corporal y la aparición de varias clases enfermedades, tanto  en los niños como en los adultos. 
Es interesante resaltar que la investigación comprobó que una gran parte de los niños de países desarrollados tienen importantes déficits en su dieta y que su calidad de vida no es la ideal. Infelizmente muchas personas mesuran el comer bien o mal por las cantidades y  por los excesos, y no por la calidad; pero eso es un error, puesto que el desequilibrio metabólico que presentaran muchos niños investigados en estos países, en su gran mayoría, son  dignos de una gran preocupación. De otra parte, al medir la calidad de vida, no nos hemos centrado en  la ubicación geográfica, sino en la manera en la que viven estos niños  y de qué forma se fomenta su salud.
En estos países los padres llevan sus hijos al colegio en coche, cuando no van en el autobús escolar. Hemos comprobado que   la mayor parte de estos niños no desarrollan ninguna actividad deportiva al volver de la escuela  y pueden estar más de 8 horas al día delante de una consola o viendo la televisión, además de que la gran mayoría  no tiene una disciplina nutricional. Esto es tremendamente preocupante.
Hemos de dar una especial atención no solo en prevenir la obesidad, sino sobre todo en combatir el sedentarismo. En muchos casos relacionados  con  niños o con adultos, al haber obesidad siempre se recomienda hacer dieta, pero está comprobado que la cosa no debe  terminar ahí: la actividad física es algo fundamental en estos casos.
De otra parte, al promover  el ejercicio físico en los niños, se fomentará la disminución de episodios de agresividad. Cuando practicamos deportes o actividad física, es sabido que ocurre la liberación de varios neurotransmisores que se encargan de disminuir el dolor, de fomentar el placer y, de entre varios efectos se produce, como ya ha sido citado anteriormente, la inhibición de la hormona del estrés. Por este motivo, los niños que practican actividad física son más tranquilos y tendrán  mayor predisposición al uso de la creatividad.      
Por desgracia, el sedentarismo está  muy presente en muchos de los países considerados de “primero mundo”.

Si queréis saber más sobre esta interesante investigación y conocer las conclusiones sobre cómo el ejercicio físico influye en el aprendizaje de los niños de países en vías de desarrollo y en países desarrollados, no dudéis en leer mi próximo libro.  

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miércoles, 9 de enero de 2013

