jueves, 13 de marzo de 2014

DEJAR DE FUMAR POR MEDIO DE LA ACTIVIDAD FÍSICA

Desde el siglo pasado, uno de los grandes problemas que afectan  a la salud de las personas es la adicción. Cualquier forma de adicción es muy perjudicial para la salud, pues fomenta cambios bioquímicos importantes en el cerebro haciendo que ocurran mudanzas importantes en el funcionamiento de nuestro organismo. Ya sea  una  adicción al ejercicio físico como una adicción al alcohol,  al tabaco,  al azúcar, etc.,  todas son negativas y traen malas consecuencias. En cuanto al tabaco,  es uno de los grandes problemas sanitarios de la vida contemporánea, sobre todo por ser una droga considerada legal en todo el mundo y porque su consumo es  desmesurado. No obstante, son muchas las  personas que sí quieren dejar de fumar, pero no son capaces de hacerlo debido a que la química del tabaco en su organismo les supera; otras simplemente no se plantean dejarlo a causa del placer que dicen que sienten cuando fuman. Es interesante recordar que cuando una persona fuma está ingiriendo una gran cantidad de sustancias químicas. El efecto de dichas sustancias es el que provoca la dificultad para dejar de fumar acentuando cada vez más la adicción, al mismo tiempo que son capaces de provocar grandes y graves anomalías en la salud de los que las consumen. Si realmente existiera una información clara de las autoridades con respecto a los efectos y consecuencias de todas las drogas, incluyendo el tabaco,  seguramente la cantidad de fumadores se reduciría de manera significativa en todo el mundo, al tiempo  que a muchas otras personas no se les ocurriría plantearse el iniciarse en semejante práctica. Gran parte de los  fumadores del mundo, en el momento de empezar a fumar, no son conscientes de lo que realmente están consumiendo, principalmente porque muchos de ellos comienzan a fumar cuando son muy jóvenes.

Éstos son sólo algunos de los ingredientes del tabaco:

La nicotina: tiene un efecto estimulante sobre los ganglios del sistema nervioso vegetativo en el caso de dosis  moderada, a la vez que si la dosis es elevada  tiene un efecto contrario; bloquea la trasmisión nerviosa a través de los ganglios, de ahí el efecto relajante que muchas personas dicen sentir. Cuando actúa  sobre el sistema nervioso central, la acción de la nicotina es la culpable de estimular  la dependencia psíquica del tabaco.
El monóxido de carbono. Es un gas que procede de la quema incompleta de la fibra del tabaco.
Gases irritantes. Afectan principalmente al aparato respiratorio,  aumentando la producción de mucosidad.
Sustancias cancerígenas. En el humo del cigarrillo existen diversas sustancias cancerígenas como el Benzopireno, que se forma durante la combustión  del tabaco o del papel de los cigarrillos.
Otros productos químicos. El humo del tabaco contiene cerca de 4000 productos químicos [1], entre ellos  unos 70 agentes carcinógenos, sustancias que pueden producir cáncer y otros venenos.  Estos productos se almacenan en los pulmones, acto seguido pasan a los vasos sanguíneos y de ahí a otras partes del cuerpo.

Algunos de estos productos son:

Alquitrán (utilizado para asfaltar), Arsénico (veneno mortal muy potente), Cadmio y Níquel(metales utilizados en las baterías), Cloruro de Vinilo (fabricación de PVCCleosota(componente de alquitrán), Formaldehído(conservante orgánico usado en laboratorios forenses y de anatomía patológica, sirve para conservar cadáveres), Polonio 210(elemento químico radiactivo), Uretano (utilizado para embalajes), Amoniaco (utilizado en los limpiacristales), Acetona (disolvente tóxico), Acroneleína (potente irritante bronquial y causa de enfisemas), Cianuro de Hidrógeno (veneno mortal utilizado como mata ratas), Metanol (utilizado como combustible), Tolueno (disolvente tóxico).

La industria del tabaco lleva años jugueteando con cerca de 600 adictivos diferentes con el objetivo de lograr dos cosas: aumentar la adicción a la nicotina y hacer el sabor del tabaco más  interesante; no obstante los fumadores no conocen la existencia de muchos de estos ingredientes.
Entre las sustancias propias de la planta del tabaco y las que son generadas en el proceso de combustión en los pulmones de los fumadores,  al final llegan a entrar en el organismo cerca de 400 compuestos muy dañinos para la salud.
En la hoja del tabaco se acumulan algunas  sustancias a través de los fertilizantes, tales  como el arsénico, el cloruro de vinilo, el elemento radiactivo polonio 210, o el benceno. [2]
El gerente de la Iniciativa Libre de Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Armando Peruga, afirma que  “un fumador de un paquete y medio diario inhala cada año polonio  equivalente a la radiación producida por 360 radiografías de tórax”.

Asimismo, es importante recordar que la adicción, no importa de qué tipo,  proporciona muchas perturbaciones cognitivas.  Los sistemas cerebrales, los neurotransmisores, los sistemas de recompensa mesolímbico (principales vías del sistema nervioso central), son cruciales en el desarrollo de las manifestaciones  adictivas.
Los neurotransmisores son las sustancias químicas naturales que se responsabilizan de la actividad cerebral: de las emociones, de la motivación, de los instintos, etc. Son sustancias fundamentales en el orden del estado de  ánimo, pudiendo  provocar euforia o inapetencia. Los estados de excitación extrema, provenientes de conductas de estimulación como practicar  ejercicio físico de manera desmesurada o la utilización de drogas,  afectan a los neurotransmisores de manera que el cerebro pasa a producirlos en exceso. Estos cambios pueden ser nefastos y contribuyen de manera significativa  a un desequilibrio bioquímico.
En el proceso de la adicción, el cerebro puede dividirse en dos vías neurológicas: el cerebro racional y el cerebro primitivo, lo que en otras palabras se denomina el cerebro dual [3]. En los procesos de adicción, el cerebro dual hace más fácil la comprensión de la actividad neuroquímica en el transcurso  de la adicción. El cerebro racional corresponde a la corteza cerebral que desarrolla las funciones intelectuales. Se encarga del análisis racional. Esta área es afectada por el sistema delusional de la adicción, que es un conjunto de pensamientos adictivos que, junto con el cerebro primitivo, confabulan  para mantener el proceso adictivo (negación de la adicción). El cerebro primitivo controla las zonas mediadoras de las emociones, el estado anímico, la generación del instinto de supervivencia, la regulación corporal, etc. Es el área de las funciones vitales y está directamente implicada en el desenvolvimiento de la adicción, y es donde encontramos los desequilibrios bioquímicos responsables de la coacción, la memoria eufórica y los deseos inconscientes. Allí están las vías de dopaminas, de endorfinas, y el sistema de recompensa cerebral. El sistema de recompensa se encarga de intervenir en las contestaciones de las condicionantes  a los estímulos, produciendo retribuciones  bioquímicas para las repuestas adecuadas. La estimulación excesiva de ese sistema, afecta a las personas inclinadas a la adicción y les propicia  cambios bioquímicos permanentes de  manera que  se altera su actividad  y la respuesta a los estímulos ambientales.

