miércoles, 10 de julio de 2013

LA FALTA DE CREATIVIDAD EN LA EDUCACIÓN

Es muy curioso cómo en los días de hoy, debido a la gran aceleración en los procesos  de avance tecnológico y a la ingente cantidad de información que recibimos, nos vemos obligados a actualizar periódicamente nuestros  ordenadores y teléfonos móviles ya que cambian su configuración casi  cada día, y tenemos que ponernos al tanto pues, de lo contrario,  dejaríamos de poder comunicarnos con nuestros interlocutores, o de trabajar con nuestros ordenadores, cosa que sería inviable en la actualidad. Algunas áreas profesionales  tienen que ponerse al día con las informaciones tecnológicas, como es el área de la medicina por ejemplo. Cada día vemos nuevas maravillosas herramientas para un tratamiento más efectivo, eficiente y rápido de los pacientes por medio de la tecnología. Lo que está pasando es realmente genial pero, en mi opinión, hay un problema  que se incrementa cada vez más y que afecta al campo de la educación. Como he dicho anteriormente, los avances tecnológicos son de una tremenda magnitud y velocidad, pero en la mayor parte de los países los niños siguen siendo educados  como hace treinta o cuarenta años. Es inexplicable que los mismos problemas, carencias, y necesidades que teníamos en la educación   cuando éramos niños sigan vigentes hoy en día, pero con una  diferencia: hace treinta años  nunca estábamos dentro de casa, salvo que fuera para estudiar, dormir, comer, o ver en televisión  las series de dibujos animados educativos, que en ningún momento hacían alusión a la violencia. Los ordenadores eran cosa de ciencia ficción y, en muchos casos, ni siquiera se tenía teléfono fijo en casa y los dispositivos móviles no existían todavía. Eran pocos los niños que tenían walkman, hoy conocidos como ipod, mp3, mp4, o las próximas versiones que vengan. En aquella época, el único modo que teníamos de relacionarnos con los demás era de una manera directa, en primera persona, cambiando y compartiendo impresiones.
Desde luego, tanto en el estilo de vida de los ochenta como en el de la actualidad, hay algo que desgraciadamente muchos niños siguen compartiendo: un sistema educativo que inhibe totalmente el desarrollo de la creatividad. Desafortunadamente todavía existe una enorme falta de conocimiento referente a la hiperactividad, a la genialidad, y a muchos comportamientos que son caracterizados como trastornos, y por infelicidad se cataloga a muchos niños como poseedores de dificultades de aprendizaje, sobretodo porque en gran parte de los casos sus notas son bajas. Infelizmente por desinformación, muchos niños son  medicados sin haber necesidad de ello.
En la mayor parte de estos casos, eso ocurre no por tener dificultades en aprender lo que se enseña, sino por el desinterés que sienten por el tema. Los hiperactivos tienen que estar en movimiento para desarrollar su inteligencia; los genios muchas veces son catalogados como personas con problemas de aprendizaje  debido a su falta de atención hacia sus profesores, pues en gran parte de estos casos, ya saben lo que se quiere enseñar. Eso les proporciona una profunda frustración y les hace actuar con apatía frente a los estudios, hasta el momento en el que son verdaderamente estimulados de manera que su cerebro pueda actuar dentro de los cánones de su intelectualidad.      