NEUROFISIOLOGIA DEPORTIVA: EL MOVIMIENTO Y EL APRENDIZAJE

Hace muy poco tiempo atrás fue espectador de una clase de tenis muy peculiar. Había  un señor que parecía ser el profesor o el padre de un niño que no tenía más de 4 años de edad. Era inverosímil la falta de psicología y de tacto deportivo que mostraba  aquél señor para lidiar con el reto de hacer  que el pequeño alumno devolviera la pelota de la manera que se le requería. Era evidente que el niño no estaba disfrutando de la clase, y se le notaba el estrés.  Se apreciaba claramente la falta de paciencia que el profesor  tenía con el pobre niño. A cada pelota perdida le gritaba, echándole unas broncas monumentales.
No  todas las personas sirven para enseñar.      
No importa de qué materia se trate; dar clases es un arte donde la persona que se involucra con ese reto debe  estar preparada y además  poseer los conocimientos pertinentes que se  propone enseñar. Es fundamental tener mucha psicología y saber cómo llegar hasta el alumno  sacando  el máximo rendimiento posible durante el tiempo que dura la sesión. Estoy convencido de que en el caso de ese pobre niño, su profesor tenía las mejores de las intenciones, pero los métodos que presencié no eran los más adecuados. En los niños, sobre todo con esas edades, los músculos, al igual que su cerebro, están en pleno desarrollo. Su psicomotricidad no es perfecta, motivo por el cual la coordinación motora en esas edades es escasa.  
Salvo que sea un genio del deporte, es meramente imposible que un niño de 4 años tenga una perfecta sincronía neuromuscular. Además, ese profesor lo que estará consiguiendo es hacer que este pequeño odie el tenis, pues la enseñanza basada en la coacción  no es de lo más efectivo. 
En el aprendizaje es fundamental fomentar la necesidad de aprender, sobre todo en los niños. “Cuando existe la necesidad de aprender, el cerebro se pone en marcha y cambia su fisiología e incluso su anatomía. Esa misma necesidad cambia el cerebro no solo de los niños, sino también de los adultos.” (2)
No somos verdaderamente conscientes del increíble funcionamiento del cuerpo humano. Pasamos nuestras vidas aprendiendo.  Con referencia al deporte, un atleta, no importa de qué edad, en la práctica  de su deporte proporciona una cantidad inusual de estímulos que a su vez su cerebro tendrá procesar y facilitar las respuestas adecuadas para que sus músculos y su organismo puedan responder  convenientemente a dichos estímulos.
La arquitectura de la máquina humana presenta la más perfecta estructura; infelizmente pocas son las personas que son consecuentes con este hecho. Ninguno de los  músculos que tenemos trabaja de una manera aislada, todos están interconectados, y cuando nos movemos necesitamos gran cantidad de estos músculos para concretar la acción. Al caminar, por ejemplo, solicitamos 200 músculos diferentes; para conducir un coche, 100 músculos; levantar una taza de café, 70 músculos.     
Los músculos de la parte posterior de las piernas, que son los más voluminosos, requieren las órdenes de  500 nervios. Son los músculos de mayor tracción. Lo que es realmente interesante no es la manera en que controlamos los músculos grandes, sino cómo  controlamos los pequeños. Los músculos más complejos, como es el caso  de los de las manos, necesitan de 4.000 nervios para el control de sus movimientos. Cada mano cuenta con 27 huesos, 39 diferentes músculos y más de 1.600 kilómetros de fibras nerviosas y vasos sanguíneos. La coordinación de ese trabajo supone una gran labor por parte del cerebro: el hecho de controlar nuestras manos ocupa casi la mitad de la parte de nuestro cerebro destinada al control del movimiento. ¿Podéis imaginar la frenética actividad cerebral que debería estar sufriendo el niño de 4 años que intentaba aprender a jugar el tenis, además de tener que lidiar con un profesor que le estresaba?
Una serie de conexiones de nuestras células cerebrales controla cada una de nuestras acciones; sin embargo, no hemos nacido con esas capacidades, tenemos que aprenderlas. Aprendemos y desarrollamos estas facultades a lo largo de nuestras vidas y desenvolvemos la posibilidad de dominar ese poder, incluso mientras dormimos. Como un ejemplo, cada vez que un jugador de fútbol  da una patada al balón, el cerebro registra y almacena la fuerza y la coordinación de sus músculos haciendo así que cada próximo intento sea cada vez más fácil y más perfecto. Con la repetición, sin ni siquiera pensarlo, las señales saldrán disparadas hacia los músculos a más de 10.000 cm. por segundo, y el movimiento se volverá    automático. Lo interesante del aprendizaje de los movimientos es que ese entrenamiento se mantiene por la noche mientras dormimos. El sueño no solo sirve para descansar: mientras uno duerme, las actividades que tenemos durante el día se ven reforzadas, pues las conexiones neuronales se consolidan en el cerebro. Nuestra actividad cerebral mientras dormimos es tan importante como la que tenemos cuando estamos despiertos. Durante el sueño es cuando más cosas aprendemos y,  cuanto más tiempo  dediquemos a enviar señales mentales a nuestro cuerpo, mayores capacidades conseguiremos para mejorar nuestras actividades deportivas o diarias,  aunque estemos durmiendo. “Mientras soñamos consolidamos el control que tenemos sobre nuestros músculos. La fase del sueño en la que más aprendemos es la fase MOR (Movimiento Ocular Rápido). En esta fase del sueño hay tanta actividad cerebral que el flujo sanguíneo se duplica en esta zona”. (1)
Es fundamental que seamos conscientes de que todos somos inteligentes y todos somos capaces de aprender, solo hay que respetar la individualidad de cada uno, pues somos diferentes y cada uno de nosotros hemos recibido estímulos desiguales. Por ese motivo, dentro del aprendizaje, es importante que fomentemos en todos los ámbitos una enseñanza basada en el respeto y en el desarrollo de la creatividad, sobre todo para los niños. En el mundo del deporte y de la actividad física, esto debería ser una norma a seguir.