Conociendo algunos de los ingredientes que componen el tabaco, al mismo tiempo que entendemos un poco más sobre qué ocurre con el cerebro en  presencia de un proceso de adicción, es natural entender la dificultad que encuentran las personas que quieren dejar de fumar y que no lo consiguen, pero eso no puede ser una excusa para no lograr hacerlo. Por medio de la actividad física he conseguido resultados muy significativos en la desintoxicación de personas fumadoras. Es un proceso largo, que está compuesto por varios factores sobre los que se debe trabajar al mismo tiempo: determinación de querer dejar de fumar; entrenamiento físico adecuado (juega un papel fundamental, pues en este caso, uno de sus beneficios es la entrada de oxígeno al organismo); alimentación alcalina balanceada; un incremento en la ingesta de agua; buenas horas de sueño; la adopción de un estilo de vida más equilibrado, libre de alcohol y de cualquier otro tipo de drogas; fomentar pensamientos positivos principalmente con respecto a la consecución del objetivo fijado; rodearse de personas sanas que no hagan volver a caer en las trampas del vicio; y , sobre todo, mucha paciencia. Con el paso del tiempo, el organismo se adaptará a la nueva situación metabólica, y una vez esté amoldado a la nueva situación, libre de los efectos químicos del tabaco en el organismo, el cerebro se familiarizará con la nueva situación haciendo posible cambiar el ADN de las células  y facilitando que la adicción al tabaco ya no haga parte del estilo de vida de la persona en cuestión. Hoy conocemos una infinidad de terapias para lograr dejar este vicio tan pernicioso, y una de las más efectivas es la terapia física, justamente por facilitar los cambios metabólicos anteriormente mencionados, además de provocar una importante subida de ánimo en las personas que se proponen utilizarla para lograr dejar el tabaco, debido a la gran cantidad de  sustancias químicas que son liberadas en el organismo mientras se practica actividad física, y que son capaces de inhibir el dolor, de bloquear la estimulación de la hormona del estrés(hormona que es estimulada con el tabaco), de mejorar nuestro bienestar disminuyendo la presión arterial, de hacer que  bebamos más agua, de mejorar el funcionamiento de los pulmones haciendo incompatible la práctica del ejercicio físico y el tabaco, de ayudar a eliminar la tremenda cantidad de elementos químicos dañinos para la salud que proporciona  el tabaco. De otra parte, muchas de las personas que se plantean dejar de fumar suelen ganar peso en los tres primeros meses de abstinencia. Generalmente se deprimen al  verse con más peso, y vuelven a fumar con el objetivo de recuperar su figura. Los expertos en tabaquismo dicen que esto es muy común, pues por un lado la nicotina calma el apetito y por otro reemplaza la costumbre de picar. Es importante tener claro que este efecto puede ocurrir, pero sólo al principio de haber dejado el tabaco, tanto en hombres como en mujeres; sin embargo, cuando uno utiliza la práctica de la actividad física como terapia para dejar el tabaco, no se producirá un aumento de peso, puesto que debido a los efectos anteriormente citados, además de la desintoxicación, el ejercicio físico también servirá para reducir la ansiedad y para compensar los niveles metabólicos proporcionando equilibrio al organismo.

Muchas personas han conseguido dejar de fumar.



Fuentes:
[1] The University of Arizona; United States Department of Health and Human Services; Iniciativa Libre de Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
[2] Artículo publicado el 31 de enero de 2012 El blog del Dr.Sergio Simphronio Fumar delante de los niños.

[3] Artículo publicado el 16 de abril de 2013 El blog del Dr.Sergio Simphronio La adicción a la actividad física.



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jueves, 27 de febrero de 2014

¿POR QUÉ LOS GOBERNANTES NO VALORAN LA EDUCACIÓN FÍSICA ESCOLAR?

El cuerpo humano está diseñado para moverse. Esta maravillosa máquina, en  ausencia de alguna anomalía,  está programada para funcionar de forma inteligente y autónoma. Desde luego, tiene una fecha de caducidad que se hace visible con el tiempo; pero no nos equivoquemos, lo que se ve por fuera en muchos casos no representa lo que puede ser por dentro. Como cualquier otra máquina, puede funcionar mejor o peor. Y su buen funcionamiento estará supeditado a los cuidados que le demos desde los primeros momentos de vida, incluso estando todavía en formación. En el cuerpo humano todas las cosas están conectadas, y desde luego es un gran error enfocar la calidad de vida desde un sólo aspecto. La alimentación no puede y no debe funcionar sin la actividad física, al mismo paso que el ejercicio físico sin la alimentación equilibrada no servirá de mucho para lograr una buena salud. En el caso de los niños, los padres tienen claro que sus hijos deben alimentarse, pero por lo visto hay algunos padres que no tienen muy claro qué clase de alimentación es la más adecuada para sus pequeños. Basta ver los índices de obesidad infantil. En los días de hoy España supera a los Estados Unidos con un 19% de niños obesos, frente a un 16% en Estados Unidos. Los riesgos de la obesidad, tanto infantil como en adultos, son la hipertensión, el infarto, la diabetes, pero desafortunadamente las personas que padecen esta enfermedad, o los padres que tienen hijos con obesidad, piensan que no es tan serio y que cosas como estas nunca les ocurrirán ni a ellos ni a sus hijos. De otra parte, los gobiernos dicen que están preocupados con la salud y los resultados académicos de los niños y jóvenes, pero podemos ver en todas partes y en varios países del mundo, incluyendo España, la falta de respeto y de sentido común con en la área de Educación Física. Se eliminan horas de clases de educación física y de gimnasia enalteciendo otras áreas como matemáticas, lenguas, etc., que no son menos importantes, tampoco las más.