El tema es conseguir llegar hasta estos niños.
Todos hemos nacido creativos y con las mismas capacidades, lo que nos diferencia son los estímulos que son facilitados a cada niño hasta la adolescencia. De otra parte, mientras no exista un cambio real en la manera de enfocar la educación, estaremos sacrificando a muchos grandes profesionales y a verdaderos genios, privándoles de la oportunidad de ejercer su profesión o de regalarnos momentos mágicos. Imagine si los  padres de Pelé hubieran querido que fuera médico, o que los padres de Rafa Nadal que su hijo fuese  dentista. Puedes imaginar si los padres de Yo-Yo Ma le hubiesen privado de tocar su violonchelo para que estudiara matemáticas, o que los padres de Rudolf Nureyev quisiesen que su hijo no bailase y que fuera a la escuela de  ingeniería. No tengo nada en contra de las profesiones, que de paso soy profesor de educación física y médico, pero sí estoy en contra del pensamiento clasista que todavía valora a algunas profesiones  más que a otras, y que al mismo tiempo provoca que en la educación todavía se valoren las clases de matemáticas más que las de educación física o las de artes. Dentro de este contexto, desafortunadamente todavía son mejor valorados los alumnos que tienen más facilidad para las matemáticas que los que muestran mayores dotes para las artes o la educación física, disciplina esta última que ni siquiera  se contempla en exámenes  en muchos países.
El cuerpo no está hecho solo para trasportar la cabeza; además cuanto más estimulemos nuestro cuerpo por vía de los movimientos, más se incrementarán  las capacidades de nuestro cerebro para la creatividad, ampliando nuestras facultades para la resolución de problemas y, en consecuencia,   aumentando  la inteligencia.  
Desde luego, está más que comprobado que el bombardeo de información de la manera en la que siempre se ha hecho en las escuelas no es la forma más eficiente para mantener la atención de los alumnos y obtener los mejores resultados, puesto que por la naturaleza de las primeras edades y de la adolescencia, la fórmula de mantenerlos sentados durante gran número de horas no es la más eficiente, aunque existan intervalos de descanso. Recibir información no es desarrollar la inteligencia, sino ampliar el abanico de posibilidades. Gran parte de la información que recibimos a lo largo de nuestras vidas no la usamos, quedándose almacenada, incluyendo la de la escuela. La inteligencia es verdaderamente utilizada cuando uno tiene que buscar solución a los problemas, y es en este momento cuando  todo lo que se ha aprendido  y que se quedó retenido en el cerebro viene a flote y es empleado, haciendo que las sinapsis entre las neuronas se produzcan de manera abundante. Es ahí cuando se estimula la creatividad y, por defecto, se desarrolla la inteligencia. Si en las escuelas nos enseñaran a solucionar problemas desde un punto de vista práctico desde pequeños por vía de la creatividad, nuestra eficiencia en las edades adultas se vería extraordinariamente mejorada en todos los sentidos.  Cuando las empresas  necesitan cubrir algún  puesto de trabajo vacante, en la mayor parte de los casos, siempre buscan personas creativas, proactivas, con actitud positiva, que sean capaces de tomar rápidas decisiones, que tengan la capacidad de resistencia al estrés, y un montón de  cosas más.