(1) Aprender durmiendo Blog del Dr. Sergio Simphronio  
(2) La Inteligencia Blog del Dr. Sergio Simphronio
(3) Los músculos, el estrés  y la ansiedad

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miércoles, 2 de enero de 2013

NEUROFISIOLOGIA DEPORTIVA: AL LIMITE DEL CUERPO HUMANO

El cuerpo humano es una máquina muy especial y,  cada día que pasa, las investigaciones  avanzan con el objetivo de conocer  más respecto a este ordenador  tan increíble que tenemos. El cerebro desarrolla funciones inimaginables. Si enfocamos el tema hacia el deporte o la actividad física, nos sorprenderíamos de la enorme actividad de este importante órgano: lo que llama la atención no es solo la inmensa cantidad de trabajo que realiza nuestro cerebro durante el día, sino que además de controlar todo el cuerpo, lo hace con cálculos milimétricos y con una tremenda exactitud. Para que esto ocurra de una manera  óptima, es necesario que se dé un factor de extremada relevancia en todo el proceso: la existencia de energía. En la presencia de un gasto energético muy prolongado y en ausencia de reposición del  mismo, el cerebro busca alternativas muy interesantes para mantener el cuerpo en funcionamiento. Enfocaré este artículo hacia tres casos específicos  y diferentes: los maratonistas,  los nadadores de largas travesías y  las personas que no son atletas o que no practican actividad física y que, en dado momento de su vida, se quedaron privadas de alimentos  por un largo espacio de tiempo. 
En el caso de los nadadores de travesía de larga duración, éstos tienen que mantener el cuerpo en funcionamiento durante extensos periodos, y eso requiere una interesante habilidad  que tenemos: es una fuerza oculta que nos proporciona la posibilidad de mantenernos  activos de manera ininterrumpida  durante  largos periodos de tiempo, cosa que requiere un importante entrenamiento junto con una dieta adecuada.  La mayor parte del combustible que utilizan las personas que se dedican a nadar varios kilómetros de manera continuada, en las largas  travesías, es la grasa, y también  proviene de la dieta que consumen. Muchos de los nadadores de travesía llegan a ganar de 7 a 10 kilos de grasa previos al desafío, pues son capaces de gastar esa misma cantidad en una sola travesía. También hemos de recordar que, en algunas ocasiones, la temperatura del agua en la que nadan es muy baja. Muchas veces el aspecto de estos atletas antes de las travesías  es grotesco y no se parecen en absoluto a un atleta de alto nivel, pero tanto su preparación como la dieta que utilizan es de lo más inteligente. En estos casos las células adiposas se incorporan a los brazos, pecho y estómago. En realidad están  muy bien preparados  y son más atléticos de lo que aparentan a primera vista.
Nuestros antepasados inconscientemente utilizaban la misma estrategia, pues tenían la grasa como una forma de almacenar  energía. Los hombres primitivos estaban siempre  activos y compensaban su ingesta de comida con una  frenética actividad: la caza. En el caso de las travesías, su éxito depende de la manera  que el nadador tiene de emplear las reservas de su cuerpo. Al principio los hidratos de carbono de la última  comida del atleta,  almacenados en el hígado y en los músculos, se trasforman rápidamente en glucosa, y ésta en seguida se combina con el oxígeno para impulsarle. Durante la travesía sus músculos  pueden llegar a quemar hasta 3000 calorías por hora, que es el mismo aporte calórico que proporcionan tres hamburguesas grandes. Tras cinco kilómetros nadando, la glucosa de rápido acceso empieza a escasear, y se produce lo que llamamos “crisis de combustible”. Es un punto crítico que muchos atletas conocen como “el muro”. En el caso  de los corredores de Maratón, este es uno de los momentos más temidos. De media, una persona  dispone de dos o tres horas de energía. Una vez terminada esa energía, se produce  lo que llaman “estrellarse contra el muro”, que es una mezcla de agotamiento físico y angustia mental, una sensación de sentirse acabado física y psicológicamente.