Seguir pensando así es un gran error.
 
Debemos fomentar desde las primeras edades la costumbre de practicar actividad física, pues la inactividad y el sedentarismo siempre caminan muy próximas al sobrepeso, la obesidad, y a todas las enfermedades resultantes. Es fundamental que los padres estén muy atentos a sus hijos y que, a la vez que les facilitan buenos ejemplos nutricionales y de vida,  les estimulen a practicar ejercicio físico. La práctica de actividad física es muy importante pues, cuando entrenamos, se pone en marcha una proteína llamada AMPK. Una de sus actividades es auxiliar el consumo de azúcar y de oxígeno en los músculos. En la falta de esos genes, los niveles de mitocondrias (la central energética de las células) bajarán, y ello ocasionará una mayor dificultad de absorción de glucosa por parte de los músculos en el momento del ejercicio físico. Al practicar actividad física con regularidad, los niveles de mitocondria en los músculos aumentan de manera muy significativa, pero ante la falta de ejercicio, estos niveles se reducen de forma alarmante.     
Los que piensan que la práctica de ejercicio físico es una pérdida de tiempo están muy equivocados, al igual que equivocados están los que creen que el ejercicio físico sirve únicamente para propósitos estéticos y para hacer que luzcamos una buena figura, cosa que también hace. Hay una gran cantidad de evidencias científicas que prueban que los niños que hacen más educación física tienen mejores resultados académicos.

Al aprender algo nuevo, como por ejemplo un movimiento, un ejercicio, o una coreografía, se produce una modificación bioquímica en el cerebro que es esencial para la producción de cambios en la conectividad de las neuronas. Y es en esa conectividad donde está la respuesta para el aprendizaje. Ese es el motivo por el cual nunca debemos dejar de aprender. Y en el caso de los niños, siempre deben recibir nuevos y diferentes estímulos, además de muy buenos ejemplos pues, sobretodo en estas edades, están tremendamente ansiosos por aprender, y en su caso, la manera más fácil de hacerlo es observando y copiando. En los seres humanos este tipo de mecanismos de espejo se cree que participan directamente en la comprensión de las conductas de los demás, intervienen en el aprendizaje por imitación y en el procesamiento del lenguaje. La capacidad de imitar es la base de la cultura humana y de la transmisión del conocimiento, por lo que constituye un importante recurso educativo. En eso se basa la educación moderna (o por lo menos debería basarse): que el alumno no sea un mero espectador, sino que participe activamente en su propio aprendizaje, sea en casa o en la escuela. Es la activación de las neuronas espejo.
En todo ese proceso de aprendizaje también es fundamental destacar que en una clase de educación física, o al empezar la práctica del ejercicio físico, la circulación de la sangre aumenta de velocidad, alterando así el metabolismo. El cerebro va tomando medidas de acuerdo con la subida de presión de sangre en el corazón. Esta situación de estrés es solventada con la liberación de una proteína llamada BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro). El BDNF contiene elementos reparadores y a la vez protectores para las neuronas, sobre todo las encargadas de la memoria, y actúa como una llave de reinicio. [1] Es una respuesta al estrés desde un punto de vista molecular.

¿Tenéis idea de la cantidad de estímulos que una buena clase de Educación Física puede generar en los niños, principalmente en las primeras edades?

No tengo muy claro si los gobernantes de algunos países realmente no son conscientes de la importancia de la educación física impartida en las escuelas desde las primeras edades, por un profesor preparado. La inopia que existe en estos casos me hace dudar entre sí realmente no actúan por ignorancia, o por miedo a que se formen cabezas pensantes y con muy buena salud además.
En el proceso de cognición, la parte del cerebro que utilizamos para aprender matemáticas, física o química, es la misma que utilizamos para aprender movimientos y para el desarrollo de la coordinación motora y la psicomotricidad. Se llama Corteza Cerebral  y tiene el 85% del peso del cerebro. En sociedades donde la educación está en los primeros puestos del mundo, las clases de Educación Física y las actividades prácticas y al aire libre tienen una importante relevancia desde las primeras edades. De otra parte, la práctica de actividad física estimula en los niños, y en todas las personas, la liberación de una gran cantidad de sustancias que sirven para bloquear el estrés, al mismo tiempo que les proporciona tranquilidad, alegría y bienestar. Un niño tranquilo y libre de estrés estudia mejor y aprende con mayor facilidad. El ejercicio físico es un gran estimulante para la prevención, mejoría de la salud, y en algunos casos para la recuperación de la misma. El aumento de la producción de las endorfinas ocasionada por la práctica de la actividad física nos produce mayor sensación de placer y bienestar facilitando así el control del estrés. También nos proporciona una subida importante de autoestima haciendo que la persona en cuestión se sienta genial. En el caso de los niños, esto es fundamental, tanto para el aprendizaje como para las relaciones sociales.
Los receptores sobre los que la adrenalina actúa son más sensibles a las moléculas debido a la actividad física; en otras palabras, con el ejercicio físico tendremos una  mejoría de la condición física del individuo, pero con un importante descenso de los niveles de adrenalina. Esto será  beneficioso para la disminución del estrés y también para reducir los factores de riesgo como la hipertensión arterial. La actividad física juega un papel fundamental en el rol de las enfermedades, puesto que es capaz de estimular el cerebro de manera que se haga posible el cambio de la naturaleza de las células, sobre todo por vía del gran flujo de oxígeno que pasa a circular por las arterias con la práctica del ejercicio físico. Eso promueve un ambiente totalmente alcalino en el organismo, haciendo mucho más difícil la propagación de muchas enfermedades y facilitando la recuperación de muchas otras.

