jueves, 10 de octubre de 2013

LA ACTIVACIÓN DEL CEREBRO POR LA MAÑANA

Al despertarnos por la mañana, cada persona funciona de una manera totalmente diferente: algunas necesitan más horas de sueño para ponerse a punto; otras con poquísimas horas se ponen “como una moto“; otras sienten la necesidad de hacer las cosas de una manera gradual, etc.  Margaret Tatcher se ponía en marcha con sólo 4 horas de sueño; en cambio Albert Einstein necesitaba once horas. Esto se debe a que existe una variante genética de nombre ABCC9, que es la responsable de hacer que las personas portadoras de ese gen sientan más necesidad de dormir que otras.
Cuando nos acostamos, el cerebro estimula la liberación de una sustancia natural llamada “Melatonina”. Ésta actúa en el sistema nervioso central y se encarga de estimular nuestro somnífero natural  haciéndonos dormir. (1)
Dormir es sin duda una actividad primordial  para el buen funcionamiento de nuestro organismo. La expresión “sueño reparador” es del todo acertada, pero más que proporcionar descanso, durante el sueño ocurren acciones  muy interesantes en nuestro cuerpo. Cuando estamos durmiendo el cerebro sigue con su frenética actividad y se intensifican  las labores de configuración, codificación y descodificación de las  informaciones recibidas durante el día. Mientras dormimos el  cerebro incrementa su actividad. Todo lo que hemos visto y las cosas que  hemos vivido durante el día previo al descanso,  estarán almacenadas en el lóbulo temporal y serán trabajadas a lo largo del sueño, así que  cuando estamos durmiendo nuestras  experiencias son fortalecidas en el cerebro, pues las conexiones se consolidan.(2) La velocidad con la que ese procedimiento ocurre varía de persona a persona, pero cuando ese proceso es interrumpido, en otras palabras, cuando la persona en cuestión se despierta de golpe,  ya sea porque alguien la ha llamado,  por el despertador por ser hora de irse al trabajo, o por cualquier  otro motivo, normalmente el resultado es un tremendo mal humor.
Despertarse de golpe de un sueño profundo afecta a la capacidad de formación de nuevos recuerdos. Dentro del ingente trabajo de asimilación de las informaciones que recibimos a lo largo del día, el momento del sueño es la hora en la que nuestro cerebro formatea los recuerdos en la memoria, y si ese proceso es interrumpido bruscamente, ese trabajo se detiene y la persona se despertará desubicada, y como una de las consecuencias, con mal humor. Sin embargo, gran parte de las personas que consiguen concluir sus horas de sueño de una manera natural, se despiertan con dificultad, y les cuesta ponerse en marcha para afrontar el día que está por comenzar, siendo que una enorme parte de la población mundial, “no se sienten personas” hasta el momento de beber su taza de café. Si tú, que estás leyendo este artículo, eres una de estas personas, tengo que informarte de que desafortunadamente para ti, los efectos estimulantes del café en ese momento del día son nulos, siendo que, al beber café a primera hora de la mañana el efecto es meramente psicológico, aunque muchos quieran creer lo contrario. Investigadores de la East London University realizaron un estudio con un gran número de voluntarios de entre 18 y 47 años,  muchos de ellos adictos a la cafeína. Hicieron creer a algunos que lo que bebían era café con cafeína, y a otros justamente lo contrario. Acto seguido, les realizaron varias pruebas diseñadas para mesurar su rendimiento mental y su estado anímico. Los que habían bebido café descafeinado pensando que era con cafeína, mostraron una importante mejoría, e incluso realizaron tareas  mucho más importantes y con mayor grado de concentración  que aquéllos que sí habían consumido cafeína. En realidad, por una parte es más una cuestión de costumbres aprendidas y de las altas expectativas depositadas en el café como “el salvador de la mañana“; de hecho muchas personas incluso pueden notar el cambio nada más sentirlo en la boca, pero se ha constatado que es fisiológicamente irreal.
Más que esperar que el café sea el estimulante de la mañana, una cosa inteligente sería despertar con más tiempo y hacer las cosas con más tranquilidad, teniendo tiempo incluso para estirar el cuerpo, pues esta actividad es de suma importancia para nuestro organismo, sobre todo por las mañanas, pues permite la reubicación de los fluidos que se acumulan mientras dormimos. Además de esa acumulación, mientras dormimos el cuerpo sufre una leve  pérdida de tono muscular. El estiramiento por la mañana en el momento de despertar ayuda a recuperar la integridad de la musculatura, proporcionando una recalibración de los mecanismos que definen el movimiento.
Para ponerse en marcha por la mañana, más que beber café, es posible estimular el cerebro por medio de los movimientos de las manos. De los centros nerviosos que se relacionan con las manos, éstas son tan importantes que el espacio que el sistema nervioso central les destina es del mismo tamaño que el de las demás percepciones sensoriales juntas.

Las manos tienen un  incontable número terminaciones nerviosas.

Cosas como utilizar la mano no referente es una inteligente forma de estimular el cerebro, como un ejemplo: peinarse con la mano izquierda, o que los zurdos se limpien los dientes con la mano derecha, o vestirse con los ojos cerrados, etc. El tema es lograr tener una mayor concentración a primera hora del día. Nuestras manos tienen 17.000 corpúsculos del tacto. Al proporcionar esa clase de estímulos al cerebro éste se ve sorprendido, y realiza otras clases de conexiones neuronales, se incrementan las sinapsis, desarrollamos nuestra inteligencia y, lo fundamental en ese justo momento, nos despertamos sin la necesidad de la cafeína.

   

  1. El blog del Dr.Sergio Simphronio “APRENDER DURMIENDO”
  2. El blog del Dr.Sergio Simphronio “APRENDER DURMIENDO”







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