El cerebro detecta los bajos niveles de azúcar en sangre y nos hace sentir mal y  a punto de rendirnos pero, para seguir adelante, el cerebro recurre a otra fuente de energía y para conseguirla el cuerpo hace algo sorprendente: empieza a alimentarse de su propia grasa. En la mayoría de nosotros las células adiposas no se crean, tampoco se destruyen, se limitan a encoger o a hincharse en función de la cantidad de grasa que almacenamos. Al terminar la glucosa recurrimos a la  reserva de energía de las células adiposas, pero la grasa tarda más en ser procesada que los hidratos de carbono y a veces ese lapso  en el abastecimiento frena a los corredores en seco. Los corredores mejor entrenados pasan tan a menudo por ese proceso que están acostumbrados a lidiar con el cambio de fuente de combustible, y eso les permite atravesar “el muro” rumbo a la meta.
En el caso de los nadadores de travesía, éstos también tienen que cambiar de fuente de aprovisionamiento y empezar a consumir su propia grasa. Las capas de grasa extra pueden añadir 60.000 calorías a su tanque de combustible,  eso rebasaría en muchas veces la energía de la glucosa utilizada  por  su hígado y sus músculos cuando entraron en el agua. Transformar la grasa en combustible requiere un aporte extra de energía y es muy  agotador para los pulmones. Este arranque de energía puede propulsar a un nadador a lo largo de 19 km. en las próximas 6 horas. Para superar la travesía, éste  tendrá que seguir suministrando combustible a sus músculos por un largo espacio de tiempo. La verdad es que todos tenemos un cuerpo diseñado como el de los nadadores o el de los corredores, lo que ocurre es que ellos educaron sus cuerpos a base de ejercicio físico.  Los nadadores en concreto basan su entrenamiento en mejorar el rendimiento de su corazón.                   
Las funciones  anatómicas que tenemos son iguales, lo que cambia es la preparación que damos a nuestro cuerpo. Muchos centran su entrenamiento en mejorar su capacidad aeróbica. Una persona media tiene una capacidad cardiaca de 5 litros por minuto;  con el debido entrenamiento, ese individuo puede llegar a expulsar hasta 35 litros y, cuanta más sangre expulse, más oxígeno suministrará al cuerpo.  A cada minuto que pasa, después de estar 12 horas nadando sin parar, el nadador llegará a bombear 7 veces más sangre que una persona con vida normal. Una travesía de 30 km. puede costar al nadador más de 6 kg.  de grasa corporal, y podrá perderlo en un día.  
Si nos enfocamos en  las funciones neurofisiológicas  de  las personas que no se dedican al deporte de alto nivel, es verdaderamente difícil  predecir cuáles son los limites de esa máquina  tan maravillosa de la que somos poseedores. Es cierto que cada uno de nosotros la cuidamos de una manera totalmente diferente y,  según las atenciones  que le demos, tendremos un mejor o peor rendimiento en sus funciones.  Al disfrutar de buena salud, nuestro cuerpo puede sorprendernos con las   reacciones  fisiológicas y las respuestas musculares  que nos proporciona, y eso va de acuerdo con  las circunstancias en las que nos encontremos.
En situaciones extremas, al estar privados de alimento por un largo periodo de tiempo, el cerebro  humano nos proporciona salidas reamente inusitadas. En estos casos, la línea que traza la supervivencia de una persona depende de  su condición física y su dieta. Como un ejemplo, las personas que se pierden por las montañas  haciendo  senderismo. En muchos de los casos, estas personas pueden quedarse desaparecidas durante días, semanas e incluso meses  hasta que son  encontradas y rescatadas. Cuanto más  tiempo  tarden para encontrar ayuda, mayores serán los riesgos, y uno de los principales y más importantes, es  la de la falta de agua y de comida.
 Mientras exista agua y alimento, la persona conseguirá  seguir  orientada y continuará  buscando soluciones para resolver su problema, pero en el momento en que la comida y la agua se escaseen, el cuerpo deberá seguir quemando calorías, y podrá hacerlo  hasta el momento en que consuma  la mitad de sus células musculares; es decir, ante la inexistencia de  ingesta calórica, el cuerpo empezará a comerse a sí mismo. Llegando a este punto, el cerebro estará hambriento de energía y, cuando eso pasa, ese cerebro será capaz incluso de quemar el músculo cardiaco para seguir  adelante. Enviará  un orden para que se empiece a consumir (literalmente) las proteínas del cuerpo  para producir el azúcar que ese cerebro y los glóbulos rojos necesitan para sobrevivir. Hay un caso muy famoso de un espeleólogo francés que había  quedado atrapado en una caverna. Estuvo 35 días encerrado sin agua ni comida. Fue  encontrado por un equipo de rescate a tan solo 180 metros de la salida de la cueva. Perdió más de 18 kilos de grasa y músculo, pero estaba vivo.

