miércoles, 12 de diciembre de 2012

LA INTELIGENCIA A TRAVES DE LA DANZA

Danzar es una de las cosas más placenteras que existen. Aunque uno no se vea coordinado y piense que no tenga las condiciones óptimas para mover el cuerpo al ritmo de una música, todos somos capaces hacerlo. Además de ser una estupenda herramienta para mejorar la condición física, el hecho de bailar también puede favorecernos en varios factores. Un de esos factores, y el más relevante, es la mejoría de nuestra capacidad intelectual por medio del aumento de las sinapsis neuronales que los estímulos ocasionados por la música y el movimiento pueden ocasionar en las personas que bailan. Sea profesionalmente o por diversión, los efectos químicos que el cuerpo sufre mientras bailamos son increíbles.
Al  escuchar una música que nos gusta muchas emociones afloran y con ello se produce la liberación de algunos neurotransmisores. La atención, la memoria, la emoción, la sensibilidad, la voluntad, son algunos de los elementos implicados cuando se baila. En todo este proceso, el Lóbulo Frontal es accionado y  con sus neuronas se encarga de los músculos del cuerpo, de la reproducción del habla, de la elaboración del pensamiento y de la emoción. El Lóbulo Parietal influye en la  ubicación espacio-temporal, que se relaciona con los sonidos y la memoria, además de participar en el desplazamiento de la persona que baila, fomentando la integración espacio / individuo. También calcula el espacio entre el bailarín en cuestión  y los  demás mientras  están en movimiento. El Lóbulo Occipital interpreta las imágenes y figuras coreográficas. El Lóbulo Temporal se encarga de complejas tareas como el reconocimiento de procesos auditivos y visuales. Se ocupa de la audición y del lenguaje, entre otras funciones. Al escuchar la música que utilizamos para bailar, el lóbulo temporal se encarga de descifrar todas las informaciones que recibimos.  Al hablar con otra persona pasa lo mismo: todo el proceso de memorización auditiva y  la gestión de las informaciones que recibimos  pasa por ese interesante órgano, que recibe, procesa e identifica la información que entra a través del oído. Además, también ayuda en la gestión del equilibrio y regula las emociones, tanto positivas como negativas (la motivación, la ansiedad, el placer y la ira), emociones que afloran muy fácilmente cuando se baila.
El Cerebelo también ayuda a controlar el equilibrio del cuerpo estando parados, desplazando el cuerpo, o aplicando un giro dentro de un baile.
El contagio emocional que proporciona una coreografía bien estructurada puede ser un afortunado espectáculo, tanto para las personas que están bailando como para las que lo están contemplando. Esto ocurre debido a que se activan las “neuronas espejo”, que son capaces de infundir placer a los espectadores  mediante  las emociones visuales ocasionadas por la coreografía en cuestión, al mismo tiempo que los bailarines que disfrutan de la misma  emoción, desde otro punto de vista. Interpretar esas emociones a través de la música, sincronizar los movimientos con la información auditiva que recibimos,  interpretar los cambios melódicos a través de estos mismos movimientos y respetar los patrones espaciales sin chocar con las demás  personas que tenemos a nuestro alrededor, no es tarea fácil. El mejor ordenador del mundo no conseguiría hacerlo, pues además de la exactitud de los cálculos espaciales dentro del movimiento coreografiado, las emociones recibidas y emitidas que ocurren  cuando uno baila son algo que sólo la maquina más perfecta jamás creada  es capaz de hacer: el ser humano.
Cuando bailamos, aceleramos la cantidad de procesos químicos en nuestro organismo y promovemos la liberación de una cantidad inusual de neurotransmisores. Estos neurotransmisores facilitarán un efecto muy positivo para nuestro organismo, pues todas esas sensaciones placenteras que sentimos ocurren debido a la liberación de las endorfinas, de la noradrenalina, de la oxitocina, etc. Estos neurotransmisores también sirven para disminuir el estrés, mejoran el ánimo y son importantes para conseguir un mejor aprendizaje. 
“Con la disminución del estrés, la cognición mejora, pues el estrés es una respuesta de defensa del organismo frente a un posible peligro”. (1)
En el caso de la oxitocina, estimula la alegría y el placer. La oxitocina tiene un efecto muy interesante en nuestro organismo, pues es fundamental para que consigamos estabilidad emocional, para combatir la ansiedad, el estrés, las fobias, etc. Solo con el simple hecho de bailar, conseguimos la liberación de este importante neurotransmisor en nuestro organismo. De ahí viene la sensación de bienestar y la alegría que sentimos después de una sesión de danza. La danza también mejora, y mucho, la coordinación motora.
“Cuanto mejor es la coordinación motora, mejores serán las respuestas neurofisiológicas de cara a los estímulos musculares. La coordinación motora proporciona una mejor acción muscular y a la vez perfecciona la interpretación nerviosa del movimiento. Estando el cerebro en equilibrio con el cuerpo, cualquier clase de estímulo que recibamos será rápidamente asimilada. Las sinapsis cerebrales funcionarán de una manera bastante más acelerada y las respuestas musculares se harán de una forma inmediata” (2). Al bailar el metabolismo se  acelera y, en consecuencia,  habrá un incremento en la cantidad de riego sanguíneo. “Cuanto mayor la cantidad de riego sanguíneo, mayor la claridad de ver las cosas y de la toma de decisiones. Otra de las cosas interesantes que ocurren con la subida del riego sanguíneo, es el aumento de la neuroplasticidad, en otras palabras, una mayor conexión entre neuronas”  (3).
 Es sabido que existen varios tipos de inteligencia. En el caso de la danza, las personas son  estimuladas  de una manera muy importante a utilizar  su  inteligencia visual espacial  y la inteligencia musical. Al bailar, estas inteligencias  no solo son estimuladas, sino también entrenadas. Lo interesante es que las personas con una  predisposición a tener como modus operandi la utilización de otras clases de inteligencias, también desarrollarán estas dos que son fundamentales para la danza. Al mismo tiempo, estimularán una gran cantidad  de sinapsis neuronales y, en el caso de las personas adultas,  también fomentarán  la regeneración de las  neuronas fomentando una mayor facilidad para nuevos  aprendizajes en todos los ámbitos.
En algunas partes del mundo, muchas instalaciones deportivas y gimnasios empiezan a dejar de ofrecer las clases dirigidas a sus clientes, y eso me produce una tremenda tristeza.  Aparte de la danza, las clases de aeróbic, las de Funk y Hip Hop, las clases donde existan músicas y coreografías  son de suma importancia, no solo por la alegría que puedan producir en las personas, sino también para el mejor desarrollo de la inteligencia a través de un mayor uso de las varias herramientas encefálicas que tenemos y que,  en muchas situaciones,  no utilizamos. Al contrario de lo que mucha gente piensa, los ejercicios coreografiados, la danza, y todas las actividades que contienen música y movimiento, son fundamentales para el incremento de nuestra inteligencia, no importa la edad.         


Ahora también podréis seguir mis publicaciones visitando mi página de Facebook “Prof. Dr. Sergio Simphronio” o en Twitter.




CONSULTE LA WEB DE SIMPH MEDICAL FITNESS INSTITUTE

0 comentarios :

Publicar un comentario