Los niños que tienen clases de Educación Física desde las primeras edades, tienen una menor probabilidad de ponerse enfermos ya que el ejercicio físico inhibe la liberación de la ACTH (hormona del estrés), como se ha dicho anteriormente. Al contrario de lo que muchos padres piensan, los niños también pueden sufrir estrés no importando su edad, siendo que muchas veces los niveles pueden ser muy respetables. El estrés inhibe el sistema inmune y ocasiona la bajada de las defensas de la persona que lo sufre, aumentando de una manera desmesurada la posibilidad de tener enfermedades, y si se da el caso de que el niño en cuestión padezca sobrepeso u obesidad, las cosas pueden complicarse aún más. Los médicos recomendamos la práctica de actividad física de manera preventiva a todas las personas, y en los días de hoy, varias investigaciones han comprobado que podemos tratar algunas enfermedades por medio del ejercicio físico y de la alimentación equilibrada. Es de sentido común pensar que si hacemos ejercicio físico desde las primeras edades, fomentaremos una vida más equilibrada, con una gran posibilidad de que ésta esté libre de problemas de salud, tanto en la infancia, como en adolescencia o en las edades adultas.

Como médico, científico, y profesor de educación física, acabo de dar algunas POCAS RAZONES que pueden probar la importancia de la educación física en las primeras edades; y por las “poquísimas” razones que acabo de exponer, me resulta patético escuchar o leer a personas decir que la educación física en la primaria no sirve para nada. Me gustaría que me dieran algunas razones fidedignas, que aporten datos reales de parte de algún gobernante o político que pudiera probarme la lógica de la reducción de horas lectivas de educación física en los currículos escolares, o evidencias de que la educación física no es importante en primaria, o la explicación de afirmaciones que dicen que personas sin la debida formación pueden impartir clases a alumnos de  entre 3 a 5 años, o que cualquier persona pueda dar clases de actividad física y de deportes, aunque no tenga la debida preparación.
En mi vida siempre llevé conmigo una teoría, que es mi manera de pensar en todo lo que hago y que siempre será así:

“Si te propones hacer algo, que sea bien hecho; de no ser así, mejor no hacerlo”.

Ésta sería una estupenda máxima si nos referimos a algunos políticos, o mismo a la educación de un niño.




[1]El blog del Dr.Sergio Simphronio LOS CAMBIOS QUÍMICOS DEL CEREBRO EN EL EJERCICIO FÍSICO Y EL HIPOTIROIDISMO








jueves, 13 de febrero de 2014

LA EFECTIVIDAD DEL EJERCICIO FÍSICO EN EL TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES

Una de las grandes preocupaciones que tenemos los médicos es la utilización indebida de fármacos por parte de las personas que se automedican. Es un hecho que ocurre habitualmente y que parte de la sociedad ve como algo normal. Se da el caso de que un médico receta un  determinado fármaco para una situación concreta, y cuando se repite dicha situación, ya sea con la persona en cuestión o bien con algún familiar, infelizmente la automedicación es la primera opción que se contempla antes que la de consultar de nuevo al profesional sanitario. La cultura de los fármacos está muy arraigada en una gran cantidad de lugares, sobretodo en los países denominados de primer mundo. Esto es un tremendo contrasentido, puesto que los fármacos no son alimentos y deben ser tomados con mucho cuidado y conocimiento.
Más de una vez he escuchado expresiones como:”he tomado una aspirina para no sentir dolor en la clase de gimnasia”, o “cuando llegue a casa tomaré un antiinflamatorio para que mis músculos no me duelan.” La carencia de sentido común afecta a mucha gente. Las situaciones donde los fármacos deben ser utilizados de manera preventiva han de ser muy puntuales, además de que son los médicos los que tenemos que prescribir la necesidad de los mismos. De no ser así, la utilización de los fármacos de forma preventiva e/o indebida sólo propiciará problemas, muchos más de los que provocaría la propia enfermedad prevenida. Es importante recordar o informar que ninguna parte de nuestro cuerpo  trabaja de manera aislada, todo está relacionado. En presencia de alguna enfermedad, al tomar un fármaco, éste no actúa solamente en la zona donde se le requiere, sino que también interviene en  otras partes que están sanas y que no tienen nada que ver con la afectada en la anomalía fisiológica: es lo que llamamos efecto secundario.

En el caso de que uno tome una pastilla sin la necesidad de la ingesta de dicho fármaco, éste actuará de manera muy perjudicial en el organismo. Es importante recordar que los fármacos son drogas que tienen como objetivo ayudar a solventar situaciones que nuestro sistema inmunitario no consigue solucionar de una manera natural, en la mayor parte de los casos debido  a factores externos; pero antes de recurrir a los fármacos, existen otras alternativas que no son químicas y que,  en ausencia de un desequilibrio  fisiológico  más importante, pueden ser una opción bastante más interesante e inteligente.

Practicar ejercicio físico.

Desafortunadamente  hay mucha desinformación acerca de los beneficios de la práctica de la actividad física dentro de las enfermedades. Al contrario de lo que la mayor parte de las personas piensan, practicar actividad física es muy positivo dentro de un proceso de tratamiento y de recuperación de una enfermedad. Si nos enfocamos al tratamiento del cáncer,  por ejemplo. Cada día cientos de billones de células mueren y otros cientos de billones se producen y se reproducen. En medio de un tratamiento de quimioterapia, el pelo cae y es natural que ocurran problemas en la digestión debido a que el sistema digestivo normalmente renueva sus células cada 3 días y a que ese proceso es interrumpido en los casos de tratamiento de quimioterapia a causa de su agresividad. Dicha interrupción  seguirá ocurriendo hasta que la persona en cuestión se recupere. De otra parte, ante una enfermedad importante, las personas se preocupan y, en muchos casos, se estresan, desarrollan ansiedad, se entristecen, se deprimen, y todos estos síntomas que pueden o no haber sido consecuencia de la enfermedad sufrida, son muy perjudiciales, pues además de también  ser considerados enfermedad, facilitan un retraso en el proceso de recuperación en el tratamiento de la enfermedad principal que supuestamente habrá generado los desarreglos. Es importante recordar que el estrés inhibe el sistema inmunológico y hace que todo el proceso de renovación celular se bloquee. Por este motivo, el tratamiento químico de una enfermedad por medio de fármacos no se completa totalmente si concurren además  estrés, ansiedad o depresión.