¿Hemos sido preparados para tamaña cantidad de exigencias?

    

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miércoles, 3 de julio de 2013

EL LIDERAZGO

Quiero dedicar este artículo a hablar de un tema que está en alza en los últimos años: el liderazgo en la actividad física.
En el mundo de los gimnasios y centros deportivos, además de los directivos, el liderazgo lo ejercen  los profesores de educación física,  los monitores y los entrenadores, que son los profesionales que gestionan las técnicas y conocimientos con el objetivo de conseguir mejorar la calidad de vida de sus clientes. Es muy importante recordar que todos los mamíferos vivimos en manadas, y que todas las clases de grupos que comparten la misma especie y entorno necesitan  líderes. Es parte de la naturaleza de los animales, y el ser humano se encuadra en este axioma.  Por otro lado, vivimos en la era de la información, pero no de la comunicación, cosa que dificultan bastante hacer  que las personas sigan juntas por un mismo camino; y es éste el mejor  momento para la aparición de los líderes.
Hay varios tipos de liderazgo:
Carismático: el líder siempre genera entusiasmo, y se destaca por la manera con la que engendra estos ánimos en sus seguidores
Tradicional: este líder hereda el poder por una costumbre, como un ejemplo la monarquía
El líder legítimo y el líder ilegítimo: el primero es aquél que adquiere el poder mediante procedimientos autorizados en las normas legales, mientras que el líder ilegítimo es el que adquiere su autoridad a través del uso de la ilegalidad.
El líder de inteligencia superior: personas altamente cualificadas que son capaces de cerrar negocios  con excelentes resultados, y que valoran la inteligencia de otras personas.
El autócrata: es una clase de liderazgo donde el poder queda en manos de una sola persona. El líder autocrático es especialmente eficiente en momentos de crisis.
El “pastor” ejerce un liderazgo que es ineficaz frente a las crisis. Este tipo de líderes se sienten muy cómodos en las organizaciones mercantiles de máxima estabilidad.
El liderazgo militar  lleva a cabo sus mejores actuaciones ante la necesidad de prepararse para la guerra.
Líder natural: Una de sus grandes habilidades es motivar a sus seguidores más cercanos. Tienen dificultades para adaptarse a las organizaciones cuyas operaciones están excesivamente orientadas hacia las ventas.
Líder emprendedor: No delega la toma de decisiones finales, señala directrices específicas a sus empleados, a la vez que adopta el estilo participativo y utiliza la consulta para practicar el liderazgo.
Líder liberal: delega a sus empleados la autoridad para la toma de decisiones.
Líder proactivo: Promueve el desarrollo del potencial de las personas.
Líder audaz: persuasivo, crítico, y con mirada positiva.
Desafortunadamente, en la mayor parte de las carreras que se estudian en las universidades o en los cursos de formación profesional, no se enseña a los alumnos a ser líderes ni tampoco lo que eso conlleva. Impartir clases es la manera más directa e incisiva de  desarrollar el  liderazgo, y esa experiencia puede  servir  para formar grandes personas y líderes, al mismo tiempo que puede hundir a una persona de por vida. Infelizmente, una gran parte de los profesionales que se dedican a ello en las diferentes disciplinas, no se han dado cuenta de la gran influencia que pueden ejercer sobre sus alumnos. Lo mismo pasa dentro de los gimnasios o centros deportivos. El verdadero líder es aquél que,  por encima de todas las cosas, tiene como principal preocupación  cuidar a su equipo, ya sea un equipo de trabajo, alumnos de un gimnasio o  estudiantes de la universidad o la escuela. Es fundamental tener  preocupación por el bienestar de las personas que nos rodean. Y es imposible conseguir un rendimiento óptimo si uno no está a gusto con lo que está haciendo. El liderazgo basado en la positividad siempre ha dado mejor resultado, y afortunadamente cada vez más  personas se están dando cuenta de ello.


En  ausencia de estrés nuestro cerebro dual se sincroniza y tanto el lado izquierdo, que se encarga del pensamiento lógico y de la razón, como el lado derecho, que es la parte primitiva, se ponen a trabajar en armonía obteniendo  el mejor rendimiento dentro de la actividad que se les han propuesto. Si el liderazgo es propuesto al grupo respetando las individualidades de cada uno, respetando y conociendo a cada una de las personas del grupo así como sus capacidades, y sacando lo mejor de cada uno, será posible  mantener las exigencias para el cumplimiento de los objetivos fijados, pudiendo tornar el trabajo incluso en algo divertido y estimulante. No soy un experto en motivación, pero desde mi experiencia tanto con los alumnos en las universidades en las que he dado clase, como con los alumnos de los gimnasios en los que he trabajado alrededor del mundo, y en las diferentes  empresas que he dirigido a lo largo de casi 30 años de trabajo dentro del área de la salud, siempre apliqué la neurociencia para conseguir el mejor rendimiento posible en los  distintos desafíos que he afrontado a lo largo de mi vida. La conclusión de estas variadas experiencias es que el ser humano funciona mejor cuando es estimulado positivamente, pero por encima de todo, nos gusta ser respetados y reconocidos cuando hacemos las cosas bien.   

martes, 25 de junio de 2013

APRENDER JUGANDO, UNA DE LAS PRINCIPALES CLAVES PARA EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA DE LOS NIÑOS. (parte II)

