martes, 2 de abril de 2013

EL ENTRENAMIENTO DEL PENSAMIENTO POSITIVO EN EL COMBATE DE LAS ENFERMEDADES (NEUROFISIOLOGIA DEPORTIVA)


Todos sabemos que la práctica deportiva es algo que nos ayuda a tener una mejor calidad de vida, siendo una importante herramienta de medicina cautelar  para la  prevención y  tratamiento de muchas enfermedades. Dentro de estas enfermedades se encuentran la depresión, la ansiedad, el estrés, la obesidad, las cardiopatías, etc. Todas estas enfermedades y muchas otras podrían ser evitadas si mejoramos nuestra actitud frente a la vida.
En este artículo quiero plantear ese tema desde un punto de vista diferente. Es sabido de la ingente cantidad de ayuda que la actividad física puede proporcionar frente a muchos problemas que pueden ser perjudiciales como es el estrés, la ansiedad, o la depresión. También sabemos que estos problemas pueden provenir de la incapacidad de algunos individuos en gestionar sus emociones. Ya sea de una manera o de otra, todo dependerá del cerebro.
Al referirnos a los ejercicios físicos como herramienta para mejorar nuestras capacidades físicas y emocionales, es importante tener en cuenta que ese entrenamiento debe empezar antes de los movimientos destinados a los  calentamientos físicos; es decir, si la mente no está preparada para la práctica del ejercicio físico, el cuerpo no responderá con total exactitud para el mejor rendimiento, además de que se podrá fomentar una que otra lesión.
De otra parte, es importante que incorporemos a nuestra índole el pensamiento positivo, la buena energía, y las ganas de vivir intensamente. Es fundamental recordar que los músculos de nuestro cuerpo también son controlados por nuestro cerebro (lóbulo frontal); por este motivo, una actitud positiva antes de empezar una sesión de ejercicio físico nos proporcionará gran ventaja en el camino del éxito dentro del entrenamiento. Esa positividad se extenderá  a nuestro día a día y, de esa manera, tendremos los medios fundamentales para inhibir algunas clases de enfermedades, como la depresión, la ansiedad, el estrés, y muchas otras.La práctica de actividad física nos proporciona una gran liberación de neurotransmisores que se encargan de inhibir el cortisol (hormona del estrés), además de estimular otros neurotransmisores que nos ayudan a tener tranquilidad, alegría y más ganas de hacer ejercicio y de movernos, pero estos neurotransmisores también pueden ser estimulados en la ausencia de entrenamiento físico,  por vía del pensamiento positivo y de la buena energía. La química del cerebro puede ser alterada por el pensamiento, tanto positivo, como negativo y, cuando eso pasa, experimentaremos las mismas sensaciones que nos son proporcionadas cuando hacemos ejercicio  o cuando estamos enfadados, deprimidos o desanimados.    
Las personas que son negativas normalmente tienen la autoestima baja, se deprimen fácilmente y pasan el día protestando por todo. Estas personas se suelen  quejar de pérdida de memoria, pues la depresión propicia este hecho, además de provocar una pérdida de interés  por las cosas de la vida. Todo ello  desequilibra la química de nuestro cerebro y desestructura nuestra morfología. Afortunadamente, la mayor parte de las personas que practican ejercicio con regularidad son positivas y, en  general, no padecen enfermedades.          
Si queremos que nuestro rendimiento físico mejore, es fundamental que mantengamos un buen equilibrio psicológico,  también dentro de nuestras vidas; y esto engloba tener una buena noche de sueño, despertarse  temprano, tener una alimentación equilibrada, hacer las actividades del día con ganas e interés, desarrollar acciones que nos proporcionen placer, tener y estar con los amigos, aprender a compartir, mejorar la autoestima, aprender a escuchar, no gritar para hablar y, una de las cosas más importantes, nunca olvidarnos de sonreír.  Al tener en cuenta todas estas cosas, nuestra vida cambiará de forma positiva, nuestra salud mejorará y practicar actividad física será bastante más fácil, además de que los resultados vendrán de una forma inminente. 
Para mejorar el rendimiento físico, ya sea dentro de un entrenamiento o no, cuidar del cerebro es fundamental, al igual que a nuestro cuerpo. Los dos deben estar siempre en consonancia y equilibrados. Es importante tener cuidado con las bebidas alcohólicas, las drogas, con la desmesura en la alimentación, con el abuso de las grasas, la falta de agua y de reposición de líquidos (rehidratación), y tener un especial cuidado con todos los tipos de excesos, incluso los de entrenamiento. Normalmente cuando nos referimos a los cuidados, enfocamos  la atención hacia  la prevención de enfermedades conocidas o de las lesiones; pero desde este texto, quiero enfocar esa atención hacia  los cuidados que  debemos tener con nuestro cerebro, pues es el único órgano que no es reemplazable, además de ser “el gran jefe”.
De acuerdo con nuestras actividades diarias y nuestro estilo de vida, nuestro cerebro se adaptará en función de los estímulos que le proporcionemos. Dichos estímulos ayudarán al encéfalo a dibujar las líneas de actuación de nuestro organismo, proporcionándonos o no una mejor calidad de vida; por este motivo, nuestras acciones pueden tener consecuencias importantes, tanto positivas como negativas.
Cuando practicamos actividad física, el cerebro puede facilitarnos mejores resultados en el entrenamiento por vía del pensamiento positivo y de conquista. No es lo mismo empezar una sesión de entrenamiento estando estresado que estando tranquilo. No es lo mismo entrenar con tiempo que estar con los minutos contados. Tampoco es lo mismo empezar a entrenar estando feliz y con pensamiento positivo, que estando enfadado manteniendo una gran negatividad en el cuerpo.
También es cierto que, en algunas sesiones de entrenamiento con pesas, es importante echar la “mala leche” hacia fuera, pero son cosas que hacen parte de un  entrenamiento y que son positivas para ese momento del ejercicio, lo que no quiere decir que la persona en cuestión sea nerviosa o estresada. De otra parte, para que los ejercicios puedan ayudar a las personas en el combate de las enfermedades, es fundamental que sepamos ocuparnos de nuestro cerebro debidamente, de manera que podamos proporcionar a nuestro cuerpo los mejores resultados de los estímulos que otorgamos al encéfalo por medio de los pensamientos y de las acciones de nuestro día.
Mejorar nuestra calidad de vida por medio del ejercicio no es algo que conseguiremos solamente dentro del gimnasio mientras entrenamos, sino que las actitudes del día a día contarán mucho para que podamos tener éxito en esta misión, al mismo tiempo que podamos lograr los mejores resultados en la lucha contra las enfermedades y en la búsqueda de una mejor salud. Este es un hecho que dominaremos más fácilmente ejercitando el control de nuestra mente con buenos  pensamientos y  positividad frente a los hechos de la vida.    






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