En el caso del cáncer, como de cualquier otra enfermedad, la actividad física es de suma importancia no sólo para mantener o fomentar un buen estado físico, sino que es fundamental, puesto que proporciona una importante entrada de oxígeno al organismo facilitando un ambiente alcalino. Las células sanas necesitan un  entorno alcalino para vivir, al tiempo que las células malas precisan un ambiente ácido. Las células cancerígenas necesitan  acidez para vivir, y estando en un ambiente alcalino con la presencia de oxígeno mueren. Para conseguir una situación alcalina en el organismo es fundamental practicar ejercicio físico,  de preferencia aeróbico, y mantener una alimentación sana con predominancia de alimentos antioxidantes, y no ingerir los alimentos que puedan fomentar una situación de acidez en el organismo. Esta máxima no debe de ser aplicada sólo en los casos de cáncer.
Tanto en casos de tratamiento de las más distintas enfermedades como en los de recuperación de las mismas, es interesante intentar mantener una disciplina de actividad física, mismo que la resistencia física esté bajo mínimos, pues fomentar la entrada de oxígeno al organismo es de extremada  importancia para la recuperación de la salud, máxime si el tratamiento está basado en los fármacos.
Existen aspectos que son muy relevantes, principalmente cuando fomentamos cambios metabólicos importantes como por ejemplo los que ocurren cuando  practicamos  ejercicio físico. El ejercicio físico es un antioxidante natural al igual que el sueño (dormir).  Tal es la importancia de ambos, que son capaces de reponer el ADN celular, mejorar el sistema inmunológico y producir una notable  mejoría en nuestra salud. Los antioxidantes  son como “recogedores de basura” que se encargan de eliminar los radicales libres de nuestro organismo. Al mismo tiempo, también existen los antioxidantes exógenos,  que podemos encontrar en algunos alimentos que ingerimos. En las verduras y frutas se denominan “Fitoquímicos”.(1) También es importante recordar que una vez que el organismo metaboliza un determinado fármaco, al igual que los alimentos, el cuerpo utiliza lo que necesita, y aquello que no precisa lo descarta, que muchas veces son grandes cantidades de sustancias químicas, y  esas sustancias pasan a ser algo dañino para nuestra salud (efecto secundario). Éste es otro de los motivos por los cuales se debe practicar ejercicio físico durante  el tratamiento de enfermedades, aunque exista la necesidad de medicación. Por los motivos anteriormente citados, la actividad física servirá como antioxidante acelerando el metabolismo y ayudando a eliminar el fármaco excedente, además de fomentar un ambiente alcalino en el  organismo, de estimular la liberación de oxitocina, serotonina, de dopamina, inhibirá la liberación de la ACTH( hormona del estrés), y eliminará cualquier posibilidad de  que la persona se deprima debido a la enfermedad. El ejercicio físico actúa directamente en las células evitando “que se pongan enfermas”. En estos casos, si se añade una buena ingesta de agua y una dieta adaptada a la enfermedad que se padece proporcionada por los profesionales sanitarios, la recuperación será mucho  más rápida. Muchos hospitales en el mundo ya están implantando la actividad física como terapia. Uno de los pioneros fue el Instituto Curie de Paris, que en el tratamiento del cáncer de mama aplica programas de clases de step a sus pacientes post tratamiento de cáncer con el objetivo de evitar recaídas en la enfermedad, y los resultados están siendo geniales.  
De igual manera, es fundamental que seamos conscientes de que algunos alimentos también son muy dañinos para nuestra salud; pero al igual que ocurre con el alcohol, el tabaco y las demás drogas, y aun siendo conscientes de ello, muchas personas  sucumben a la adicción a dichos alimentos. Es el caso de la “comida rápida”, las frituras, los dulces, los refrescos, el azúcar, la sal, el café, etc. Todos estos alimentos y algunos otros, además de fomentar la aparición  de muchas enfermedades, propician un ambiente muy ácido en el organismo.
 
Las células cancerígenas son anaeróbicas y no pueden sobrevivir en presencia de altos niveles de oxígeno, pero sí sobreviven en ausencia de éste y ante la presencia de glucosa. (2)

Quiero centrarme en el azúcar.

El azúcar no tiene ningún valor nutricional y se la considera claramente nociva para la salud. Es un veneno para el metabolismo, además de ser altamente adictivo. En el siglo XIX, el consumo de azúcar en Estados Unidos  era en torno de 4,5 kg. por año y por persona. En esa misma época casi no se consumía  harina y no existían las comodidades que hoy existen, así que de una manera general, las personas se movían mucho más que en los días de hoy. En  2009 en este mismo país, las personas consumían una media de 64kg. de azúcar por año y persona. Además en los días de hoy existe un importante consumo de refrescos, y se incrementó el consumo de harina y de sus productos derivados de una manera desmesurada, al mismo tiempo que la vida moderna ha proporcionado estrés y mayor sedentarismo. Hoy en día existe un consumo desmesurado de azúcar, grasas,  harinas refinadas y sal, y ese descontrol, unido a la falta de ejercicio físico está ocasionando una enorme proporción de enfermedades (diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares, estrés, etc.), que además en su gran mayoría, son tratadas con fármacos químicos. Los pacientes siguen siendo sedentarios y, aunque sea en  cantidades más reducidas, siguen consumiendo los alimentos que contribuyeron en parte a la aparición de la enfermedad.

Estos pacientes, si realmente quieren curarse, deben cambiar radicalmente su estilo de vida.

La actividad física es fundamental para la prevención de enfermedades y espectacularmente eficiente en el tratamiento de las mismas debido a que facilita reacciones metabólicas que los fármacos no consiguen desencadenar en  el organismo, además de que no tiene efectos secundarios ya que estamos hechos para movernos; sin embargo, los fármacos químicos sí que provocan efectos secundarios en el organismo.

Hay muchos casos en los que los fármacos son necesarios, pero hay muchos otros en los que no.

En el caso de las enfermedades cardiacas, las causas más importantes de su surgimiento son la inflamación,  el estrés oxidativo y la disfunción autoinmune de las arterias, y éstos componen los desequilibrios fisiológicos más relevantes en la presencia de dicha enfermedad. El colesterol, al contrario de lo que  mucha gente piensa, no es un indicador importante para casos como éstos, pero sigue siendo un desequilibrio  que merece toda atención. Un 60% de los pacientes con problemas importantes de corazón tienen niveles de colesterol normales. Desde luego, tanto en los casos de colesterol como en los de problemas cardiacos, la actividad física y la alimentación equilibrada son esenciales, tanto en la prevención como en el tratamiento.