Aquellas niñas, que eran catalogadas como “sociedad desfavorecida” y que asistían a una escuela en los suburbios de una ciudad de Brasil, fueron capaces de hacer algo asombroso. Con objetivo de desarrollar esa investigación tanto en los países considerados desarrollados como en los que están en vías de desarrollo, hemos solicitado a una profesora de matemáticas de Finlandia (país que figura en el ranking de educación en los primeros puestos) que nos facilitase  su programa de enseñanza, junto con el examen  y la mejor nota obtenida por su clase. Una vez traducido el programa, hemos contratado a una profesora de matemáticas en Brasil para preparar no solo a aquellas niñas, sino a toda su clase durante solamente dos semanas, para después aplicarles la misma prueba que a los niños finlandeses de la misma edad. Es importante señalar que la profesora finlandesa en cuestión había aplicado la misma prueba tras 4 semanas. Durante estas dos semanas, las niñas seguirán con sus actividades normales, incluyendo el juego de saltar a la comba; ellas y sus compañeros de clase tendrán  1 hora extra de matemáticas en el sistema finlandés. Una vez celebrado el examen, para sorpresa de todos, la media general de la clase fue muy parecida a la de los alumnos finlandeses, pero las niñas en cuestión sacaron mejores notas que sus compañeros, y que los niños finlandeses, siendo que una de ellas superó la mejor nota de la clase europea dentro del curso que hacía. Es muy importante recordar que el sistema educativo finlandés, considerado el mejor del mundo, contempla la actividad física como algo fundamental para el desarrollo cognitivo de los niños. Los resultados del examen  han dejado bastante claro que los estímulos externos, por medio del movimiento y el aprendizaje basado en la necesidad de aprender son fundamentales para el incremento de la inteligencia de los niños. 

El córtex o corteza cerebral  es la parte más importante del cerebro y controla tanto el ejercicio intelectual de estudiar matemáticas, como  el desarrollo de los  movimientos, como por ejemplo bailar. Es la parte pensante del cerebro, y la que nos permite razonar. Es sabido que la mitad derecha del cerebro controla la parte izquierda del cuerpo, y la mitad izquierda del cerebro controla la parte derecha; al mismo tiempo que el lado derecho del cerebro se dedica a controlar la emoción, mientras que el izquierdo, que es la parte más analítica, controla la razón, el discurso y el pensamiento lógico, como por ejemplo el estudio de las matemáticas. El área motora del cerebro incorpora las dos mitades, tanto la derecha como la izquierda, y controla los músculos voluntarios del cuerpo. Al analizar estas informaciones nos damos cuenta de que tanto el estudio de las matemáticas, como los movimientos de nuestro cuerpo y  la actividad física, y el desarrollo de la creatividad, provienen de partes del cerebro que se relacionan directamente, siendo que una puede ayudar al desenvolvimiento de la otra. El gran problema es la falta de sincronía  para conseguir ese hecho, cosa que los finlandeses sí han logrado. Esta es una de las explicaciones por las que aquellas maravillosas niñas consiguieron alcanzar tan alta puntuación en el examen de un contenido programático tan complejo y en tan poco tiempo. Es importante recordar que los compañeros de clase de aquellas niñas también pasaban varias horas del día en la calle desarrollando los más distintos juegos y compartiendo el tiempo con los amigos. También es sabido que el cambio de ideas por medio de la comunicación directa (conversar con los amigos) es una importante vía para el incremento de nuestra inteligencia. Hemos de encontrar el equilibrio. No se trata de abandonar a los niños en la calle, ni desligarse de ellos dejándolos solos jugando con una videoconsola;  tampoco  tenerles olvidados en las actividades extracurriculares. Estas últimas son importantes, pero hay que saber respetar los límites de cada niño, sin olvidar  lo esencial: que sigan siendo niños.

Disminuyamos la tele, el ordenador y las videoconsolas, y facilitemos a los niños los medios necesarios para que incrementen su inteligencia por medio del movimiento y de la creatividad.           
Algunos padres  sabiamente recurren al deporte como una manera de fomentar diferentes estímulos a los niños, pero no es suficiente. Los niños deben jugar con otros niños sin la necesidad de cumplir objetivos. En un entrenamiento supervisado por un entrenador,  que siempre va a exigir resultados aunque  sean niños pequeños,  la presión de saber que si no juegan bien se quedarán  fuera del partido, les supondrá  un factor de estrés; unos se lo toman mejor que otros. Y en muchos otros casos, un tipo deporte puede no ser la mejor opción para determinado niño, y éste lo practicará a disgusto creándole un  estímulo negativo en vez de positivo. Por el contrario, jugar al aire libre con los amigos siempre sacará lo mejor de cada niño.