Nuestro cerebro siempre encontrará la manera de mantenernos con vida.
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martes, 25 de diciembre de 2012

EL EFECTO DE LAS COMIDAS DE FIN DE AÑO

En esta época de fin de año son una tradición las reuniones de empresas, con la familia, con los amigos, etc. Es la excusa perfecta para las celebraciones que involucran  comidas opíparas, en las que en la mayor parte de las veces se ingieren demasiados alimentos y se abusa de las bebidas. El de las bebidas alcohólicas que acompañan las comidas también es un tema de importancia que sirve para alterar la idiosincrasia del funcionamiento orgánico normal de las personas, pues en estas fechas se suele beber demasiado.
Al comer exageradamente, el estómago se dilata hasta 3 veces su tamaño, y en algunos casos más, cosa que afecta muy directamente a otros órganos como los pulmones  pues,  con la expansión del estómago, éstos se comprimen juntamente con el  diafragma, dificultando así la respiración. De otra parte, según nuestros hábitos de vida, nuestro cerebro tiene la medida correcta de la energía que nuestro organismo necesita para realizar con éxito  sus funciones. El caso de la digestión, cuando comemos más de la cuenta, nuestro cerebro tiene que recalcular el gasto energético que el organismo necesita para que pueda hacer su trabajo correctamente. Todo el proceso químico que conlleva esa acción representa un importante gasto de energía para los órganos que están  involucrados. Cuanto mayor  la cantidad de comida ingerida, mayor será la complejidad de ese proceso y el gasto de energía para efectuarlo. Como una de las respuestas que da el cerebro para equilibrar ese proceso, éste disminuye la velocidad del flujo sanguíneo al encéfalo para que  pueda actuar con más vehemencia en los órganos que están procesando la digestión. Como resultado de ello, la persona en cuestión empieza a sentirse somnolienta.          
Cuando se come demasiado, el proceso digestivo puede ser dificultado de varias maneras. Dentro del proceso digestivo, la válvula esofágica se abre para dejar pasar la comida y se cierra para no dejar que ésta vuelva atrás: es la principal pieza en el control de la acidez. Cuando la válvula se ve debilitada para poder realizar su función, no se cierra correctamente y  permite la entrada de fluidos digestivos al estómago, cosa que ocasiona una gran acidez.  En muchos casos ese ácido sube hasta la garganta, lo que llamamos reflujo  gastroesofágico. Esto puede pasar por exceso de comida, por comer con gran velocidad o por las dos cosas.    
En las fiestas de fin de año, en la mayor parte de las situaciones, las personas comen mucho y  muchas de ellas, además, comen con velocidad no permitiendo así  que los órganos internos  puedan realizar su función como es debido.
El alcohol es otra de las cosas que culturalmente están aceptadas en estas épocas del año.  Excesos, resaca y, en consecuencia, el malestar. Recuerda que el agua es una buena solución, tanto para evitar que se coma demasiado bebiendo un vaso de agua antes de comenzar a comer, como bebiendo la misma cantidad de agua que de alcohol. Ha sido comprobado que en los dos casos los efectos negativos son reducidos de una manera significativa.
Como una opinión particular: ¿por qué en vez  de tener esta clase de reunión una vez al año no la tenemos más a menudo  y de una manera  más controlada en todos los sentidos, sin perder el equilibrio de nuestro día a día? Deberíamos estar cerca de los nuestros con mayor frecuencia. Con respecto a las comidas de trabajo: ¿por qué no celebrarlas  cada mes y desarrollar un ambiente de trabajo más divertido? Recuerda que pasamos la mayor parte de nuestro día con los compañeros del trabajo. ¿Por qué somos más dóciles  en estas fechas? La dulzura y la bondad del ser humano está dentro de cada uno, solo hay que dejar que salga. Veo con una tremenda tristeza a las personas que conviven  diariamente, que pasan todo el año sin mirarse los unos a los otros y que en estas fechas se saludan deseándose  felices fiestas.
 Es realmente triste.
En mi manera de ver la vida, no importa la dificultad en que uno se encuentre; nunca se debe perder la alegría, tampoco la educación. Todos los días son los ideales para saludar a las personas y darles los buenos días, todos los días deberíamos poner nuestra mejor cara. Y hacer como mi suegro,  que saca el mejor vino de su bodega para beberlo  un lunes, simplemente porque para él todos los días son especiales. Y como dice mi querida amiga Fátima Domínguez, “siempre con tu mejor sonrisa”.
FELICES FIESTAS A TODOS    