¡La fórmula perfecta de vida es cuidarse con inteligencia!



(1) El Blog del Dr. Sergio Simphronio. La actividad física y el estrés oxidativo
(2) El Blog del Dr. Sergio Simphronio. Tratamiento de enfermedades por medio del ejercicio físico
(3) Nashville Hypertension Institute






miércoles, 29 de enero de 2014

EL EMBARAZO CON ESTRÉS AFECTA AL BEBÉ

En realidad no existe un fármaco químico que cure el estrés, sino para los efectos que ocasiona en el organismo. Dicho esto es interesante recordar que  la mejor forma de tratar el estrés es eliminando esa enfermedad de nuestras vidas, y la manera más efectiva de conseguirlo es cambiando el enfoque de nuestra existencia con respecto a la velocidad con la que vivimos nuestro día a día, y si el entorno laboral no lo permite debido a que uno tiene un trabajo con ambiente estresante, el tratamiento que nunca falla, y que tiene una efectividad sobradamente demostrada, es la actividad física y la alimentación equilibrada.
Infelizmente el estrés es una enfermedad que la mayor parte de las personas en el mundo han asumido como algo normal que hace parte del día a día, siendo que para muchas de ellas  ya pasó a hacer parte de su idiosincrasia, y esto es muy fácil que ocurra pues nuestro organismo se adapta a los comportamientos repetitivos. Según el ambiente en el que vivimos, nuestro estado orgánico se adecúa a las situaciones que le proporcionamos debido al entrenamiento que damos a nuestras células; es decir, si optamos por vivir en un estado de estrés continuo, nervios, agobios  y enfados, nuestras células se adaptarán a esa clase de situación. Nuestro sistema nervioso nos facilita la química según el estímulo que recibe. Aunque no nos demos cuenta, puede que el estrés  esté en nuestras vidas desde antes mismo de haber nacido. Si una embarazada es una mujer estresada, y sigue manteniendo este estado durante todo su embarazo sin cambiar de actitud, toda esa información será pasada al feto que se alimenta por vía de los nutrientes y del oxígeno que la madre le proporciona.
De otra parte, en algunos casos por desinformación, en otros por negligencia u irresponsabilidad, algunas  futuras madres, durante el embarazo, siguen manteniendo el mismo estilo de vida que tenían antes de quedarse embarazadas, y continúan manteniendo rutinas como por ejemplo salir por la noche a bailar en los sitios donde la música suena a excesiva altura.  Además del estrés de todo un día de actividad, acentúan esa situación manteniéndose activas durante una ingente cantidad de horas por la noche, perdiendo mucho tiempo para el descanso y quitando momentos de tranquilidad para el feto; otras futuras mamás se empeñan en seguir sacando carácter innecesariamente por cosas irrelevantes, y discuten con tremenda facilidad fomentando  situaciones de gran estrés para sí mismas y para el feto, además de que muchas de ellas, en situaciones parecidas, utilizan un tono de voz muy elevado, al igual que su interlocutor, hecho que  puede incrementar el estrés en el feto.     
Los patrones de respuesta fetal a los sonidos externos desmesurados (estimulación acústica) incluyen taquicardia y movimiento de las extremidades y de los párpados, pero en fetos prácticamente a término de gestación y con estímulos de más 105 dB; con estímulos de menos de 100 dB  solamente taquicardias. Estas respuestas son señales de malestar fetal. Con estímulos de 130 dB hay respuestas exageradas en los fetos humanos que sugieren malestar e incluso  dolor. Por ese motivo se recomienda a las mujeres embarazadas que se alejen de sitios ruidosos.
Los movimientos y la taquicardia se relacionan con una situación de estrés y de liberación de adrenalina que se concentrará en el SNC (sistema nervioso central). Es importante puntualizar que la barrera hematoencefálica (es una barrera entre los vasos sanguíneos y el sistema nervioso central,   que impide que las sustancias tóxicas la atraviesen, al mismo tiempo que permite la entrada de los nutrientes y el oxígeno) aún no está desarrollada  y permitirá el paso de dicha hormona al espacio cerebral, sea ésta de origen materno o fetal (la adrenalina atravesará  la placenta y se ocultará  en la leche). Por ese motivo es de suma importancia que las futuras madres tengan una gestación sosegada. Eso es posible conseguir con la utilización de  músicas con ritmos apacibles (1). Es de suma importancia que las futuras mamás sigan alejadas de ruidos, del estrés, y de cualquier acción  que pueda fomentar dicha situación.

El estado emocional de la madre es primordial para el desarrollo del bebé intrauterino e incluso para su salud futura.

Dentro de nosotros existen 50 trillones de células y su ambiente celular es la sangre, por ese motivo la composición de la sangre cambia el destino de la célula. Quien controla la sangre es el sistema nervioso, que crea una química diferente según el estímulo exterior que reciba, y si este estímulo es malo, la célula enferma, no importando la edad de la persona. El estrés a niveles elevados durante el embarazo puede ocasionar algunos desarreglos importantes.
Parto prematuro
Los niveles elevados de hormonas del estrés asociadas con la depresión y ansiedad, pueden reducir el aporte sanguíneo a la placenta e inducir un parto prematuro.
Desarrollo neurológico
La desregulación génica, la destrucción de neuronas y sinapsis (conexiones entre neuronas), la inhibición del desarrollo dendrítico (2), el desarrollo inadecuado del cuerpo calloso y del cerebelo (3) son algunos de los mecanismos por los que el estrés materno afecta al desarrollo neurológico fetal. La exposición a niveles elevados de estrés prenatal, sobre todo durante las primeras semanas de embarazo, puede influir negativamente en el desarrollo cerebral del feto, determinando alteraciones del desarrollo de las habilidades intelectuales y del lenguaje en el niño.
Alteraciones congénitas
Las madres que sufren situaciones estresantes graves durante el primer trimestre del embarazo tienen un riesgo hasta ocho veces mayor de que el bebé sufra alteraciones congénitas por una modificación del desarrollo de la cresta neural, como por ejemplo el labio leporino, o cardiopatías (4).
No obstante, el riesgo total de tener un bebé con estas alteraciones es bajo.
En el caso de las personas que practican actividad física, el embarazo ofrece una  serie de beneficios para un mejor rendimiento. La variación de las concentraciones hormonales (progesterona y gonadotrofina coriónica humana), el crecimiento del volumen plasmático y de glóbulos rojos, y la intensificación de la respuesta ventilatoria son algunas de las ventajas del embarazo, por lo menos en el primer trimestre de gestación. La actividad física en el embarazo también es fundamental porque es capaz de fomentar un importante equilibrio emocional para la futura mamá. 
                                          Mi querida amiga Profesora Gizele Monteiro, Directora del Método Mais Vida Gestantes 