Con el juego al aire libre, el cerebro del niño se relaja y saca la mejor parte de su estado creativo estimulando el cerebro primitivo de una manera muy positiva y equilibrada, haciendo que tanto el lado derecho como el izquierdo de su  cerebro trabajen en perfecta sintonía; en otras palabras, un niño equilibrado.    De todas formas, estos niños no solo se benefician de los efectos positivos de la actividad física por medio del juego, también son agraciados por el aprendizaje que se les es proporcionado por el desenvolvimiento de la creatividad. Dentro de este aprendizaje podemos añadir: el desarrollo del respeto, de la responsabilidad, el saber  compartir, el desarrollo del liderazgo, de la amistad verdadera, del autocontrol, de la bondad, carácter más tranquilo y, sobre todo, el desarrollo de la inteligencia. Vivir en sociedad es algo muy positivo para los niños, pues desde las primeras edades se fomentan varios principios importantes que serán fundamentales para el resto de sus vidas.  


  

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miércoles, 19 de junio de 2013

APRENDER JUGANDO, UNA DE LAS PRINCIPALES CLAVES PARA EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA DE LOS NIÑOS. (Parte I)


En este artículo quiero compartir una pequeña parte de una interesante  investigación que hice sobre el impacto positivo de la activa física y del juego al aire libre en el desarrollo cognitivo de los niños en edades comprendidas entre los 7 y los 10 años. Las conclusiones de esta investigación estarán en mi próximo libro.
Actualmente existe una preocupación mundial por la obesidad infantil, por la mala alimentación basada en la ingesta de grandes cantidades de calorías unida a la  inactividad  de los niños y los malos hábitos de vida. Son hechos reales dignos de una gran inquietud. Ya se ha  levantado la voz de alarma para que busquemos soluciones a este problema, y por fortuna muchos países se han puesto en marcha para intentar solventarlo; no obstante, existen muchos otros problemas de los que muchas personas ni  siquiera se han percatado. El exceso de actividad diaria que muchos padres imponen a sus hijos es uno de ellos. 
Desafortunadamente, desde un punto de vista científico, hay mucha equivocación acerca  del concepto de vida activa. Si nos enfocamos a los niños, vemos cómo muchos padres insisten en estresarlos con ingentes cantidades de actividades diarias que más bien sirven para mantenerles ocupados, pero no por ello no quiere decir que vayan surtir el efecto esperado en su desarrollo cognitivo. Algunos de  estos padres están preocupados en cuadrar su agenda para que los hijos no estén solos, pero se están olvidando de lo más importante: las necesidades reales de sus hijos, como por ejemplo ser niños y disfrutar de esa niñez (jugar). Es fundamental fomentar el aprendizaje a los niños, pero desde un punto de vista de la necesidad y no de la imposición, es decir, que ellos sientan la necesidad de aprender.     
En uno de mis viajes a Brasil, me dediqué a visitar algunas sociedades desfavorecidas y  a evaluar el comportamiento de los niños y su relación con el aprendizaje y el desarrollo de su inteligencia. En esta maravillosa experiencia, una de las situaciones que más me llamaron la atención para este estudio fue observar a cinco niñas a las que les encantaba saltar la comba. Estas niñas saltaban a la comba bailando a la vez. Dos de ellas movían las combas, y digo “las” porque jugaban con dos largas combas a la vez, una en cada una de las manos, moviéndolas  en sentido contrario; es decir, una la movían hacia la derecha y la otra hacia la izquierda,  al mismo tiempo que las otras tres niñas  saltaban. Era simplemente genial, pues había una música y las dos niñas que movían las combas estaban tremendamente coordinadas, y aceleraban la marcha al mismo tiempo que la disminuían, todo en función del ritmo de la música. Las chicas que saltaban, que eran tres, no podían equivocarse, pues si una de ellas fallaba se tenía que volver a empezar y tenía que cederle el puesto  a una de las que estaban moviendo las combas anteriormente. Era un juego, pero al mismo tiempo todas ejercían una enorme  responsabilidad de trabajar en equipo, pues si fallaba una fallaban todas, rompiendo el ritmo del juego. Era fantástico presenciar la enorme habilidad biomecánica que tenían aquellas pequeñas y me llenaba de satisfacción contemplar la alegría con la que disfrutaban de un juego tan simple, al mismo tiempo que lo tomaban con una tremenda responsabilidad. ¿Tenéis una remota idea de la cantidad de estímulos que recibían todas aquellas niñas?  Con aquel juego trabajaban intensamente su coordinación motora, recibían una ingente cantidad de estímulos  auditivos, de estímulos visuales, de estímulos nerviosos,  a la vez que eran estimulados muchos neurotransmisores. Además se producía la estimulación de la ACTH (hormona del estrés), al mismo tiempo que se la inhibía. Trabajaban su sistema cardiovascular, estimulaban la inhibición de la AMPK (la hormona de la pereza), quemaban calorías, eran estimuladas varias clases de inteligencias, como la espacial, la musical, la inteligencia interpersonal  e incluso la inteligencia matemática. Con aquel sencillo juego, se desarrollaban  en aquellas niñas varios protocolos existentes en la vida en sociedad, pues tenían que compartir las experiencias de los errores y las de los aciertos; tenían que ponerse de acuerdo para que todo el equipo funcionase de una manera óptima. Todas debían estar muy centradas en lo que hacían, pues en el éxito de una estaría la victoria de todas; además, una de las cosas que más me llamaron la atención era el compañerismo que había entre ellas.

