Danzar es una de las cosas más placenteras que existen. Aunque uno no se vea coordinado y piense que no tenga las condiciones óptimas para mover el cuerpo al ritmo de una música, todos somos capaces hacerlo. Además de ser una estupenda herramienta para mejorar la condición física, el hecho de bailar también puede favorecernos en varios factores. Un de esos factores, y el más relevante, es la mejoría de nuestra capacidad intelectual por medio del aumento de las sinapsis neuronales que los estímulos ocasionados por la música y el movimiento pueden ocasionar en las personas que bailan. Sea profesionalmente o por diversión, los efectos químicos que el cuerpo sufre mientras bailamos son increíbles.
Al escuchar una música que nos gusta muchas emociones afloran y con ello se produce la liberación de algunos neurotransmisores. La atención, la memoria, la emoción, la sensibilidad, la voluntad, son algunos de los elementos implicados cuando se baila. En todo este proceso, el Lóbulo Frontal es accionado y con sus neuronas se encarga de los músculos del cuerpo, de la reproducción del habla, de la elaboración del pensamiento y de la emoción. El Lóbulo Parietal influye en la ubicación espacio-temporal, que se relaciona con los sonidos y la memoria, además de participar en el desplazamiento de la persona que baila, fomentando la integración espacio / individuo. También calcula el espacio entre el bailarín en cuestión y los demás mientras están en movimiento. El Lóbulo Occipital interpreta las imágenes y figuras coreográficas. El Lóbulo Temporal se encarga de complejas tareas como el reconocimiento de procesos auditivos y visuales. Se ocupa de la audición y del lenguaje, entre otras funciones. Al escuchar la música que utilizamos para bailar, el lóbulo temporal se encarga de descifrar todas las informaciones que recibimos. Al hablar con otra persona pasa lo mismo: todo el proceso de memorización auditiva y la gestión de las informaciones que recibimos pasa por ese interesante órgano, que recibe, procesa e identifica la información que entra a través del oído. Además, también ayuda en la gestión del equilibrio y regula las emociones, tanto positivas como negativas (la motivación, la ansiedad, el placer y la ira), emociones que afloran muy fácilmente cuando se baila.
El Cerebelo también ayuda a controlar el equilibrio del cuerpo estando parados, desplazando el cuerpo, o aplicando un giro dentro de un baile.

Cuando bailamos, aceleramos la cantidad de procesos químicos en nuestro organismo y promovemos la liberación de una cantidad inusual de neurotransmisores. Estos neurotransmisores facilitarán un efecto muy positivo para nuestro organismo, pues todas esas sensaciones placenteras que sentimos ocurren debido a la liberación de las endorfinas, de la noradrenalina, de la oxitocina, etc. Estos neurotransmisores también sirven para disminuir el estrés, mejoran el ánimo y son importantes para conseguir un mejor aprendizaje.
“Con la disminución del estrés, la cognición mejora, pues el estrés es una respuesta de defensa del organismo frente a un posible peligro”. (1)
En el caso de la oxitocina, estimula la alegría y el placer. La oxitocina tiene un efecto muy interesante en nuestro organismo, pues es fundamental para que consigamos estabilidad emocional, para combatir la ansiedad, el estrés, las fobias, etc. Solo con el simple hecho de bailar, conseguimos la liberación de este importante neurotransmisor en nuestro organismo. De ahí viene la sensación de bienestar y la alegría que sentimos después de una sesión de danza. La danza también mejora, y mucho, la coordinación motora.

Es sabido que existen varios tipos de inteligencia. En el caso de la danza, las personas son estimuladas de una manera muy importante a utilizar su inteligencia visual espacial y la inteligencia musical. Al bailar, estas inteligencias no solo son estimuladas, sino también entrenadas. Lo interesante es que las personas con una predisposición a tener como modus operandi la utilización de otras clases de inteligencias, también desarrollarán estas dos que son fundamentales para la danza. Al mismo tiempo, estimularán una gran cantidad de sinapsis neuronales y, en el caso de las personas adultas, también fomentarán la regeneración de las neuronas fomentando una mayor facilidad para nuevos aprendizajes en todos los ámbitos.

Ahora también podréis seguir mis publicaciones visitando mi página de Facebook “Prof. Dr. Sergio Simphronio” o en Twitter.
0 comentarios :
Publicar un comentario