El ejercicio materno progresivo durante el embarazo tiene un efecto beneficioso sobre el flujo sanguíneo del feto, además de ser muy favorable para la madre, pues el ejercicio físico es el mejor vehículo para la inhibición de la hormona del estrés, la ACTH, al mismo tiempo que estimula la liberación de todas aquellas sustancias que nos hacen sentir bien. El ejercicio mejora  la circulación fetal más que estar de reposo en la cama, lo que beneficia al feto. “Es muy interesante recomendar  el ejercicio físico a las mujeres sanas y  con  embarazos sin complicaciones. No obstante, hay muchas  actividades que  no son aconsejables, al igual que es recomendable evitar el ejercicio cuando hace mucho calor. Los signos de peligro incluyen dolor, hemorragias, ruptura de membranas, y ausencia de movimientos fetales” (5). Dentro de un embarazo, es fundamental que la futura mamá esté controlada por los cuidados de un médico y que sea acompañada por un profesor especialista en esta población.  
Cada día billones de células se mueren al mismo tiempo que otros billones  se reproducen. Cada tres días el sistema digestivo renueva sus células. Ante la existencia de estrés, todo el proceso de renovación celular se bloquea debido a  que el sistema inmune se inhibe a causa de la liberación de la ACTH (hormona del estrés).

La ACTH apaga el sistema inmunitario.

Por ese motivo, en la presencia de estrés, una persona pierde muchas células,  mermando su calidad de vida de una manera muy importante. En otras palabras, se detiene  el crecimiento del cuerpo. Al mismo tiempo, con la inhibición del sistema inmunitario, la energía del cuerpo se debilita de manera sustancial, y eso facilita que los virus nocivos actúen con mayor facilidad. En absoluto es interesante tener un embarazo acompañado de estrés. El estrés es un estado negativo que posibilita la llegada de muchas otras enfermedades. Es algo mucho más  importante de lo que la mayor parte de las personas imagina. 
Tiene una estrecha conexión con la ansiedad y la depresión.
Principalmente durante las primeras edades, es fundamental estar atentos a nuestras reacciones frente a los niños, puesto que al revés de lo que muchos imaginan, ellos están muy atentos a nuestro comportamiento en todos los momentos y en todos los sentidos, pues aprenden imitando. Los niños necesitan un equilibrio, una rutina, un protocolo para funcionar, y lo más importante, necesitan sentir que sus padres comparten y respetan estos mismos protocolos. Algunas veces, o en algunos casos, estos mismos protocolos no son respectados por  algunos padres, la rutina de los niños se rompe y ellos se estresan, pero en la mayor parte de los casos los padres no se dan cuenta de ello. El resultado es  una bajada de resistencia en el sistema inmunológico debido a la liberación de la ACTH.  Este hecho  facilitará el camino para que ellos se pongan enfermos con mucha facilidad. Hay casos de niños que permanecen enfermos durante largas temporadas, otros a los que les cuesta recuperarse de las enfermedades.  Se recuperaran y en un corto espacio de tiempo vuelven a ponerse malitos.
El estrés también puede afectar a aquellos niños cuyos padres les llenan de actividades diarias manteniéndolos ocupados todo el día.
  
Eliminar el estrés puede ser una solución para casos como éstos.  


(1) El blog del Dr. Sergio Simphronio  El estrés sin motivo
(2) Hansen, D., Lou, H. C. & Olsen, J. (2000) Serious life events and congenital malformations: a national study with complete follow-up. Lancet, 356, 875-880
(3)  V Lemaire, M Koehl, M Le Moal, DN Abrous, Prenatal stress produces learning deficits associated with an inhibition of neurogenesis in the hippocampus. Proc Natl Acad Sci USA 2000 sep 26; 97 (20): 11032-37
(4)HC Lou, D Hansen, M Nordentoft, O Pryds, F Jensen, Prenatal stressors of human life affect fetal brain development. Dev Med Child Neurol, 1994 Sep; 36 (9): 826-32.
(5) El blog del Dr. Sergio Simphronio  Embarazo en las atletas 



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miércoles, 15 de enero de 2014

LA FUERZA DEL PENSAMIENTO Y LA IMPORTANCIA DE PENSAR DE MANERA POSITIVA PARA NUESTRA SALUD

Cada día que pasa vamos conociendo más cosas sobre nuestro cerebro, su funcionamiento, y las reacciones bioquímicas que produce según la manera en la que nos comportamos o las decisiones que tomamos con respecto a las acciones que practicamos durante nuestro día. La complejidad de las operaciones que el cerebro realiza nos hace estar seguros de que no existe en el mundo máquina tan perfecta que pudiera superarle. Es cierto que la manera de alimentarnos proporcionará una mayor o menor intensidad en las funciones de tan maravilloso órgano. Si añadimos el ejercicio físico dentro de este contexto, estos cambios bioquímicos se acentúan de una importante manera. Desde luego, el cerebro es el centro de control de nuestro cuerpo. De entre sus miles de funciones, una de las que más llama la atención de la mayor parte de los investigadores de todo el mundo es el pensamiento. Muy poco se sabe sobre el pensamiento, pero claro está que es una de las hazañas más majestuosas de los seres vivos. Nuestra capacidad de pensamiento  es lo que nos diferencia de los demás mamíferos.   
En otras épocas, Aristóteles nos enseñó que el cerebro tenía como función enfriar el cuerpo del animal. Ya Hipócrates nos instruyó sobre la localización de las emociones en el cerebro, y dijo que es el órgano de los movimientos y de los juicios, de ahí la expresión “pacto o juramento hipocrático”.
En la actualidad todavía es muy difícil conocer los recovecos del pensamiento, puesto que resulta complicado investigar las fuerzas mentales. La secreción del hígado o de los riñones produce una materia palpable. Los productos que los riñones separan de la sangre pueden cambiar de perfil según  los estímulos  cerebrales, y eso es posible verlo; pero no se puede mesurar el pensamiento,  tampoco su fuerza. El pensamiento mueve una ingente cantidad de corrientes eléctricas en el cuerpo  afectando así a los nervios y, como respuesta, ocasiona las sensaciones y los sentimientos. El pensamiento tiene un poder que no se puede explicar, por este motivo es fundamental que intentemos direccionar nuestro pensamiento de manera positiva y productiva.    