Si enfocamos el tema desde otro punto de vista, saltar a la comba representa un importante entrenamiento aeróbico que produce una excelente  mejoría de las capacidades cardiovascular. Aquellas niñas practicaban este juego de dos a tres horas al día, y de una manera ininterrumpida. Utilizaban 6 músicas diferentes, pero todas con la misma intensidad, estilo y velocidad. Eran unas verdaderas atletas de la comba, y la edad de las cinco estaba comprendida entre los ocho y los nueve años. En definitiva, el cuerpo de aquellas niñas se ponía en marcha de una manera realmente asombrosa, y todo ello con un sencillo juego de calle, que  además  se ha utilizado desde hace mucho.
Si analizamos la preparación física que el ejercicio de saltar a la comba les proporcionaba, y si al mismo tiempo añadimos la colosal cantidad de estímulos que ese juego al aire libre les facilitaba, podemos concluir que estas niñas estaban incrementando su inteligencia de una manera descomunal, y eso se reflejaba en las notas que sacaban en el curso escolar. Las cinco amigas iban por delante de sus compañeros, pero con una tremenda ventaja. Participaban activamente en las actividades  escolares, y extracurriculares, cuando podían, pues  algunas de ellas tenían responsabilidades en sus casas que eran  impuestas por sus padres, pues éstos trabajaban y ellas tenían que ayudar a cuidar de sus hermanos menores. Al hablar con las profesoras de estas niñas, nos comunicaban que su comportamiento era ejemplar, que eran extremadamente educadas, responsables y, en palabras textuales de una de las profesoras: “Es un placer enseñar a estas personas, pues ellas quieren aprender, además de que es muy fácil enseñarles”.


Continuará…



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martes, 11 de junio de 2013

EL PENSAMIENTO: UNO DE LOS PRINCIPALES COMBUSTIBLES DE NUESTRAS VIDAS

En el mundo del deporte existe una gran cantidad de técnicas de entrenamiento que son muy bien controladas por los entrenadores y profesores de educación física. Estos profesionales, de tiempo en tiempo, cambian los  entrenamientos con el objetivo de mejorar el rendimiento y la performance de sus atletas a través de nuevos estímulos. Esto es algo muy inteligente puesto que los músculos se adaptan con tremenda facilidad a los impulsos neuromusculares que los ejercicios les proporcionan,  principalmente si enfocamos el tema a los atletas de alto nivel; los entrenamientos siempre deben estar orientados a conseguir el máximo de productividad, pero si ese  entrenamiento no cambia durante un largo periodo de tiempo, las respuestas de estímulos no serán alteradas y el rendimiento físico se bloqueará. El éxito o el fracaso de un entrenamiento puede deberse a las buenas o malas respuestas neuromusculares que son inducidas por medio del entrenamiento, la alimentación y el descanso. Cuanto mayor es la cantidad de sinapsis entre las neuronas que son proporcionadas vía movimiento y entrenamiento, mejores serán las capacidades de nuestro cerebro para enviar las respuestas químicas pertinentes a los músculos y, en consecuencia, se incrementarán las  habilidades de asimilación al entrenamiento y las respuestas a estos estímulos.