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miércoles, 19 de diciembre de 2012

URTICARIA COLINERGICA: LA ALERGIA AL EJERCICIO

El mecanismo fisiopatogénico de la Urticaria Colinérgica se manifiesta a los pocos minutos de iniciar la actividad física. Es una enfermedad que produce picor en el cuerpo debido al incremento de la temperatura corporal. En general los tratamientos con antihistamínicos son parcialmente efectivos, pues previenen los episodios.

La Urticaria Colinérgica  está  asociada con muchos grupos de enfermedades, siendo uno de ellos las tiroideas. Se manifiesta con  pápulas eritematosas y pruriginosas de entre 2 y 4 mm. de diámetro en la piel del paciente por todo el cuerpo.
En el año 2004 tuve un interesante caso como este: una paciente de 21 años que padecía esta enfermedad. Al mínimo incremento de la temperatura de su cuerpo, la Urticaria Colinérgica que padecía  se manifestaba de una forma muy agresiva. Ya había visitado varios especialistas y estaba siendo tratada con antihistamínicos (Cetirizina 10mg.) con una dosis diaria desde hacía ya cuatro años. La medicación  tenía un efecto paliativo, pues en el momento de las crisis funcionaba, pero el tratamiento no eliminaba el problema. Su alimentación era de lo más sano y mantenía un equilibrado aporte hídrico.
Con la subida de la temperatura corporal, la Urticaria Colinérgica queda patente por el picor y por la aparición de lesiones cutáneas, que en algunos casos  pueden acompañarse de manifestaciones respiratorias  como las disneas (dificultad respiratoria o falta de aire),  las  sibilancias (sonido que hace el aire al pasar por las vías respiratorias y que está relacionado con una importante falta de respiración) y, en los casos más extremos, los angioedemas (que se caracterizan por la rápida tumefacción de la piel y los tejidos) o hipotensión (tensión más baja de lo normal). La  UC  también  puede manifestarse por otros factores como el calentamiento del cuerpo en las duchas con agua demasiado caliente o en las saunas, y/ o por factores emocionales o estrés. La UC normalmente se presenta entre los 2 y los 30 minutos  después de haber iniciado  la actividad física, o la actividad que altere la sensación térmica de la persona en cuestión. Cada caso es un mundo totalmente diferente, pudiendo estar asociada a diferentes enfermedades. En muchos de estos casos,  la relación puede hacerse con la alimentación del sujeto: una mala alimentación puede ocasionar la estimulación del alérgeno, haciendo que las  reacciones alérgicas  sean bastante más frecuentes de lo normal. A la mínima alteración del metabolismo  se puede ocasionar  una subida de la temperatura corporal, los picores se manifestarán de una forma muy intensa,  de ahí el malestar. Muchas veces no es posible identificar el alérgeno alimentario exacto.
En el caso de mi paciente, hemos enfocado el tratamiento de una manera investigativa, pues los antecedentes de esta enfermedad eran y siguen siendo muy escuetos, así que tuve que emplear muchos de los  estudios de  Neurofisiología  para intentar lograr obtener respuestas. Hemos comenzado a emplear un programa de ejercicios isométricos controlados, abarcando todos los grupos musculares.
Estos ejercicios se basan en el trabajo de los grupos musculares sin que existan movimientos de contracción o extensión del músculo. Se contrae el músculo estáticamente y no hay movimiento en la articulación. Estos ejercicios se utilizan para mejorar fuerza estática y a veces para rehabilitar una articulación después de una lesión. El ejercicio isométrico excesivo no se debe realizar en pacientes hipertensos o con enfermedades cardiovasculares porque puede suponer una sobrecarga excesiva al corazón. Cuando hay una gran carga de ejercicio estático (isométrico) el corazón no bombea mucha sangre, pero debe luchar contra la resistencia periférica y entonces se hipertrofia  y  la tensión arterial aumenta. Por este motivo no se recomienda la realización  de actividades estáticas a las personas que sufren hipertensión arterial.