El pensamiento es pura energía.

En el área deportiva, muchos son los entrenadores que son conscientes del poder de nuestro cerebro, pero desafortunadamente, hay muchos otros  que no lo son. En el primer caso, éstos utilizan el poder del pensamiento como herramienta para mejorar marcas, o añadir intensidad en los entrenamientos.  Enseñan a sus atletas a concentrarse y a creer que es posible conseguir una mejoría de tiempo, subir de carga en los entrenamientos de fuerza, etc., al mismo tiempo que  les estimulan con palabras positivas como: “Tú puedes”, “eres grande”, “eres el mejor”, y arengas  por el estilo. Sin embargo, hay una gran cantidad de entrenadores que más bien hace al revés. Estimulan a sus atletas negativamente, diciéndoles cosas como “eres un inútil”, “eres malísimo”,” una nena lo hace mejor”, etc., gritándoles, y muchas veces incluso  faltándoles al respeto. En los dos casos, el resultado final tanto puede ser bueno o malo, todo dependerá de cómo el atleta en cuestión enfoque las informaciones recibidas, y hasta qué punto creerá en su entrenador y sobre todo en sí mismo. Querer es poder, y desde luego un poder inmenso.
En lo que versa respecto a las enfermedades, el poder del pensamiento es algo impresionante, mas infelizmente son pocas las personas que son conscientes de ello. He sido testigo de muchas historias interesantes. El pensamiento es capaz de fomentar la liberación de una gran cantidad de sustancias químicas en el organismo. Una persona que piensa de una manera negativa frente a la vida y frente a las enfermedades, tendrá una gran posibilidad de inhibir la liberación de serotonina, oxitocina, de las endorfinas, etc., que son las sustancias que nos hacen sentir bien. Y esto es debido a que las personas  pesimistas normalmente se estresan con una tremenda facilidad, principalmente cuando se trata de lidiar con las enfermedades. Esa situación facilitará la liberación de ACTH (hormona del estrés), que a su vez inhibirá la acción de las sustancias anteriormente citadas.
“Al padecer una situación de estrés, independiente de la manera en que se nos presente, la hormona del estrés, cuando es liberada,  se encarga de bloquear gran parte de las demás hormonas responsables del bienestar como la oxitocina, la serotonina, la endorfina y  la dopamina, y cuando el cuerpo está libre de estrés, pasa lo contrario”.(1) La ACTH es capaz de producir un ambiente ácido en el organismo, hecho que será muy dañino sobre todo a las personas que padezcan alguna patología importante, principalmente si hablamos de cáncer, pues es sabido que las células cancerígenas viven en ambientes ácidos.
No obstante, hay muchas personas que prefieren gastar su tiempo pensando en cosas improductivas. Muchas de ellas se pasan el día hablando de enfermedades, a otras les gusta hablar de sexo todo el tiempo, otras de las desgracias del mundo y del día a día, a otras les gusta hablar mal de los demás, etc.  Esto les proporciona una tremenda pérdida de energía. Sea cual sea la situación, normalmente lo que se habla es lo que se piensa.
Canalicemos nuestro pensamiento en cosas productivas.
A través del pensamiento una persona puede fomentar las mismas sensaciones de las acciones que podrían estar ocurriendo en realidad. Sea un pensamiento positivo o negativo, las respuestas neurofisiológicas, psicológicas,  fisiológicas vuelven a materializarse. Cuando por ejemplo una persona se encierra en seguir recordando algo malo que le ha pasado en su vida, las alarmas fisiológicas seguirán funcionando de la misma manera que en el momento de aquel acontecimiento negativo. El cerebro activa algunas zonas como el sistema límbico. La hipófisis o glándula pituitaria recibe la información del hipotálamo para que se libere la ACTH (hormona del estrés), que estimula la liberación del cortisol, que es la hormona que prepara el organismo para la reacción al miedo (prepara el cuerpo para la huída o para afrontar la situación).

El cortisol  inhibe el sistema inmunológico.

El hipotálamo transmite la amenaza a la amígdala, ésta administra las reacciones psicológicas, fisiológicas, neurofisiológicas, y la corteza cerebral conecta la memoria. Y todo esto pasa sólo por recordar algún acontecimiento negativo que haya tenido lugar en nuestra vida. El poder del pensamiento es algo realmente fascinante que tanto puede darnos fuerzas para seguir adelante, como  hundirnos. Es capaz de cambiar nuestro estado anímico. Por este motivo no es recomendable vivir del pasado, puesto que no sacaremos absolutamente nada con ello, haya sido bueno o malo. Si nuestras experiencias pasadas fueron malas, pasará lo que he relatado anteriormente; y si han sido buenas, nos adentraremos en los recuerdos corriendo el riesgo de deprimimos  por añorar los buenos momentos, cosa que tampoco es saludable. Lo más inteligente para lograr  mantener una buena salud en todos los aspectos, es vivir el presente y hacerlo  lo mejor que se pueda, no importando la situación. Es fundamental estar  libres de preocupaciones, aunque éstas existan,  puesto que preocuparse no sirve de nada; no arreglará el problema, más bien lo contrario. Cambiemos las preocupaciones por acciones.

El pasado ya se ha ido, y el futuro todavía no ha llegado, así que sólo podemos hacer algo por nosotros mismos en el presente.     

Enfoquemos nuestras energías al optimismo.  Al direccionar el pensamiento a cosas buenas visualizando conquistas, ya sea dentro del deporte, en el día a día, y sobre todo dentro de las enfermedades, promoveremos grandes cambios bioquímicos en nuestro cerebro, y ese hecho hará que seamos más felices y, desde luego, nuestra salud experimentará  cambios positivos increíbles .

   
1. El Blog del Dr. Sergio Simphronio (EL ESTRÉS SIN  MOTIVO)



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