De otra parte, hemos de señalar la importancia de los neuropéptidos, que son las sustancias químicas producidas y liberadas por las células del cerebro. Son las sustancias que definen nuestra índole, y de alguna forma, con el paso del tiempo, incluso nuestro carácter. Las células son alimentadas por los neuropéptidos, y éstos son liberados por nuestro cerebro por medio del pensamiento, de forma que si pensamos de una manera negativa, esa manera de pensar alimentará las células de nuestro cuerpo. Pero además hay que tener en cuenta que una célula se divide con el paso del tiempo, así que si una persona persiste en ser negativa, las células podrán duplicarse haciendo que la negatividad haga parte de la idiosincrasia esa persona debido a que se incrementarán los receptores para esa clase de neuropéptidos; y de la misma forma que pasa desde un punto de vista negativo, también pasa al revés. Éste es uno de los motivos por los cuales la mayor parte de los atletas, deportistas, y practicantes de actividad física, mantienen una actitud positiva frente a los entrenamientos y,  en consecuencia, frente a la vida. De no ser así, un atleta nunca conseguiría ganar una competición.

El pensamiento es uno de los principales combustibles de nuestras vidas. 
Una persona negativa no nace de esta forma, se hace con el tiempo, pero  muchas veces su entorno puede jugar un papel muy importante.
Las células se adaptan a las situaciones que les proporcionamos, y pueden  cambiar la índole de una persona, pero es posible revertir ese estado con una mudanza de actitud. Esta misma persona, al cambiar su actitud, readapta las células de su cuerpo a una nueva condición, pudiendo tornarse un individuo totalmente diferente. De la misma manera que he hablado sobre la negatividad, ese proceso puede pasar con la tristeza, la ansiedad, el estrés, la alegría, la positividad, etc. Si no fomentamos diferentes estímulos para nuestro cerebro, con el paso del tiempo las células se vician: en otras palabras, si nos acostumbramos a hacer siempre lo mismo, no desarrollaremos nuestra inteligencia, pues no fomentaremos nuevas conexiones neuronales, y si además tenemos una conducta mental negativa, retardaremos nuestro desarrollo cognitivo añadiéndonos problemas innecesarios. Si enfocamos el tema hacia los entrenamientos o la actividad física, una mala actitud mental retrasará la educación muscular y las sesiones no rendirán  lo esperado, aunque el entrenamiento sea el adecuado. Por este motivo no me canso de repetir que el trabajo de los psicólogos es de suma importancia dentro del deporte.
Si nos centramos en los niños,  es sabido que ellos imitan patrones y que ésta es una de sus principales maneras de aprender, sobre todo cuando son muy pequeños. Si los patrones de su entorno no son positivos, aprenderán a hacer lo mismo que ven, y podrán reincidir en las posibles malas conductas de sus padres; pero lo mismo pasará si el enfoque es positivo.
Si orientamos el tema hacia las enfermedades, nos damos cuenta de que las malas conductas de nuestro pensamiento pueden ser capaces incluso de fomentar la aparición de enfermedades como la depresión, la ansiedad, la obesidad, o incluso retardar el efecto de algunos tratamientos. En el caso de la obesidad, existen muchas variantes que están involucradas con esta enfermedad  aparte de la alimentación o de la inactividad. Con mucha frecuencia las personas que la sufren  también padecen depresión en los más diferentes grados, son negativas, siempre piensan que no conseguirán cambiar de estilo de vida, y buscan excusas para seguir con los mismos malos hábitos. Con respecto a las enfermedades, la manera de pensar de muchas personas hace que los neuropéptidos asuman un patrón muy dañino. Por este motivo es fundamental que tengamos  una forma positiva de ver la vida, pues cuanto más ejerzamos el pensamiento positivo, mejor será la aceptación de los infortunios que nos puedan ocurrir a lo largo de nuestras vidas, y como resultado sufriremos menos. Está comprobado que las personas que desarrollan patrones de vida positivos son más felices, tienen menor propensión a padecer enfermedades, duermen mejor  y tienen mejor salud.            
“Una persona sin sentido del humor es como un carro sin amortiguación: todas las piedras del camino le hacen sacudirse”.  Henry Ward Beecher.

Desde luego, el humor es la expresión más festiva de la inteligencia.



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