 Al mismo tiempo se le prescribió un programa complementario de estiramientos de todos los músculos que se trabajaban isométricamente. En total eran sesiones de hora y media una vez por semana, en las que se trabajaban los ejercicios de una manera muy intensa. El resto de la semana,  hacía vida normal. Además la paciente  en este momento padecía algunos episodios de ansiedad, por lo que se enfocaban las sesiones de una manera muy cuidadosa. De otra parte, la persona en cuestión no padecía ningún problema cardiaco, no tenía obesidad ni sobrepeso, no padecía hipertensión: su único  problema era la Urticaria Colinérgica. En su momento se le recomendó que siguiera con los antihistamínicos hasta que aflorasen  los efectos fisiológicos del programa de ejercicios prescrito. A los cuatro meses de tratamiento a base de ejercicios isométricos acompañados de estiramientos, con un total de16 sesiones, esta persona  dejó de consumir  los antihistamínicos  al remitir los episodios de urticaria.  A los 6 meses introdujimos gradualmente el ejercicio aeróbico con sesiones de bici estática, que fueron aumentando desde 20 minutos hasta los 50 minutos, además de seguir con los ejercicios isométricos. La Urticaria Colinérgica  ha remitido de una manera muy satisfactoria: el tratamiento con actividad física controlada no solo ha conseguido suprimir la medicación, sino que además  ha remitido totalmente en este caso práctico. El único problema, o la suerte según se mire, que tiene esta persona a día de hoy, es que no puede dejar de practicar actividad física, pues me ha comunicado que si está largos periodos de tiempo sin hacer ejercicio  puede aparecer de nuevo la urticaria, aunque de una manera muchísimo más leve.  Ahora le pasa al revés: el ejercicio ha pasado de inducir las crisis a ser la solución.  Cuando una persona empieza un programa de ejercicio físico ocurren varios cambios en su organismo debido a la liberación de varias sustancias químicas,   entre las cuales  están las endorfinas, la serotonina, la oxitocina y la noradrenalina, que además de producir al cuerpo una ingente cantidad de efectos positivos, algunas de ellas también actúan  como antihistamínico natural. En todo ese proceso, una vez que el metabolismo de la persona en cuestión se ha estabilizado con la nueva situación de entrenamiento, los picores han remitido.
Quiero ensalzar que es fundamental que las personas busquen siempre el consejo y la supervisión de un experto  antes de autotratarse.
 A lo largo de nuestro día, pasamos gran parte del tiempo contrayendo isométricamente nuestra musculatura. No importa la postura en que nos encontremos; si no estamos acostados en la cama, siempre estaremos  contrayendo algún músculo de manera isométrica. Nuestro metabolismo se adapta muy rápidamente  a esta  clase de contracción muscular, por ello, si la persona en cuestión no padece ningún problema cardíaco, con la aplicación de estos ejercicios la temperatura del cuerpo no sufrirá una alteración tan importante como puede pasar con los ejercicios  aeróbicos y,  en el caso de que sufrieran  UC, podrán adaptarse mejor a los ejercicios, aunque les cueste un poco al principio. Por este motivo,  el tratamiento a base de actividad física con ejercicios isométricos aplicado en el caso práctico descrito,  ha dado  resultados muy satisfactorios. Otra de las mejorías experimentadas por la paciente  fue que  consiguió controlar su ansiedad, no volviendo a tener ningún otro episodio de esta índole.
Infelizmente esta es una enfermedad muy poco investigada, pero es importante que las personas que la padezcan tengan en cuenta que cada caso es un mundo totalmente diferente. De todas las formas, es importante tener claro que buscar información con un especialista es de lo más inteligente. En el caso de las personas a las que les guste practicar actividad física, siempre deben hacerlo después de tener el visto bueno de un médico, deben saber qué clase de ejercicio es el más idóneo y siempre utilizar ropas adecuadas, de buena transpiración y que sean leves.   
La incidencia  de la anafilaxia ocasionada por el ejercicio físico no está totalmente establecida, pues se trata de una patología relativamente nueva y poco conocida. Afecta a personas jóvenes desde la adolescencia hasta alrededor de los 40 años.